Cuando estudiamos al Perú en los siglos XVIII o XIX, solemos tomar en cuenta manifestaciones culturales como la arquitectura, la literatura producida, los modos de habla, la música, etc. Sería interesante también darle una ojeada a la moda de la época. Todos hemos escuchado en algún momento sobre la tapada limeña: mujeres que iban totalmente cubiertas, en saya y manto, a quienes sólo se les veía un ojo. Las tapadas son personajes que acompañaron la historia de nuestro país por bastante tiempo, pero, en clase de Historia, les damos un vistazo de cinco minutos. ¿Cómo aparecen las tapadas? ¿Por qué? ¿Cuándo desaparecen? ¿Qué importancia tuvieron para la sociedad del momento?

Escena de calle de Lima, 1844 por Mauricio Rugendas

La historiadora Alicia del Águila indica que las tapadas se introducen en España como parte de la influencia árabe y llegan a Perú a finales del siglo XVI, ya que Lima es una ávida receptora de las costumbres y tendencias europeas. Al inicio, la función de este traje era mostrar la sumisión de la mujer y el recato. Estas características iban en línea con el ideal de mujer de la época, lo que probablemente hizo que al principio la tendencia fuera gustosamente aceptada. Sin embargo, las limeñas invirtieron totalmente el asunto.

Si bien surgen de una moda europea, las tapadas llegan a ser personajes característicos y únicos de Lima. Se vuelven símbolos de la ciudad y se les asocia a ciertas características específicas: coquetería, misterio, maneras graciosas, voz melodiosa, etc. Del Águila indica que son casi 300 años los que nos acompañó la tapada limeña. La moda masculina cambia, los hombres pasan a usar frac en los albores del inicio de siglo XIX, pero las mujeres continuaron usando la saya y el manto.

Entonces, ¿las tapadas fueron realmente una moda? ¿Por qué duraron tanto tiempo? Considero que no se trataba de una moda; fue algo más. Las modas son temporadas más o menos breves y cíclicas, no duran 300 años para luego no volver. Pienso que las tapadas limeñas fueron una reacción. Las mujeres en el período colonial estaban muy reprimidas: atadas a mandatos morales, políticos, sociales, higiénicos, etc. No podían ir solas a un café, no podían estudiar en la Universidad. La mujer no tenía libertad. Mostrar esto es lo que se pretendía, probablemente, con la función asignada a este traje, pero las limeñas le dieron la vuelta.

Una tapada limeña, por los hermanos Courret de Lima.
Fuente: The Library of Nineteenth Century Photography

Ocultar todo un cuerpo es una forma visible, tangible, de reprimirlo. No obstante, esta represión, esta supresión de un cuerpo que ha de mostrarse tiene como significado el anonimato de tal. Las limeñas aprovecharon esto para rebelarse contra los mandatos que las sujetaban como individuos. Es decir, se rebelaban al no revelarse y aprovechaban este ocultamiento para hacer sin consecuencias cosas por las cuales habrían sido condenadas socialmente, pues las otras personas no tenían idea de quiénes eran. Así salieron a altas horas de la noche, asistieron a lugares a los cuales se supone que no debían ir, hablaban con todo aquel caballero que se les antojara, etc. Las autoridades se dieron cuenta de esto y trataron de combatirlo haciendo desaparecer la tendencia; sin embargo, fue muy tarde, no pudieron lograr nada.

Además de ser un símbolo de resistencia, las tapadas le dieron otra función a sus trajes. Como sabemos, las mujeres no podían actuar como sujeto político en este momento histórico, pero Del Águila explica que las tapadas usaban su saya (el color y la forma) para representar y difundir su apoyo a un caudillo particular. Las tapadas lo hicieron nuevamente: se rebelaron a una prohibición dada a su género y actuaron, aún cuando lo que se intentó fue inmovilizarlas.

Vemos con este breve análisis cómo la vestimenta puede ser usada como un arma de resistencia. Las mujeres, en cierta medida, conquistaron un poco de su propia libertad al rebelarse sin revelarse.

Fuentes:

Alicia del Águila en programa de TV “Sucedió en el Perú”, capítulo de “Modas en el siglo XIX”, 2013.