Esta puede ser la columna más larga que escriba y no me iba a perdonar no darle su espacio a una banda de este porte. Cada vez que escribo sobre una banda me gusta tener en cuenta que estoy recomendando algo a muchos. Esta es potencialmente la banda más influyente del heavy metal y destila elegancia, estilo, maestría y precisión en todo lo que hace. Las doncellas de hierro eran aparatos de tortura medievales -una imagen fuerte para ser el nombre de una banda- pero ellos no lo pensaron dos veces. Para sobrevivir en el medio, hay que ser atrevidos; Iron Maiden lo fue y es un honor para mí escribir sobre ellos habiendo ido a dos de sus conciertos.

Quiero explicarles qué hace que esta banda sea tan perfecta y tan trascendente a pesar de ser musicalmente algo simple. Para empezar, entiendo que la época Di’Anno fue importante y necesaria. Los primeros dos álbumes de Iron Maiden gozan de ciertas cosas distinguibles también en su material más nuevo, pero la voz de Di’Anno solo redundaba en dibujarse con el estilo de las bandas punk de la época, no establecía una diferencia. Así es, siempre seré team Dickinson. Cuando Dickinson se sube al carro galopante de Iron Maiden, la banda se desprende de toda la onda media bluesera y vintage que aun rodeaba al heavy metal -conocida incluso en bandas como Judas Priest- y lo envía directamente a la modernidad y adquiere un estilo distintivo. Dickinson pasea su voz de tenor más alla del juego de Di’Anno, y eleva el juego instrumental presente en sus dos primeros discos a un nivel superior.

Me alegra decir también que hoy en día Dickinson mantiene casi el 85% de su voz en comparación a tantos vocalistas de tantos géneros. Children of the Damned, Flight of Icarus y Hallowed be thy name hoy pueden ser escuchadas casi casi como hace 20 años. Además lo que logró hacer Iron Maiden con el metal y sus derivados es darle un rasgo distintivo: tender a la destrivialización de las letras y a la mistificación de las mismas. Es más, la valentía, rebeldía y estrategia que fue hacer una canción llamada The number of the beast y poner al diablo de portada en los años 80 fue plausible con ellos. Contar historias de guerra, de aviación, de invasiones, y de toparse con un montón de muertos danzando en medio de la nada que de pronto se llevan tu espíritu a bailar con ellos ya es un rollo totalmente distinto e imaginativo, que hasta me atrevo a llamar literario.

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¿En qué sentido es esto innovación o lo hace mejor? Bueno, Oscar Wilde solía pensar que un verdadero artista podía expresarlo todo, incluso sentimientos que no debería conocer por experiencia propia. Hoy hay tanta música sobre lo que sentimos de manera cotidiana que no generamos ese espacio reflexivo para otros horizontes, horizontes que posiblemente hoy sean imposibles de alcanzar, pero Iron Maiden nos los trae un poco más cerca para aquellos que sentimos esa curiosidad o inclusive para aquellos que necesitan sentir emociones más intensas. Además, ¿a quien no le causa emoción ese esqueleto que tienen por mascota llamado Eddie? Tan importante como cualquier miembro de la banda, Eddie ha acompañado el espiritu de las canciones con sus cambios de atuendo, presente siempre en todos los conciertos para aterrarnos un poco.

Otra cosa que hace de la doncella una banda tan increíble es su trademark: el bajo galopante de Harris; no existe banda de metal sobre la faz de la tierra que no lo haya incorporado a sus canciones en algún momento. Resaltemos que este es un recurso recurrente obra y gracia de esta banda que trataba de retar un poco a las sincopas de cuatro cuartos tradicionales. Run to the Hills no sería lo mismo si no sintieras que estás trepado en el caballo viéndolo todo. Además, el haber incorporado tres guitarras para las versiones en vivo le dio poder y peso a sus canciones. Brighter than a thousand suns es increíblemente pesada y sin ser muy lenta.  El juego de guitarras siempre enriquece todas sus canciones, Dance of Death y Paschendale son mis favoritas para ejemplificar esto.

Iron Maiden turn metal into goldY algo que ha captado mi curiosidad es que recurrir a la escala pentatónica parece tener sus limitaciones. He escuchado más de un solo que ha podido recurrir a las mismas notas y no lograr el mismo impacto que Iron Maiden. Gozan de algo que solo la experiencia te puede dar, precisión. Ejemplo perfecto es Fear of the Dark. Incluso, gozan de precisión para tratar de emular otros estilos de composición más simples; Wildest Dreams y Holy Smoke no gozarán de teatralidad, pero sí de espíritu y ejecución. Sólo quiero despedirme mencionando el juego aéreo del baterista Nicko McBrain, no sé cómo hace para dejarte suspendido en un platillaso y aterrizarte de un tarolazo.

En fin, son estos los elementos resaltantes de la banda legendaria. Es raro citar la propaganda de una marca de cerveza, pero es que la magia de la doncella está en los detalles. Ninguna obra de arte merece llamarse obra si sus acabados no son dignos de ellos, si no puedes darte cuenta que en vez de lo que hay no hubieras elegido otra cosa. Pocas bandas precisas en este mundo hay. ¿La mas precisa? Para mí es Iron Maiden. ¡Up the irons! para todos los fans que me leen. Para los nuevos, les diré que conozcan de ellos como lo hice yo, a punta de Google y YouTube. Tiene su feeling, se emocionarán.

Stay Tuned!