Editado por Massiel Román Molero

Siendo sincera, encuentro un poco irónico el hecho de que, la semana posterior a aquella concerniente a la salud mental tuviese como eje los exámenes parciales. Irónico en un buen sentido, claro: el hecho de que días dedicados a la visibilización de un tema tan importante precedieran fechas que suponen un alto índice de estrés entre los estudiantes también pudo servir como una herramienta para desarrollar diversas estrategias, en este ámbito, a los alumnos.

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Sin embargo, el ser conscientes de nuestras limitaciones y el brindar atención a nuestra salud mental durante las temporadas de exámenes, muchas veces, se torna casi imposible. No han sido pocas las veces en las que, por ejemplo, nos encontramos estudiando tres cursos a la vez a las dos de la mañana u, otras veces, en las que nos sentimos derrotados o ansiosos al no comprender ciertos temas. Sé que cuidar de nosotros mismos mientras tratamos de equilibrar nuestro éxito académico con otras cuestiones personales no es una tarea nada sencilla. Por ello, a continuación compartiré con ustedes algunas estrategias que me han servido para hacer frente a la presión que suponen los exámenes.

  • Las lecturas pueden parecer interminables y abrumadoras. Retener toda la información que contienen supone un gran reto. Sin embargo, la mejor estrategia para evitar el sentimiento de que ‘las lecturas son muy largas para terminar y asimilar’ es comenzar a leerlas a partir del momento en el que el profesor dé a conocer cuáles serán y/o las suba a las plataformas virtuales. Conocer la extensión de cada una de ellas y repartirlas de acuerdo a tus otras responsabilidades te permitirá tener tiempo suficiente para estudiar todos tus cursos con calma. Además, una forma de retener la información de cada lectura es seleccionar los conceptos claves de cada tema y tener en cuenta la estructura del texto. Esto es, determinar las ideas principales de cada párrafo y la “respuesta” que estos brindan. Por otra parte, al terminar las lecturas puedes reunirte con otras personas de tus clases para discutir sobre ellas y, de esta manera, tener una comprensión más global de las mismas y aclarar ciertas dudas.
  • Busca una forma de motivarte. Intenta que esta motivación no se relacione con la presión que puedas sentir. Por ejemplo, trata de que estas no sean ‘no decepcionar a mis padres’, ‘no biquear’, etc. En el fondo, estas son cuestiones que nos preocupan a todos nosotros al momento de dar exámenes importantes, pero si solo pensamos en ellas antes de rendir estas pruebas, lo único que lograremos será aumentar nuestra ansiedad. En mi experiencia, esto muchas veces me ha ‘jugado en contra’ y he terminado bloqueándome en el examen. Lo mejor que puedes hacer es buscar motivaciones que se relacionen con tus metas. Por ejemplo, ‘quiero estudiar para saber más sobre este tema’, ‘este curso será importante para mi desarrollo profesional’, etc. Cuando pienses en lo que te motiva, intenta desvincularte de los resultados (las notas) y piensa en el proceso (lo que estás aprendiendo). Otra forma de motivarte mientras estudias es hacer de tu ambiente de estudio lo más ‘divertido’ que se pueda. Esto no quiere decir que vas a armar una fiesta en vez de concentrarte en tus cursos, sino que puedes usar cosas como la música o los útiles a tu favor. Por ejemplo, puedes usar resaltadores de distintos colores para ‘ubicarte’ de mejor forma en el texto o escuchar música que te haga sentir bien siempre que esto no suponga una distracción.
  • Hay momentos en los que las cosas no van a salir como nosotros esperábamos a pesar de habernos esforzado al máximo. Esto, lamentablemente, también aplica para los exámenes. Es normal sentirse frustrado y pensar ‘todo mi esfuerzo fue en vano’ o cosas similares; sin embargo, no te cierres en estos sentimientos ni tomes estos resultados como excusa para dejar de esforzarte en lo que queda del ciclo. Por el contrario, analiza tus errores y tómalos en cuenta para los exámenes futuros: ¿faltaste mucho a clase? ¿Tus apuntes estuvieron incompletos? ¿Te costó entender ciertos temas? ¿No planeaste con anticipación los días en los que ibas a estudiar y/o leer o no seguiste tu plan de acción? Muchas veces son pequeños errores o descuidos los que hacen la diferencia entre un buen examen y un mal examen. Así, el reconocerlos te ayudará a ser más consciente de lo que debes de mejorar en tus métodos de estudio.

Los exámenes suponen una inmensa presión para todos los estudiantes y, muchas veces influyen en nuestra salud mental. Sin embargo, siempre es necesario tomar en cuenta nuestros límites y las acciones que podemos realizar para que nuestra temporada de exámenes sea la mejor tanto académica como emocionalmente.