Una de las grandes características del cine actual es el empleo de historias que marcaron a generaciones anteriores. Se ha vuelto recurrente en Hollywood el uso de historias, personajes y temas de cintas que en su momento generaron cuantiosos ingresos, así como también lograron cautivar a numerosos grupos de seguidores. La mayoría de estas películas provienen de las décadas de los 70’s, los 80’s y 90’s, época en la que nacieron grandes ideas ficticias, como la saga de Star Wars. Ahora bien, si bien es cierto que las secuelas y remakes de películas han existido siempre, lo que llama la atención en estos tiempos es la gran cantidad de adaptaciones que llegan a los cines cada año. Este efecto se ha visto sobre todo en el llamado cine “comercial”. Así que viene la siguiente pregunta: ¿cuál es el motivo de este fenómeno cinematográfico hollywoodense? En las siguientes líneas, trataré de dar algunas hipótesis buscando resolver aquella pregunta.

1. La falta de nuevas ideas.

En este punto, hago referencia a lo antes mencionado: la falta de ideas que sean completamente originales. Si bien es cierto que parece que hubieran nuevas cintas, estas terminan siendo homenajes o muy influenciadas por cintas clásicas. La noción de novedad en el arte es muy debatida en el sentido de que se postula que ya todo ha sido contado. En los años que lleva la humanidad ha experimentado distintos tipos de manifestaciones artísticas; sin embargo, es el cine el que ha sufrido más cambios en un periodo corto en comparación al desarrollo de otras artes. Sin embargo, ¿cómo saber que no hay nuevas ideas? El principal síntoma es el relanzamiento de franquicias clásicas. Ahora, estos relanzamientos a simple vista no sustentan mi idea, pero es el hecho de que las producciones hollywoodenses no se preocupen en adaptar nuevas historias utilizando los personajes, sin intentar contar la misma historia pero de una manera que encaje con los avances tecnológicos y las modas actuales.

2. La comercialización del entreteniendo en su punto más alto.

Probablemente esta sea la razón más antigua. Y es que uno de los medios que el arte ha encontrado para sobrevivir es su comercialización. Hoy en día no se puede hablar de mecenazgos: el arte ha pasado a valerse por sí mismo y a ser relegado en la sociedad. Para sobrevivir en el mundo artístico se tiene que ser comercial —si es que se quiere vivir siguiendo el modo capitalista contemporáneo. De esta manera, las productoras ven conveniente sacar del archivo cintas que en su momento generaron grandes ingresos, tratando de conseguir un negocio rentable. En este punto, me gustaría hablar sobre la manipulación de la nostalgia que el público de hoy en día viene experimentando. La idea de lanzar secuelas y remakes de clásicos que marcaron la infancia y adolescencia de muchas personas termina provocando un éxito en ventas. En este caso, el público adulto es atraído a las salas para volver a ver a los personajes que tanto le encantaron la primera vez que los conoció en su juventud. De esta manera, la industria se aferra a un público seguro haciendo uso de las vivencias de los miembros del público.

3. Modernizaciones de clásicos.

En este punto, tiene mucho que ver las hipótesis 1 y 2, en el sentido de que estas modernizaciones se valen tanto de la carencia de ideas como de la atracción de un público seguro. Pero acá se le suma un nuevo factor, y es que la intención de introducir a las nuevas generaciones dentro de las franquicias que los otrora jóvenes descubrieron y gozaron. Así, podemos ver hoy en día películas animadas que vuelven en acción real o secuelas que intentan conectar con las cintas clásicas. Realmente, la intenciones de mejorar el producto dejan de ser más una opción para pasar a ser una obligación: la de justificar el relanzamiento y la aceptación del público joven —el cual es cada vez más exigente.

En conclusión, tenemos varias posibles razones para justificar la creación de nuevas cintas utilizando personajes, historias o mundos que ya habían sido explorados antes. En todo caso, solo queda esperar a que lleguen nuevas ideas o que al menos los remakes y secuelas valgan la pena para ser vistos.