Han sido múltiples las opiniones referidas a la “Tercera Semana Feminista PUCP” las cuales, lejos de plausibles, inundaron las redes sociales de las semanas anteriores. La necesidad de información objetiva y legítima es el motor de este artículo, cuya redactora, no ha visto más que injusticias e imaginarios no sólo respecto al tema Feminista en sí, sino a los sucesos antes, durante y después del evento. De modo, pues, que conversé con lxs miembrxs del grupo hace un par de días, buscando una explicación verosímil que permita a las personas informarse sin prejuicios, dogmas, etc. de por medio: He aquí la otra Semana Feminista.

¿Qué es esto de la Semana Feminista? Me pregunté. Había escuchado, en ese entonces, una serie de comentarios un tanto negativos hacia esta. Es natural que la desinformación reine en estos temas “tabú” para la mayoría puesto que no nos es ajena la poca (por no decir nula) educación que nos dan acerca de estos, ya sea en casa, colegios, etc.”Nos dimos cuenta que estábamos incidiendo en diferentes sentidos, pero queríamos buscar uno concreto. Nos dimos cuenta que éramos muy diversas y teníamos muchas perspectivas del feminismo, así que decidimos agruparnos a partir de algo concreto con un fin común: el de visibilizar la importancia de este y mostrar los efectos emancipadores que tendrían. Decidimos abordar muchos temas tales como la lucha de las mujeres, trabajadoras, campesinas, etc. y el de la comunidad LGTB. Sabíamos que el feminismo siempre genera polémica, pero que es porque realmente estamos gestando cambio.” me comentó este grupo de amigxs, cuyo nacimiento fue hace tres años. De igual modo, es importante recalcar que la agrupación es un grupo más entre los tantos que intentan incidir, en este caso, primordialmente en la PUCP, respondiendo pues, a un vacío que comprende las problemáticas contemporáneas de género y sexualidad. Es imprescindible conocer los tópicos que se pretenden exponer antes de divulgar información sobre ellos; por lo cual, he dado una descripción general del grupo así como sus objetivos para evitar malentendidos.

Sin embargo, ¿Qué suscitó que tantas redes sociales se pronunciaran contra este evento? ¿Qué hizo que muchas personas colocaran en Facebook denuncias frente a cómo se llevo a cabo el evento en el campus PUCP? ¿Qué reclama la Semana Feminista así como muchas personas?

LOS NOMBRES

¿¿Feminazis cortapenes? ¿Así son las feministas?

Lo que tu mamá no te enseñó de tu conchita

Entre placeres y orgasmos

El malestar general parece estar expresado en los nombres usados para el evento. Términos que, al fin y al cabo, son usados día a día en el vocablo popular. ¿Quién no ha dicho “ahí va esa feminazi”? A pesar de que la palabra presenta una paradoja en sí, es común escucharla y pronunciarla sezgadamente. Debido a esto, la Semana Feminista comenta haber utilizado este tipo de nombres en la búsqueda de reconocerse entre el cotidiano imaginario universitario y, de esta manera, afrontar y responder a esta serie de críticas o mitos desde las falacias generadas. Es decir, buscar aquel malentendido y proponerlo como debate para entenderlo como realmente es. Se podrá suponer a qué quieren llegar al usar la palabra “conchita.” No debe espantar el uso de aquella frase cuando a lo menos, la hemos escuchado una vez al día en la universidad, en la calle, en el cine, etc. ¿Por qué no usar palabras más formales? Ellxs buscan revolucionar cada aspecto que puedan. Su lucha es revolucionaria en sí misma. Y es que cómo cambiar el término “placer” u “orgasmo”, cómo llegar a la gente carente de información si se empieza por colocar nombres que raramente oímos, o muchas veces por sonar tan académicos las personas pueden sentirse fuera de lugar. ¿Dónde está lo incorrecto? La polémica iba a suscitarse de todos modos, mas el hecho de sentirse parte de esa colectividad que entiende y se siente curiosa, capaz de emitir crítica sobre ello, de hacer suyo el tema; quiere decir que la llamada llegó lejos y provocó múltiples cosas, entre ellas, el fin propuesto.

LOGÍSTICA

Ha sucedido antes que la gestión de salones y espacios en el campus para diversas actividades (no solo las de la Semana Feminista, en general la de muchos movimientos estudiantiles) se ha visto obstaculizada o, en todo caso, no se ha realizado de la mejor manera. Mientras que se deberían facilitar las iniciativas estudiantiles, los procedimientos poco claros en torno a esto tergiversan su rol fundamental. La propuesta brindada por la Semana Feminista es que se concrete un protocolo claro para este tipo de eventualidades. Definir qué requisitos se piden para la gestión de estos, de igual forma, que no se den tratos diferenciados entre un evento u otro. “Nosotrxs aportamos, sumamos, no retrocedemos. Estamos brindando una respuesta a problemáticas actuales que no se conversan en lugares externos.” Agrego, que muchas personas vienen de fuera para escuchar este tipo de eventos tan marginados en los espacios culturales, educacionales, laborales, etc. en el Perú. La PUCP debe estar orgullosa por la pluralidad que describe tener, y la cual es efectivamente dada, en espacios como este que refuerzan valores fundamentales en la búsqueda de la equidad. Conviene tener claro que las iniciativas deben favorecer, mas no censurar los movimientos estudiantiles, los cuales, son intrínsecos a nuestra universidad. Esto explica la necesidad de consensuar un protocolo.

“LA EX PUCP”

Finalmente, nos tenemos en este último y central punto de controversia. Durante los días respectivos al evento, una serie de portales web se pronunciaron con artículos contra la PUCP y la Semana Feminista. Dichos artículos (que podrán encontrar líneas abajo) muestran un terrible desprecio hacia ambos, carentes de argumentos, superficiales, y me atrevo a decir son una copia uno del otro. Nada interesante más que el morbo del día a día es encontrado allí. Lo sorprendente son el tipo de comentarios generado que conviene exponer aquí. “Por tener aún sanos y en buen funcionamiento nuestra vista y nuestro olfato, no podemos dejar de sentir repulsión ante la fetidez y la asquerosidad salida de una cloaca; tampoco, por tener aún sana y fuerte nuestra fe, y aun contar con algo de sensatez y capacidad de indignarnos, no podemos dejar de sentir repugnancia ante todas estas abominaciones.” declara “La Reacción” Por su parte, “Tradición y Acción” propugna: Esta escoria ideológica, opuesta a toda ley y a toda moral y justificadora de toda perversión, se ubica obviamente en el extremo más opuesto a las enseñanzas de Jesucristo y su Iglesia. Por ello, es un contrasentido que la Universidad que la acoge y patrocina pretenda seguir llamándose “Pontificia” y “Católica”

Bueno… quizás no se enteraron que Jesucristo no era un intolerante, conversador, un facho acaudalado. Era un revolucionario, emancipador de los pobres, los marginales. Cabe preguntarse, ¿Quiénes son los marginados hoy en día? ¿Los mal vistos? Probablemente Jesús estaría aquí señores, escribiendo este artículo en vez de esta verdugo. Indignado acerca de las blasfemias usadas en su nombre.

La Semana Feminista aclaró este punto concretando que su misión no podría alejarse de la catolicidad concebida por la PUCP. El modelo de universidad si bien refleja los valores católicos, no impera estos sobre ámbitos fundamentales respecto a la educación sino, no habría cabida para textos de sexualidad, aborto, etc. No habría cabida para realizar una maestría de género, ni que los profesores se especialicen en esos temas. Lo cierto, declaran, es que están brindando un servicio a la sociedad que va en el margen de esa concepción. Fomentan un espacio que respeta a personas con o sin credo, apostando por una universidad más libre y más justa. Nuevamente, “aportamos, no retrocedemos.”

Es claro que hay “un sector conservador muy fuerte que está luchando contra estas iniciativas en la coyuntura actual, “ no hay que olvidar los temas como aborto, unión civil, etc. que inundan nuestras columnas y conversaciones actuales. No sería raro que busquen ir en contra de movimientos estudiantiles que apoyan estas causas y contra la PUCP, cuyos estudiantes se destacan por emitir y respaldar las mismas. Es sorprendente la manera en cómo estos grupos poderosos se van contra una agrupación estudiantil, que busca visibilizar una problemática y tratarla, con argumentos bajos y morbo sezgante. La Semana Feminista hace un llamado también, a que la universidad lxs apoye y respalde este tipo de eventos que generan pluralidad, diversidad, libertad, etc.

Aquí algunas de los portales web:

http://www.citizengo.org/es/24099-explicaciones-por-que-promueve-aborto-una-universidad-catolica

http://lucidez.pe/noticias/la-semana-feminista-en-la-pucp/

http://la-reaccion.blogspot.com/2015/05/la-usurpadora-y-embustera-universidad.html

http://www.tradicionyaccion.org.pe/spip.php?article340

https://www.aciprensa.com/noticias/ex-pucp-mantiene-invariable-rebeldia-contra-la-iglesia-denuncian-estudiantes-a-comision-cardenalicia-89197/

Este es un lado de los hechos. No pretendo más que informar acerca de la “Otra Semana Feminista” que está muy distante a la descrita en portales web como estos. Considero importante que cada una de las personas que lea esto, emita sus propios juicios de valor, la conclusión propia de lo aquí manifestado. Por tanto, no se trata de ofender o deslegitimizar a uno u otro organismo, institución, portal web, persona, etc. Se trata de darle un espacio a las personas involucradas (Comparta o no lo expuesto aquí) que, probablemente, no tengan cabida en los más influyentes o leídos. Se trata de buscar siempre el qué más puede haber pasado y desembarazarnos de opiniones prejuiciosas y carentes de argumentos sólidos de modo, pues, que se logre una verdad no absoluta, sino justa. Invito a los demás no dejar de dar su versión de lo suscitado, asimismo, a los medios pertinentes a no dejar de escribir lo que piensan o creen. Siempre es bueno darle de todo un poco a las personas, con la finalidad, claro está, de ejercitar nuestra capacitad crítica.¿Con qué quedarse? ¿Qué llevar a la práctica? ¿Qué primar como bueno, verdadero, justo o digno? ¿A quién creer? Las respuestas son infinitas pero lo importante, en mí opinión, será siempre la capacidad de podernos plantear las mismas.