Inspirador e innovador para muchos, un maestro para todos. Martín Chambi ha sido la mirada más real y directa del Perú en todos sus ámbitos. Mediante la fotografía logró captar la esencia de un pueblo inmensamente diverso y, a su vez, reflejar parte de su vida y sus testimonios, los cuales se ven rodeados de una fuerza sobrenatural que solo puede darnos su ojo y su cámara.

Martín Chambi nació en Puno en el año 1891 en un hogar pobre. Después del fallecimiento de sus padres decide comenzar a trabajar en Santo Domingo Mining Co., y es aquí donde tiene su primer contacto con la fotografía. Durante su paso por la ciudad de Arequipa, es en donde recibe una buena formación, ya que en esta ciudad se estaba desarrollando dicho arte. Aprendió con los mejores y así logró obtener un estilo propio.

Llega a la ciudad del Cuzco en donde se establece e inicia su mayor trabajo con un profundo testimonio biológico, étnico, costumbrista y vivencial. Sus personajes no eran necesariamente familias de la alta sociedad, sino figuras del cotidiano, entre ellas, músicos, cargadores de chicha, niños, restos arqueológicos, tradiciones religiosas, etc.

Su obra se puede definir en dos partes. La primera, en la que se dedicó a un ámbito más particular, como los retratos por encargo de familias que podían costear las sesiones tanto en estudio como en exteriores; la segunda, más personal, es en donde busca reflejar su propia alma y el alma de un pueblo mediante el lente.

Su vasta colección se encuentra en manos de sus nietos, los cuales las conservan y ofrecen algunas exposiciones a lo largo del mundo. Martín Chambi y su legado ha sido un importante aporte a la formación de este arte mundialmente y los peruanos estamos orgullosos de haber tenido entre nosotros: la mirada del gran maestro.