El 26 de agosto se conmemoró el natalicio del escritor argentino Julio Cortázar, ocasión más que propicia para (re)leer la obra de este gran cuentista. En esta oportunidad, comentaremos su opera prima: el libro de cuentos Bestiario, publicado en el año 1951, el cual insertó a Cortázar en el canon latinoamericano y lo perfiló como uno de los escritores más importantes de la época. En este libro, encontramos cuentos memorables como “Casa tomada”, “Carta a una señorita en París”, “Lejana” o “Circe”, todos ejemplos apropiados de la técnica y de la propuesta estética que se plantea en la obra literaria de Julio Cortázar.

Los ocho cuentos que componen Bestiario llaman la atención del lector, principalmente, por la trivialidad con la que se narran situaciones que escapan de la razón y/o de lo cotidiano. Por ejemplo, en el famoso cuento “Carta a una señorita en París”, el protagonista le cuenta en una carta a Andrée que “de cuando en cuando vomita un conejito”. Esta imagen surrealista de vomitar conejos no se presenta bajo un matiz de horror o de asco; por el contrario, se presenta sin advertencias, pero mantiene una sensación ominosa y de inquietud en el lector, ya que en estos cuentos no podemos apelar a la razón o a la realidad cotidiana. ¿De qué forma podemos entender esta propuesta que realiza Bestiario para con los lectores?

Recurramos al título del libro. ¿Qué es un bestiario? En la literatura medieval, un bestiario era un texto en el cual se recopila una lista de animales tanto reales como fantásticos, acompañado de sus respectivas ilustraciones y descripciones. A partir de esto, ¿cómo podemos entender la elección de este título por parte de Cortázar? Si bien es cierto, en algunos de los cuentos presentes en el libro encontramos animales que irrumpen y determinan la relación entre los personajes y su medio (como en “Carta a una señorita en París” o el cuento homónimo “Bestiario”), pero la función de estos se aleja mucho de ser una mera recopilación y descripción de ciertas “bestias”. 

Una lectura posible es la siguiente: podemos entender Bestiario como una recopilación de metáforas, “bestias” que irrumpen en la realidad cotidiana y traen a primer plano el carácter superpuesto o de “máscara” que tiene nuestra realidad. Las presencias que toman la casa, la otra Alina Reyes en Budapest, los pasajeros del bus que atormentan a Clara, el tigre que aparece en distintas habitaciones: el lector se encuentra así ante metáforas que permiten atisbar una realidad diferente y sepultada bajo la cotidianeidad.

A diferencia de los cuentos de Edgar Allan Poe y los grandes paradigmas del cuento fantástico, la estructura que presentan los cuentos de Cortázar se diferencia, como ha señalado Jaime Alazraki, por su visión, intención y modus operandi (Alazraki los coloca en la categoría de neofantásticos por estas características). En los cuentos de Bestiario no encontramos un mundo sólido en el cual se abre una fisura, más bien la realidad que presentan los textos se presenta como una superficie llena de “agujeros” o, como señala Johnny Carter en El perseguidor (otro gran texto de Cortázar), la realidad como una “esponja”. A través de estos agujeros, encontramos esa “realidad segunda”, sepultada por el dominio de lo racional y lo cotidiano.

Asimismo, los cuentos no tienen como objetivo principal causar miedo en el lector, sino perplejidad e inquietud como vimos anteriormente. Estas metáforas expresan esos agujeros que escapan y se resisten a lo racional. Permiten “nombrar lo innombrable” por el lenguaje científico: los ruidos en “Casa tomada”, los conejos en “Carta a una señorita en París” o el tigre en “Bestiario” constituyen respuestas / resoluciones metafóricas a los conflictos que se plantean en los cuentos. Y es justamente el silencio con respecto a estas metáforas inquietantes la más poderosa declaración de los cuentos de Bestiario: los cuentos se inician con el elemento “fantástico”, a diferencia de los cuentos fantásticos en los que hay una transición entre una situación natural hacia una sobrenatural. 

Del mismo modo, como menciona el narrador de “Casa tomada”, la poética de los cuentos de Cortázar responde a una intención de narrar de una manera “simple y sin circunstancias inútiles”. La maestría en la técnica de Cortázar reside en este último punto: como señaló el propio autor, los cuentos no deben ganar por puntos sino por knockout. En cada cuento de Bestiario se presenta al lector un conflicto y una metáfora cuya interpretación completa el sentido del texto. En cada cuento de Cortázar, el lector atisba los agujeros de la “máscara” que constituye nuestra realidad e ingresa a través de ellos a una realidad de otra forma innombrable.

Referencias

  • Alazraki, Jaime. “¿Qué es lo neofantástico?”. Teorías de lo fantástico. Comp. David Roas. Madrid: Arco, 2001.
  • Cortázar, Julio. Bestiario. Lima: Debolsillo, 2016.