Recuerdo que en una de las columnas de coyuntura que publiqué el año pasado, mencioné que sería difícil que el panorama político pueda decepcionar más a la ciudadanía, y que los acontecimientos ilegítimos perpetrados no podrían ser superados en mucho tiempo. Al parecer, en un mes y medio pudimos ver cómo es que volvían a insultar la inteligencia del pueblo y además aprovecharse del poder que se les fue concedido para sus intereses propios. Lo peor es que no solo es un hecho de corrupción, sino que también es inhumano, pues la ficha de juego ahora es uno de los bienes más preciados para la humanidad: las vacunas contra la COVID-19. El día 10 de enero del 2021, Carlos Paredes daba a conocer uno de sus más recientes descubrimientos mientras estaba investigando para su obra periodística: Martín Vizcarra, ex presidente vacado, habría sido vacunado contra la COVID-19 en el mes de octubre del 2020. No solo ello, sino que su esposa también fue vacunada por fechas cercanas, y la investigación realizada por el programa “Beto a Saber” develó que potencialmente habrían más vacunados. Al principio me negué a creer que podrían haber más vacunados, y opté por pensar que Vizcarra y la primera dama realmente eran participantes del ensayo clínico que hizo Sinopharm en el Perú en el último trimestre del 2020. No obstante, no encajaban varias variables: ¿Por qué el secreto?, ¿No era inseguro que el Presidente participe en pruebas que son, por definición, riesgosas?, ¿Cómo es que ningún otro voluntario pudo ver a Vizcarra y a su esposa en las instalaciones de la UNMSM o la UPCH? La historia que Vizcarra intentaba vender simplemente no encajaba. Por ende, los siguientes días siguieron las averiguaciones al nivel del Ejecutivo y Legislativo, citando a la premier Bermúdez y la ex ministra de salud, Pilar Mazzetti, a declarar al respecto. Ambas negaron tener conocimiento acerca de lo sucedido y una de ellas afirmó que era completamente ajena a los sucesos puesto que no se encontraba laborando en el Ejecutivo en el 2020. Días después, el 14 de febrero del 2020, las autoridades empiezan a confirmar lo que desde un inicio se sospechaba: habían más vacunados. En este momento cae lo que mencioné en columnas anteriores: la clase política definitivamente es capaz de superar el calibre de sus actos inhumanos y despreciables en un breve plazo de tiempo. No tuvimos que esperar más de un mes y medio.

En un primer momento, la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH) emitió un comunicado a la opinión pública donde afirmaban que ni Martín Vizcarra ni la primera dama figuraban como participantes del ensayo clínico. Sin embargo, a este punto el propio ex presidente ya había confirmado que se inoculó ambas dosis, por lo que en definitiva no podía retractarse y era evidente que había recibido la vacuna de una fuente ilegítima mediante el uso de su poder como presidente. El mismo día, el ex viceministro de salud confirmó mediante un comunicado que su equipo y él habían sido vacunados contra la COVID-19, y que la canciller de aquel entonces, Elizabeth Astete, también había sido vacunada pero solamente con la primera dosis ya que recién se inoculó la vacuna el 22 de enero. Acto seguido, la población empezó a exigir que se hagan indagaciones puesto que hora tras hora se iban confirmando más nombres, donde algunos confesaban que se vacunaban por iniciativa propia o eran delatados al ser funcionarios de las principales entidades que distribuyen de manera ilegal las vacunas, las cuales fueron el Ministerio de Salud, la UPCH y el Ministerio de Relaciones Exteriores. A horas de la noche del 14 de febrero, el presidente Francisco Sagasti informó que se establecería una comisión investigadora para averiguar cuáles han sido los funcionarios que se han vacunado a espaldas del Estado, dicha investigación tomaría un máximo de dos días. En paralelo, el Congreso convocó a Junta de Portavoces para el 15 de febrero con el fin de instalar una comisión, sin embargo, los resultados de la investigación del Ejecutivo dieron frutos la noche de ese mismo día. En un mensaje a la nación, Sagasti acompañado de la Premier Bermúdez informaron que pudieron dar con 487 vacunados, tanto médicos como funcionarios públicos. La lista fue publicada a horas de la madrugada, y aparte de encontrar rostros conocidos como la ex ministra Mazzetti, la ex canciller Astete y las demás autoridades, también se confirmó que el hermano y ex socio de Martín Vizcarra fue vacunado. Además, aparecieron nombres de familiares de médicos investigadores, los cuales fueron colocados como “consultores” o “invitados”. En definitiva, un escándalo de corrupción mayúscula que compromete a todas las entidades estatales. Sin embargo, hay muchísimo por analizar. En este artículo se procederá a evaluar la naturaleza de los participantes de esta lista y hasta qué punto los resultados de la investigación del Ejecutivo son concluyentes. Asimismo, se analizará qué es lo que implica este escándalo para el panorama político y cómo puede describir el estado de nuestra clase de políticos en funciones. Finalmente, se discutirá acerca de las consecuencias legales que se desprenden a partir de este acontecimiento, y qué implica para la distribución de vacunas de Sinopharm a futuro y la coyuntura política a corto-medio plazo. 

La lista presentada por el Ejecutivo solo puede describirse en dos palabras: insultante y vacía. Insultante porque representa el privilegio que otorga el poder político y económico, además del amiguismo y el coleguismo para poder pisar cabezas e ignorar la realidad que ahora vive el Perú con tal de sacar un beneficio propio. Vacía, porque esta lista presenta severas falencias al ser comparada con la cantidad de vacunas entregadas en el lote de 3200 vacunas enviadas desde China, y porque se presentan irregularidades severas como la repetición de nombres y la entrega de tres dosis a ciertos usuarios que recibieron vacuna. Empezaremos desde el primer adjetivo. La lista es insultante para el sufrimiento de todos los peruanos a lo largo de esta pandemia, para los internistas que han fallecido, que tendrán consecuencias de por vida a causa del COVID-19, y que a día de hoy se encuentran debatidos entre la vida y la muerte. Es un insulto para todas las personas que han tenido que someterse a las medidas dadas por el gobierno y a costa de ello perder sus inversiones, trabajos y dinero. Es un insulto para todos aquellos peruanos que se contagiaron yendo a sus centros de trabajo una vez empezó la reactivación económica de julio y vimos cómo empezaron a dispararse los casos de forma desproporcionada, como estallaba el sistema hospitalario y como familias se endeudaban por años para poder salvar al familiar. Incluso, se puede decir que una de las peores ofensas que le hicieron al pueblo y a la patria proviene de la Canciller Astete y Pilar Mazzetti. 

En el caso de la primera, ella se inoculaba la vacuna mientras nos decía públicamente que no había una fecha de llegada para las vacunas destinadas a la primera línea, y la última nos decía que ella desconocía los acontecimientos donde Vizcarra se habría vacunado en secreto. Eran dos personas encargadas de salvar al pueblo peruano mediante una gestión eficaz de la pandemia y una correcta negociación con los laboratorios para traer las vacunas en un menor tiempo posible, y ambas autoridades terminaron burlándose de la ciudadanía que le confió estas labores y se aprovecharon de su cargo para poder protegerse antes que el resto de funcionarios y personas de a pie que lo necesitan más, como los médicos de primera línea. Peor aún, tuvieron el atrevimiento de burlarse de la inteligencia de todos y declarar varias veces que eran ajenas a los acontecimientos, y en el caso de Mazzetti, incluso de decir que sería la última en vacunarse. Mediante estos 487 nombres, donde figuran perfiles de personas vinculadas al Suiza Lab, médicos investigadores y la familia cercana de los mismos, políticos con apellidos de alcurnia y escándalos pasados que no tenían nada que hacer vacunándose al no estar en un riesgo mayor ni expuestos en primera línea, la dignidad de todos los peruanos ha sido mancillada: poder antes que necesidad, privilegio antes que salud. Al menos la mitad de personas en esa lista ha sido vacunada por el privilegio de estar conectada a gente de poder, como la hija de Roxana Cueva,  o ellos mismos ser gente de poder, como la familia de Martín Vizcarra Cornejo. Esta lista nos dice un mensaje, no importa si eres un médico internista que se está asfixiando en Iquitos porque contrajiste COVID-19 y no hay oxígeno en tu hospital, o si eres una cabeza de familia que ha retornado al trabajo y se ha enfermado por las condiciones de bioseguridad paupérrimas: solo te salvarás si eres amigo de fulano o familia de mengano, siempre y cuando fulano y mengano sean personas con poder político y económico que además no tengan ni el menor vestigio de escrúpulos para cegarse ante la realidad y pisar cuantas cabezas tengan que pisar para poder priorizar sus propios intereses. 

En segundo lugar, ¿Por qué describí antes que la lista es vacía? La respuesta es compleja aunque el razonamiento detrás de ella realmente sea simple: porque faltan nombres y es evidente que la misma UPCH ha hecho lo posible para ocultarlos. Además, si bien no soy un portento en aritmética, es notorio a la vista que los números no cuadran una vez añades a la ecuación que el lote incluía 2000 dosis para los médicos investigadores, es decir 1000 médicos (o supuestamente 600, ya que 400 serían únicamente funcionarios públicos), y solo se ha develado el nombre de 487 personas. La lista presentada es irregular por definición, ya que se ha reportado que varios nombres se repiten. Desde esta columna y tras revisar la lista, doy fe de que los 14 números que colocaré en la parte inferior de este párrafo se repiten y es un hecho que en definitiva debe ser investigado ya que no se nos están otorgando los datos correctos. Asimismo, han habido una serie de personas que no han recibido solo dos dosis de vacuna, sino que han recibido tres. La vacuna de Sinopharm está ideada para ser administrada en dos dosis, puesto que así se logra la inmunización completa. Por ende, es completamente descabellado que los médicos administren tres dosis de vacuna a sabiendas de que va en contra de lo indicado por la propia farmacéutica. Por cuestiones legales y de ética no puedo especular acerca de lo que se habrían hecho con estas dosis adicionales, puesto que es un hecho que dichas dosis no fueron inoculadas ya que está contraindicado y puede desembocar en consecuencias médicas graves, pero es un hecho que definitivamente debe ser investigado en el futuro para poder dar con el paradero de las dosis adicionales y la verdadera identidad de las personas registradas en los números 274, 400, 403, 405, 406, 407, 408, 409, 410, 411, 412, 413, 418 y 446. 

Por si fuera poco, esa no es la única irregularidad encontrada en la lista, ya que considerando que aparte de las dosis de vacunas que llegaron para los 12000 voluntarios, llegaron 3200 adicionales para ser administradas en la Embajada China y los médicos investigadores de la UPCH y la UNMSM. Con fines prácticos, obviemos que del primer lote sobraron vacunas ya que el lote incluía dosis suficientes para 12000 personas y se sabe que en el ensayo se le suministró un placebo a un importante porcentaje. Habría un excedente de vacunas, pero por motivos prácticos no se va a considerar para el siguiente cálculo ya que la información acerca del excedente es difusa. El segundo lote de vacunas provenientes de China fue de 3200 dosis, suficientes para vacunar a 1600 personas. La Embajada China en el Perú recibió 1200 dosis, mientras 2000 fueron al cuerpo médico de la UPCH y UNMSM con el fin de vacunar a los médicos investigadores parte del ensayo. Acorde a versiones dadas por las autoridades, 1200 vacunas fueron destinadas al cuerpo médico mientras 800 vacunas fueron enviadas a funcionarios públicos. Una pregunta entra aquí: ¿Por qué el total de médicos y funcionarios únicamente asciende a 487 personas, de las cuales hay nombres repetidos y dosis adicionales suministradas? Los números no cuadran y no es un cálculo difícil de hacer. Sí, es completamente plausible que algunos de los nombres no se revelen nunca, pero no es dable que al menos la mitad de los usuarios que recibieron la vacuna aún permanezcan en el anonimato y las autoridades médicas están haciendo lo posible para ocultarlos. Por ende, se puede concluir una cosa: la lista brindada por el Ejecutivo no es concluyente y por ende las investigaciones respecto a la identidad de los vacunados con dosis extra brindadas por Sinopharm no pueden finalizar a nivel del Ejecutivo. Además, la investigación que viene realizando el Legislativo tampoco tiene muy buenos perfiles como parte de la comisión y posiblemente no dé con más autoridades o funcionarios vacunados en vista a que tienen como prioridad el inhabilitar a Martín Vizcarra, Pilar Mazzetti, y Elizabeth Astete de ejercer funciones públicas por un plazo de 10 años. Es triste decirlo pero aún no tenemos resultados concluyentes cuando es lo menos que merecemos tras esta tamaña burla contra el pueblo. El tema no ha terminado en los 487 vacunados, pero es poco probable que podamos obtener más información.

El mismo día en el que se dieron las primeras revelaciones por parte de los propios ministerios, Zoraida Ávalos oficializó el inicio de una investigación preliminar por el delito de cohecho, aunque no se tiene duda acerca de que la cantidad de delitos imputados puede aumentar. Además, si bien iniciaron la investigación acusando primero a los que habían confesado haberse vacunado, la investigación se ampliará ante la adición de nuevos nombres y el reconocimiento de más autoridades o entidades involucradas en las vacunaciones. No obstante, ¿Qué tan probable es que las investigaciones prosperen? Ante la negativa de la Embajada China de cooperar por el momento, es posible que se dificulten las investigaciones. Sin embargo, el Dr.Germán Málaga ya ha confesado que él fue el encargado de administrar las vacunas y afirma que dicho hecho no era un accionar correcto, por ende, tenemos una confesión por parte del responsable. Sin embargo, como mencioné antes, quedan muchísimos vacíos por resolver y que la Fiscalía tendrá que desentrañar ya que hay incongruencias en la misma lista que le ha sido provista al Ministerio Público y además se tendrán que hacer indagaciones para resolver por qué ciertos funcionarios recibieron tres dosis. No se sabe hasta ahora si Sinopharm se pronunciará respecto a la administración de las 3200 vacunas, pero se espera que este acontecimiento no impacte la llegada de las 36 millones de vacunas restantes que se dará durante el transcurso del 2021 y del 2022. 

Por otro lado, aún estamos a la espera de que autoridades de la UNMSM o la UPCH sean destituidas de sus cargos y posteriormente procesadas por los delitos que vienen cometiendo, los cuales admiten sin pudor alguno como lo que se vio el día de hoy por la mañana, donde el Dr. Málaga asumió que el dueño del Chifa Royal fue vacunado porque la delegación china se cansó de comer hamburguesas. En este caso se abre una importante ventana orientada a las implicaciones jurídicas, puesto que estamos hablando de que es extremadamente posible que la delegación china haya estado enterada acerca de los acontecimientos y aún así no se haya inmutado, pero es poco probable que el Estado Peruano actúe en contra de ellos por motivos de intereses principales y las entregas pendientes de vacunas provenientes de Sinopharm. En estos momentos, minutos antes de la publicación de este artículo, el Ministerio Público ha oficializado que se ha ampliado la investigación a Pilar Mazzetti y Elizabeth Astete por los delitos de concusión, negociación incompatible o aprovechamiento ilícito del cargo. Queda ver qué ocurrirá en las siguientes semanas respecto a dichas investigaciones, y esperamos que las averiguaciones del Ministerio Público lleguen a puerto, a pesar de la poca fe que tiene ahora la ciudadanía en las instituciones políticas, jurídicas y sanitarias. 

Tras haber evaluado la naturaleza del escándalo, las implicancias que tendrá y cómo es que aún no tenemos respuestas: es definitivo concluir que nuestra república se encuentra en un pésimo momento con una clase política que cada vez cae más bajo y ahora no solo malversan bienes materiales o afectan ciertas políticas en aras de defender sus intereses, sino que son capaces de pisar la vida humana y rechazar los planes de vacunación ideados para salvar la mayor cantidad de vidas con el fin de salvarse ellos mismos. Mediante las declaraciones de Martín Vizcarra, donde aclama que “nos iba a contar que lo vacunaron, pero lo vacaron”, el supuesto “miedo” de Mazzetti que se puso por delante a su obligación de proteger a la ciudadanía, y las infames declaraciones del Dr. Germán Málaga donde admite que se ha vacunado a su hija para que pueda ver a su abuelo y al dueño del chifa a cambio de comida, podemos ver que nuestra clase política ya no tiene respeto por la vida humana o sensibilidad por la realidad nacional, donde la segunda ola está atropellando a la población y deja a los servicios sanitarios en un colapso permanente donde ya se está decidiendo quién vive y quién muere. No solo es una clase política que comete errores y que prioriza su enriquecimiento, estamos ante una clase política que ya no debe estar capacitada para ejercer política puesto que no tienen el menor interés por priorizar y velar el bienestar de la población, ya no pueden seguir perjudicando así a la ciudadanía en vista a que no tienen ni el menor reparo en realizar cualquier acción delictiva para darle más cabida a sus fines. Estando a dos meses del inicio de las elecciones, es menester que los candidatos que hoy en día están en carrera para la presidencia hagan un pacto ético y se adhieran a ciertas promesas públicas para aquellos que van a votar por ellos. Es realmente preocupante que tengamos que estar optando por el voto por el mal menor, ya que no hay ninguna opción impoluta ni completamente ideal para el Perú durante los años siguientes. Puede ser este un episodio oscuro dentro de la política peruana, o puede ser el adelanto de lo que vendrá el siguiente quinquenio. 

Ad portas del bicentenario del Perú, estamos viviendo un panorama desolador y tal vez el más pesimista que vive la patria desde el inicio del siglo: la corrupción está más arraigada, salvaje y despiadada que nunca. Más que un ansia por bienes materiales, ahora es una búsqueda inhumana por intereses personales que no es consciente ni de su realidad ni de sus principios o valores básicos como personas. Nuestra clase política está en su peor momento y es perfectamente posible que aún caiga más bajo. En estos momentos críticos es deber de la ciudadanía el seguir exhortando a las autoridades y fomentando la investigación de este acontecimiento para dar con los verdaderos responsables y participantes de las vacunaciones secretas que tienen carácter de ilegalidad. Ante un momento tan desolador como éste, solo nos queda esperar porque realmente nada está en nuestras manos y no podemos controlar las acciones de nuestra clase política, solo podemos recordarles que estamos fiscalizando su accionar para intentar que bajo esa premisa no cometan más atrocidades ni hechos inhumanos durante una época tan dura para el país.