2014, derrotado por Alemania en la final del Mundial; 2015, eliminado por Chile en la final de la Copa América; 2016, vencido nuevamente por Chile en la final de la Copa América Centenario; 2018, abatido en los octavos final del Mundial por Francia. Con el regreso de Lionel Messi a la selección argentina a vísperas de comenzar la 46° edición de la Copa América la gente se pregunta; ¿esta es la tuya Leo?

Imaginemos esta situación: un equipo común y corriente con ningún jugador que destaca entre los demás pierde tres finales seguidas en tres años. Lo lógico sería que las críticas se dirijan hacia cada jugador y al entrenador por no cumplir debidamente su labor.

Sin embargo, con Argentina sucede algo distinto. Cada vez que el equipo argentino fracasa en algún torneo, absolutamente todas las cámaras van enfocadas hacia un solo rostro: Messi. ¿Por qué sucede esto?

Más allá de ser un hecho desafortunado el que Lionel Messi no haya obtenido ningún título con su selección, las críticas hacia él en contraste con la selección en conjunto es un caso complejo con varios aspectos que vale la pena revisar.

Para comenzar, desde los inicios del fútbol, Argentina siempre ha sido considerada una selección de alto nivel competitivo. Cada generación de futbolistas destacaban no sólo en su selección, sino también en sus respectivos clubes. Jugadores como Bilardo, Batistuta, Passarella, Ruggeri, Crespo, Riquelme, Palermo, Zanetti, Milito y Maradona fueron la razón de que Argentina haya sido 14 veces campeón de la Copa América y dos veces del ansiado Mundial.

Estos títulos hicieron a Argentina un equipo respetado y temido por las selecciones que la enfrentaba. Esta mentalidad también se reflejó en los aficionados argentinos, quienes han flameado y repetido orgullosos: “Hey che,mirá, esa es mi selección”.

Por lo tanto, todas las generaciones posteriores tenían la obligación de seguir ese legado: seguir conquistando todos los títulos posibles. Lamentablemente para ellos, se puede afirmar que la albiceleste contemporánea no ha podido mantener el ritmo de sus predecesores si se considera que el último título argentino ha sido el de la Copa América de 1993.

Pero, ¿qué pasó? Pues, jugadores como Di María, Higuaín, Rojo, Palacio, Biglia y demás no pudieron trasladar el juego que mostraban en sus clubes; en pocas palabras, no estuvieron a la altura de la selección argentina. A esto se añade el pobre juego que muestran en conjunto y la presión producto de la exigencia de cada partido.

En párrafos anteriores comenté que Messi siempre es el culpable según la prensa. Bueno, la razón de esto es simple: se le critica por el hecho de ser Lionel Messi. ¿Qué es lo ello implica? Ser idolatrado por millones de personas, estar en el eterno debate sobre quién es el mejor jugador del mundo y ser considerado uno de los mejores jugadores que este deporte ha dado en toda su historia.

A futbolistas como él son a los que en mayo les piden ganar la Champions League y en julio, ganar el Mundial con su país, convirtiendose así en las figuras más queridas cuando ganan o los principales culpables cuando pierden.

Debido a que Argentina no ha acumulado más que derrotas y eliminaciones en los últimos años, la frustración llega no solamente a los jugadores, sino también a los aficionados. Es a partir de esto que expresiones como “son unos pechos fríos”, “les pesa la camiseta”, “no tienen vergüenza”, “no se merecen estar acá” emanan.

Sin embargo, como lo remarqué en líneas anteriores, es a Messi a quien le caen todas estas afirmaciones: “Messi es un pecho frío”. La gente encara a la máxima figura, olvidándose que el fútbol es un deporte de once versus once. Y sí, es verdad que a veces Messi puede ganar un partido solo -por ejemplo, contra Ecuador en Quito-, pero no se trata de eso, ya que los diez jugadores restantes deben mostrar la misma actitud.

Ahora, Messi debería mostrar una actitud de un auténtico líder desde el primer minuto, dado su papel de capitán de la selección, y animar a sus compañeros. De esta actitud no hay evidencia en el astro argentino. Tras la derrota en la final de la Copa América Centenario en el 2016, Leo anunció su retiro de la selección (al cual volvería poco tiempo después) dada la frustración de perder tres finales seguidas en tan poco tiempo. Si el capitán abandonó el barco, ¿qué imagen dejaba a todos sus compañeros de equipo y a toda su nación?

Si se habla sobre la selección argentina de hoy, podemos decir que es un equipo incierto a pesar de sus muchos jugadores debutantes. Scaloni está en evaluación en su puesto de director técnico a pesar de que faltan aún tres meses; no existe un equipo totalmente definido.

En esta Copa América se verá qué tanto ha aprendido la albiceleste de sus anteriores caídas. Junto con Messi, esta será un nuevo intento de acercarse lo suficiente a conseguir un título para su país.