Veintidós de julio, la tarde cae en Lima y el hombre lobo no sale aún. Las redes sociales se estremecen ante la convocación y los trending topics “No a la repartija” y “Congreso : Vergüenza Nacional” hacen hervir la sangre de cientos de ciudadanos –universitarios en su mayoría– que se concentran en la Plaza San Martín para –valga la redundancia e ironía- “liberar al país de la corrupción de los congresistas-lagartijas”. Estos son solo unos humildes  “consejos” para las marchas pro-revolución.

Tienes derecho a protestar, a rebelarte. Claro que lo tienes (hablo en serio), y no le avises de tu plan a la policía, si no te harán un cordón para proteger la marcha, y tú no buscas eso, tú quieres que Lima arda en idílica pasión; bloquea las avenidas principales, genera caos y confusión, eso provocará a los policías quienes te tratarán de neutralizar. Cuando lo hagan sigue el ejemplo de la intachable Claudia Cisneros y manotéales o pechéales, total, son unos simples  “tombos”, no pueden tocarte.

Si ves grupos que te incitan a unirte a sus filas acepta, sonríeles, no creas para nada que es proselitismo político, eso sería muy malicioso de tu parte y todos allí buscan el bien del país. Indígnate solo, indígnate con ellos, indignémonos juntos, indignarse es chévere, hagámoslo más seguido.

El Perú está contigo, el mundo está contigo, Dios está contigo, y a los que te critiquen táchalos de apristas, de fujimoristas, o peor aún, de aprofujimontesinistas. Eso duele, ayer me lo dijeron y no pude dormir tranquilo. Si ves un cartel que diga: “Alan panzón, te comiste mi chicharrón” o un simple “No a Keiko”, felicítales; siempre es bueno aprovechar cualquier marcha para extirpar la lacra política.

Quizás con la protesta esperes que cierren el congreso, para luego hacer una marcha contra el cierre del congreso, y posteriormente protestar para que lo vuelvan a cerrar. Y de paso aprovechar el momento para protestar para que boten a Cipriani y que Gregorio Santos viva/muera. Siempre hay tiempo para una protesta.

Es indispensable también que le sigas la corriente a todo lo que Arana y compañía te digan, sostén el cartel bien fuerte e invádelos con tu rostro furibundo, que los medios noten tu enfado, grita efusivamente, hoy no juega Perú, pero para ti sí. Cuando veas una cámara intercepta automáticamente a un policía e incrépale que no gana bien, que no es feliz con su sueldo y que debería estar de tu lado.

No te sientas manipulado, para nada, recuerda que eres un “indignado” y que Jason Day está cantando el himno a lado tuyo (qué guapo es, ¿no?). Y si ves purita bandera de partidos de izquierda –y algunos infiltrados- es porque el resto pertenece a  la “Derecha Bruta y Achorada” y son malos, apestan. Pero estate contento, rebelde, Ollanta cumplió su promesa: gas para todos –aunque sea lacrimógeno-, tampoco hay que ser exquisitos.

Por sobre todo recuerda, siempre sonríe a las fotos, una de ellas la usarás de perfil de Facebook.

“Cuando todos viremos en la misma dirección, cuando no haya distinción de color ni de partidos, cuanto todos sigamos las líneas de la bandera bicolor, cuando lo que se pensaba una utopía sea el pan de cada día, solo así, el país vencerá.” – J.Z.