¿Cómo hacemos para mirar al enemigo a los ojos? ¿Quién es el enemigo? Han pasado 20 años desde el cese del conflicto armado interno. Veinte años que aún no podemos dejar atrás. Hace una semana mencionaba que la memoria es un elemento esencial en la configuración como nación de nuestro país, pero ¿realmente sólo nos basta la memoria? Gabriela Yepes no lo cree así. En su ópera prima “La Terapeuta”, nos hace ver que tal vez la memoria no sea suficiente para reconciliarnos con el pasado pero, claro, cómo podríamos perdonar a aquellas personas que más nos hicieron daño: el enemigo.
Un escenario, 16 palillos chinos y una actriz. La obra no necesita de nada más para hacernos estremecer. Basándose en una especie de leyenda urbana, Yepes nos presenta la historia de una abogada de derechos humanos que es “invitada” a dar una clase de yoga en la Base Naval del Callao a los presos por terrorismo. Sí, “invitada” porque, más que una simple invitación, parece una condena y enfrentamiento con sus fantasmas del pasado. A lo largo de la obra, los sucesos de la cárcel se van entremezclando con episodios de su vida.
La idea del enemigo está caracterizado como este gran monstruo que no podemos ver, pero que podemos sentir. ¿Pero quién es ese enemigo?, ¿es realmente tan malo? Y, lo más importante, ¿es realmente esa persona nuestro enemigo?, ¿o es que acaso hay algo más que no queremos evidenciar? Durante toda la obra creemos saber quién es el enemigo, hasta que nos damos cuenta que quien creíamos que era, es en realidad algo más que una idea. Es difícil ayudar a un hombre cuando el enemigo está en la mente.
El teatro de memoria permite escapar de los roles sobre la narrativa del conflicto armado interno, contar las historias que aún no hemos contado: ¿Qué pasa con los arrepentidos?, ¿con los que salen libres? Contar lo que desconocemos es poner en evidencia tus propios prejuicios, asimismo, tu código de ética. El teatro de memoria es un acto político. Mete en problemas a la sociedad que no está poniendo en foco las historias que faltan iluminar, es la última trinchera que le queda a la sociedad para hablar de lo que no desea.
Este año Sala de Parto se ha propuesto a deconstruir todo aquello que damos por sentado. Desde qué se cuenta, quién lo cuenta y cómo se cuenta. Interpretar la realidad nacional para construir un punto de vista crítico que dialoga con la sociedad. De las 17 obras que nos traen este año, La Terapeuta es la más personal e inquietante de todas. La obra va todos los viernes y sábado de septiembre, hasta el 28 de septiembre en el Teatro Alianza Francesa Miraflores.