Ser una mujer trans1 en el Perú implica vivir en constante rechazo y maltrato. Peor aún, lejos de considerar estos abusos como lo que son y de contemplar el sufrimiento que provocan, se han normalizado como motivos de burla –y memes-. Imaginar todas las limitaciones que deben enfrentar por el hecho de no sentirse identificados con el género que se les asignó socialmente al nacer, es lamentable e indignante por lo injusto.

Las personas trans viven una doble lucha. No solo deben lidiar con el conflicto personal y familiar que la mayoría de personas LGBTQ+ experimentan al darse cuenta que “no encajan” con lo esperable, sino que afrontan un nivel de incomprensión mucho mayor al resto de la comunidad y el % de inseguridad-peligro que corren al salir a la calle se incrementa notablemente.

Sin embargo, llegar a esta reflexión es difícil si se tiene a una población insensible, poco informada, que no reconoce a la gente trans como a un otro igual, con sus mismos derechos. ¿Pero cómo realmente vive una mujer trans en el Perú? ¿Es posible que la sociedad se aleje de los prejuicios que motivan apelativos despectivos como “hombre desviado” o “cabro”?

Estudiantes de la PUCP han realizado como proyecto un cortometraje donde se retrata la vida de Valentina, una mujer trans que ya ha realizado su transición pero se encuentra en el proceso de presentarse hacia su padre no como un “eso” o como “algo extraño”, sino como su hija.

A lo largo del cortometraje se presentan cinco espacios cotidianos donde convive Valentina en su día a día: el trabajo, la calle, la casa de su amiga, su vecindario y su antiguo hogar. En todos estos lugares se percibe el rechazo hacia su identidad de género. El contexto cambia, la discriminación permanece.

En el trabajo, Valentina es mesera de un restaurante frecuentado mayormente por hombres, quienes prefieren evadir a Valentina por ser trans. E incluso, llegan a explicitar su asco hacia ella retirándose del restaurante. Luego, en la calle se presentan los estereotipos que persiguen a las mujeres trans: ser prostitutas, coquetas, convenidas… Lo cual motiva insultos, y hasta el maltrato físico si es que niegan aquellas cualidades que se les asignan. En algunos casos extremos, pero no poco comunes, se da el asesinato. Respecto a su amiga, se percibe que ella siente lástima hacia Valentina pero esto no motiva un apoyo incondicional pues, al momento de estar con otros familiares, se aleja por miedo a ser asociada de manera denigrante. En su vecindario el mayor agresor es su casero, quien por la falta de pago se dirige a ella con adjetivos que la tachan de “hombre desviado” o “en una fase”.

Por último, encontramos en las escenas del padre el rechazo más dañino que puede tener una persona trans durante su vida, pues el hogar debe ser un lugar seguro, más aún si –siendo trans- encuentras peligro en todos los demás. Sin embargo, Valentina encuentra en su familia solo odio y repudio frente a su transición, cuando ella se siente finalmente “en su propia piel”.

El cortometraje logra mostrar estos tipos de maltratos y ofensas que puede vivir una persona trans día a día, pero al mismo tiempo presenta la importancia de poder vivir como uno se siente correcto y cómodo a pesar de que debas vivir contra el mundo o en el olvido.

Protagoniza Marina Kapoor.

Según la organización No Tengo Miedo, las mujeres trans en el Perú tienen como derechos vulnerados: el derecho a la ciudad (53%), al trabajo (30%), a la vida y a la integridad (30%), entre otros. Lo cual genera muchas víctimas de “crímenes de odio” y “trata de mujeres trans”. El número aumenta sobre todo en provincia, con mayores casos de abuso extremo, una esclavitud que va desde lo sexual hasta lo doméstico. Es innegable la cosificación que padecen, como si el Estado con su indiferencia y la sociedad con su machismo legitimaran el derecho de cualquiera a maltratarlas y pisotearlas. No esperemos que el número de víctimas aumente, que las redes y los medios sigan reproduciendo aquellas bromas transfóbicas que luego se vuelven violaciones y asesinatos –reportados hipócritamente por los mismo canales-. Veamos lo importante y reconozcamos a estas mujeres tan igual como a cualquier otra persona.

1 Una mujer trans es una persona que ha transitado del género masculino al género femenino, al reconocer una identidad de género distinta a su sexo.