Editado por Katherine Perez

El 26 de Marzo del 2020 el Departamento de Justicia de EEUU levanta cargos de narcoterrorismo contra el Presidente de Venezuela en funciones, Nicolás Maduro. Además, procede a acusar del mismo delito a Diosdado Cabello, el líder de su partido, y los funcionarios de su despacho. Se anunció que existe una recompensa de 15 millones de dólares por información que lleve al arresto de Maduro, mientras que para los demás miembros del despacho, la suma ofrecida asciende a 10 millones de dólares. 1 de Abril, 2020. Donald Trump, Presidente de EEUU, anuncia que buques navales se dirigen hacia Venezuela para operativos antidrogas en el Caribe. Hoy en día, Nicolás Maduro se encuentra escondido para evitar ser capturado, ya que varias personas de su entorno han empezado a colaborar con el gobierno estadounidense. Ahora, un salto hacia atrás en el tiempo, 30 años atrás, 20 de Diciembre del 1989. El gobierno estadounidense y la DEA invaden Panamá para capturar al Gral. Manuel Noriega por incurrir en narcotráfico. La ocupación duró poco más de un mes, Noriega fue capturado y juzgado en Estados Unidos. Sin embargo, la operación tuvo un saldo de 3000 muertos civiles a causa de la violencia desplegada por las FF.AA del país invasor. Hasta el día de hoy la “Operación Causa Justa”, es un hecho traumático para los panameños, y recién en 2018 la CIDH condenó los hechos, obligando a EEUU resarcir a las víctimas. Diciembre 1987, Noam Chomsky publica en la revista “Quehacer” un artículo llamado “Libia en la Demonología Americana”, donde critica abiertamente la política intervencionista estadounidense, la cual tiene como fin derrocar gobiernos incómodos para el régimen sin importar el coste en vidas humanas, y mantener en el poder a regímenes dictatoriales que cooperen con sus políticas. Dos años antes de los sucesos ocurridos en Panamá, Chomsky describió el modus operandi americano. ¿Estaba la ocupación estadounidense fundada, o era solo un chivo expiatorio para derrocar a Manuel Noriega, un dictador que se le “escapó de las manos” a EEUU? Y aún más importante, mediante la orden de captura vigente en contra de Nicolás Maduro, ¿Se puede concluir que la política señalada por Chomsky es continua en el tiempo? En base a la historia, y al análisis de la política exterior de EEUU, ¿Se podría decir que la invasión estadounidense a Venezuela es un hecho que ocurrirá eventualmente?

Recompensa ofrecida para capturar a Nicolás Maduro y a otros altos dirigentes.

En primer lugar, los dos regímenes guardan similitudes, como las características dictatoriales y las irregularidades en las elecciones que llevaron a ambos mandatarios al poder. Sin embargo, Manuel Noriega fue parte de la CIA, siendo un ex-espía, por lo que guardó un vínculo estrecho de simpatía con Estados Unidos. Por el contrario, Maduro se ha apegado al chavismo, y ha extremado la postura “anti-yankee” y “anti-imperialista”, incluso su régimen es explícitamente socialista. ¿Entonces, es un tema ideológico? No del todo, el contexto debe ser tomado en cuenta al comparar ambos casos. Manuel Noriega ascendió al poder durante los últimos años de la Guerra Fría, y acorde a la BBC, fue colocado en el poder mediante elecciones fraudulentas, para proteger el Canal de Panamá, el avance del comunismo y el tráfico de drogas. Años más tarde, Noriega se convirtió en un títere que dejó de obedecer a su titiritero, y tuvo su propio acercamiento al Cartel de Medellín. Por ende, el principal motivo para iniciar la operación “Causa Justa” fue el nexo con el narcotráfico de Noriega, lo cual fue ratificado por el propio George Bush, sin embargo, Bush también admitió que fue para liberar a Panamá de la ¿dictadura? Aquí radica la primera contradicción que indicó Chomsky: Estados Unidos no defiende la democracia, defiende gobiernos o dictaduras que puedan manipular. Se evidenció en el caso de Napoleón Duarte, Somoza e incluso Pinochet. Todas son dictaduras que se han perpetuado en el poder, que han cometido crímenes de lesa humanidad, pero que tienen el apoyo de Estados Unidos. Noriega se convirtió en un problema a pesar de su afiliación a la CIA, a pesar de mantener el comunismo alejado de su país y defender al Canal de Panamá. Solo hizo falta que se aleje de un punto de la agenda que EEUU le había delimitado. ¿Será este el caso de Venezuela?

Analizando la situación a detenimiento, ahora es más complicado que una operación similar a Causa Justa se de en América Latina sin serias repercusiones legales, políticas, y sociales. Es difícil que ocurra una masacre de tal magnitud, ya que sería escandaloso e inconveniente para la administración Trump, la cual se encuentra combatiendo una pandemia. Se ha evidenciado que Estados Unidos quiere a Maduro fuera del gobierno, y a pesar de que en estos momentos hay fuerzas de la naval estadounidense en los alrededores de Venezuela, hay un interés por resolver las infracciones venezolanas de forma “democrática” mediante un gobierno de transición que no sería dirigido ni por Maduro ni por Guaidó, que levantará al país de la ruina económica y la desestabilización de sus instituciones que ha sido perenne desde que Maduro asumió el poder. ¿Esto hace que Estados Unidos sea el héroe de la película, que lo dicho por Chomsky sea obsoleto? No, las políticas intervencionistas y el doble discurso siguen siendo parte de la política externa estadounidense. Ahora mismo hay muchas más dictaduras en el mundo que son apoyadas por Estados Unidos. De los 50 países que no tienen libertad, o “democracia”, el 82% de ellos compra o recibe fondos para comprar armas estadounidenses. Sí, es cierto, Nicolás Maduro debe ser procesado por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante su gobierno, el narcotráfico, y el lavado de dinero. El Departamento de Justicia no exagera al imputar cargos por el envío de 250 toneladas de cocaína desde Venezuela, un envío así es definitivamente nocivo para el país. Nicolás Maduro debe enfrentar la justicia, pero no se puede permitir otra operación “Causa Justa”, no se puede permitir otra invasión bélica porque ésta afecta ultimadamente al pueblo venezolano, el cual necesita una transición de gobierno, pero no un bombardeo como el de Diciembre en 1989. Aquí se observa que, de hecho, las políticas intervencionistas estadounidenses descritas por Chomsky se han refinado, ya que después de amedrentar al gobierno proceden a negociar una solución pacífica sin saldo de muerte ni actos bélicos. No obstante, se evidencia que las acciones bélicas no han quedado atrás. Los buques navales siguen ahí, tienen posibilidades y recursos para atacar, como escribió Chomsky, Estados Unidos está listo para defender el “orden interno de un país” cuando la dictadura impida que se cumpla su propia agenda. 

No es desatinado comparar el caso de Noriega con el caso de Maduro, pues los cargos imputados son similares y ambos son dictaduras latinoamericanas que no acatan lo impuesto por Estados Unidos. Tanto Maduro como Noriega han abusado del poder que se les había otorgado, pero sus contextos y la política estadounidense de sus respectivas épocas hace que el resultado varíe abismalmente. Como Chomsky mencionó, en la época de la Guerra Fría, Estados Unidos solo se iba a interesar por defender sus intereses y contener al comunismo al precio que sea. Los DD.HH pasaban a segundo plano cuando uno de sus dictadores expresaba negativas ante los comandos que venían desde el Pentágono. En este contexto, es muy poco probable que se vuelva a dar una operación “Causa Justa”, ya que hay un cambio innegable en la política intervencionista estadounidense. La política criticada por Chomsky se apegaba más al concepto de “terrorismo de estado”, lo cual remarcaba que Estados Unidos podría incurrir en actos de extrema violencia injustificada para generar pánico en la población, con el único fin de derrocar un gobierno que les resulte incómodo. En el 2020, ha cambiado el panorama, aunque Estados Unidos siga apoyando a dictaduras por medio de la venta de armas, ahora se buscan negociaciones que no incurran en actos bélicos o de conflicto, se busca el mismo fin, pero los medios priorizan el bienestar del ciudadano. Cabe destacar que no es certero el motivo para el cambio de política, pues es posible que sea por un interés en proteger los Derechos Humanos del pueblo venezolano, o bien porque no es conveniente para su política exterior, ya que las represalias de los aliados de Venezuela serían letales para el país durante esta coyuntura. Las probabilidades de que se repita la masacre del 1989 son escasas, aunque los delitos en los que incurrió Maduro ameritan que éste tenga el mismo destino que Noriega. Queda esperar que las posibilidades de una invasión no se concreten, que pueda haber un cambio de gobierno con mandatarios elegidos y no colocados. Estados Unidos muestra su benevolencia ofreciendo una salida pacifista; sin embargo, detrás de esta se encuentra un buque de guerra que únicamente busca “defender la democracia”.