El anime se ha convertido en un nuevo foco de atención para muchos cinéfilos, desde que la animación comenzó a evolucionar tanto en sus efectos como en sus temáticas, vinculadas a la realidad precisa y también imaginaria.

Es en este contexto que Studio Ghibli ( スタジオジブリ Sutajio Jiburi ) se ha eregido como una de las desarrolladoras japonesas más icónicas de films, videojuegos y cortometrajes animados, los cuales han tenido la capacidad de sorprender a muchos críticos y espectadores acostumbrados a una animación distinta a la del anime. Su visión de la realidad y las personalidades únicas de sus personajes componen historias que que se sienten verosímiles y que más de uno desearía vivir.

Hayao Miyazaki junto a su amigo y mentor, Isao Takahata, dan origen a un espacio de imaginación sin límites y, al mismo tiempo, crean un medio donde se proyecta una nueva imagen de la mujer. El anime se convierte en un escenario lleno de reflectores, donde las protagonistas son dueñas de una feminidad disidente -en tanto se aleja de los tradicionalismos- que se vuelve deseable para nuestra sociedad. A continuación veremos que, pese a estar situadas en contextos muy diferentes, estas películas tienen como tema unificador la importancia de la mujer.

 

San en La princesa Mononoke (Hayao Miyazaki, 1997)

La historia se encuentra ambientada en el periodo Muromachi, en donde los personajes son guerreros, samurais y campesinos en lucha contra los seres sobrenaturales del bosque, guiados por el <<Espíritu del Bosque>>. Tuvo un éxito muy grande en Japón. Por ello, Miramax le dio la oportunidad de traducirla al inglés y distribuirla en el cine norteamericano, lo cual le dio fama y reconocimiento al Studio fuera del entorno japonés.

La historia gira entorno a Ashitaka, un príncipe que por la matanza de un demonio es contagiado y poco a poco se transforma -gracias a su odio y sed de sangre- en un demonio solitario. Por lo cual realiza un viaje a la ciudad de Hierro y allí encuentra a unos seres de la naturaleza. Entre ellos está San, princesa de Mononoke, quien fue criada por lobos. Una joven de su edad que defiende a toda costa la naturaleza y a su manada. Salta a la vista su comportamientos ágil, como el de un ser salvaje, pero al mismo tiempo posee una conciencia que diferencia el bien y el mal. A pesar de ser una princesa, San se reconoce como una más de la manada: sin privilegios, sin joyas o poder, sino únicamente su sed de protección. Además, al ser una humana recibe críticas de los demás animales que están en lucha con los humanos pues perjudican el bosque, pero ella no se deja intimidar. Nunca es consciente de su belleza hasta que Ashitaka lo menciona, tampoco se identifica como alguien débil o incapaz; lo cual la hace intrépida y fiel a sus creencias. San es una guerrera que no vive obsesionada por lo externo de su feminidad, sino enfocada en la defensa y lucha por lo importante: su hogar.

Frances Miró logra resaltar : “Su historia reflexiona sobre cómo hemos actuado con el planeta que habitamos sin atisbo de paternalismo, sin obvio discurso sobre su cuidado y respeto. Una visión adulta que deja al espectador libre en su lectura del mismo. “

Chihiro en El viaje de Chihiro (Hayao Miyazaki, 2001)

Llegó a ser la película más taquillera en la historia del cine japonés. Además, ganó el Oscar a “Mejor película de animación”, siendo la única película de anime que ha recibido dicha condecoración hasta ahora. También, se llevó el Oso de oro, en el Festival Internacional de Cine de Berlín, entre otros reconocimientos.

El film cuenta la historia de Chihiro, una niña de doce años que a lo largo de la historia debe afrontar muchos obstáculos para poder conseguir salir de un mundo mágico que la despoja de sus padres y le impide regresar a su hogar. La primera característica interesante es la evolución por la que pasa su personaje y el valor que se le da al trabajo. Chihiro debe actuar como una adulta si quiere salvarse -a ella misma y a sus padres-, rechaza las tentaciones que envilecen al ser humano y lo convierte en esclavo (dinero, comida, poder y juventud). Se vuelve más audaz al reconocer la importancia de conocerse a sí misma y no perder de vista el sentido de su vida, salvar a sus padres. Mientras que los demás personajes han olvidado sus propios nombres, son  ciegos de su historia y presos de su lujuria e insatisfacción. Chihiro, a pesar de ser una niña de doce años, muestra esta esencia de humanidad que gran parte de la sociedad ha perdido, sabe dónde reside su felicidad y deja de ser una niña consentida para convertirse en la heroína. Logra salvar a sus seres queridos e incluso se desvía para ayudar a quienes no conoce. Llama la atención cómo logra ganarse el afecto de todos no por su belleza -como es común en las animaciones donde una niña es protagonista- sino por sus acciones y valentía.

Frase:
<< -Si salgo de aquí me enfermaré.
     – No, si te quedas aquí enfermarás.>> 

Sophie, El castillo ambulante (Hayao Miyazaki,2004)

Howl no Ugoku Shiro (ハウルの動く城 ), cuya traduccion signfica El castillo caminante de Howl, está ambientada en un reino ficticio en donde la magia  es considerada como la nueva arma de defensa y ataque en el siglo XX. Fue nominada al Oscar como “Mejor película de animación”, y ganó premios en el Festival de Cine de Sitges, el Festival de Arte de Japón, el Premio Nébula al mejor guión y un Tokyo Anime Awards, entre otros.

La película aborda la historia de Sophie Hatter, una diseñadora de sombreros, que luego de un encuentro inesperado es hechizada por la Bruja del Páramo, quien la convierte en una mujer mayor. Por ello, comienza un viaje en busca del mago Howl para poder retornar a su cuerpo; en el proceso, debe ayudarlo a combatir a la misma bruja y a superar otras adversidades ocasionadas por las autoridades. Sophie se presenta a sí misma como una mujer tímida y desconfiada. Al pensar que no era lo suficientemente bella, vivía en una rutina, centrada en la creación de sombreros y en ser la última del trabajo en irse. Sin embargo, al vivir la transformación a una mujer de noventa años, empieza a ver la belleza como algo superficial, una simple máscara que no define la felicidad de uno. Es su historia y sus actos lo que definen su persona y la hacen ser una mujer capaz de luchar por lo que quiere, la vuelven consciente de su propio valor. Sophie muestra una nueva cara de la belleza y una búsqueda insaciable de poder ayudar a los demás, encontrando su felicidad en ello. Una mujer que no solo vive en el taller, sino explorando y salvando vidas.

Cita:
<<Aquella noche, mientras cosía, Sophie tuvo que admitir que su vida era bastante insulsa.>>

Kaguya en El cuento de la princesa Kaguya (Isao Takahata, 2013)

 

Este film se basa en el relato japonés “El cuento cortador de bambú”, adaptado por Kazuo Oga, quien utilizó para la película un estilo de animación parecido al arte japonés tradicional.

La historia aborda la vida de una niña quien nace de una planta de bambú y es criada por unos ancianos que la insertan a la vida de “una mujer tradicional japonesa”: vestimentas, matrimonios arreglados, etc. Debido a su belleza, Kayuga recibe la atención de muchos pretendientes, entre ellos el emperador. Sin embargo, el personaje rompe las costumbres y actúa como una mujer fuera de su época. Representa un rechazo y cuestionamiento hacia el rol femenino en su sociedad, por lo cual deja de lado su maquillaje y vestimentas -que solo buscan satisfacer a su entorno pero nunca alcanzan su felicidad-. Kayuga demuestra una valentía que ninguna mujer de su época tendría, al contradecir a su familia y negarse a contraer matrimonio con un hombre que no ama. Este personaje deja ver los sacrificios que una mujer tenía que hacer para ser aceptada en su sociedad. En su círculo, la felicidad propia dependía de la estabilidad y la seguridad que los actos de la mujer pudieran otorgar a su familia (poder, riquezas y honor). Kayuga rechaza vivir en dependencia al hombre (su esposo, su padre…), y decide ser una mujer con libertad de expresión y capacidad de actuar sin seguir un camino impuesto para su vida. Es necesario resaltar el miedo constante que puede sentir una joven al ser incapaz de sentirse cómoda o acogida en ése mundo que su familia le presenta como su única posibilidad de -un buen- futuro. Hay una ansiedad en el deseo de ser aceptada, pero ser consciente de nunca poder llegar a ser feliz con ello. Esto muestra una realidad que aún persiste en nuestra sociedad, esta presión que sentimos al querer ser aceptados o hacer felices a los demás.

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Es evidente, Studios Ghibli, deja de ser una simple productora que brinda solo entretenimiento para lograr representar en sus creaciones una figura de la mujer distinta a la de su tiempo. El anime ya no es una sencilla animación, sino una nueva perspectiva de la femineidad y su protagonismo. Permite reflexionar sobre las desventajas y obligaciones que a una mujer se le impone; la forma en que se le puede encasillar y cerrarle las puertas a su felicidad o a la defensa de sus creencias y opiniones. Studios Ghibli nos da un recorrido a distintos entornos en donde no se le ofrece a la mujer un papel de opresión, superficialidad e insignificancia, sino una identidad propia y transgresora digna de protagonismo.