Hoy en día se dice que la principal razón por la que los peruanos no tenemos hábitos de lectura es por el alto precio de los libros. Por ejemplo, una novela, en muchos casos, no baja de 50 soles, un costo que desanima al instante al comprador. En la inauguración de la Feria Internacional del Libro 2018 -llevada a cabo el pasado jueves 19 de julio en el Parque de los Próceres (sede de la feria)- los participantes tocaron el tema de la Ley del Libro, ley promulgada en el año 2003. La cuestión central que tocaron los expositores fue la renovación de los beneficios de dicha ley, pues la exoneración de impuestos de los libros tiene vigencia solo hasta octubre del presente año. ¿Por qué es tan importante su renovación? Pues, de no ser aplicada, el tan temido precio de los libros se incrementaría en, por lo menos, 18%. ¿Cual es el contenido de esta ley y por qué es el punto de preocupación durante estos meses para todo aquel que está dentro del ámbito literario? El contenido de esta ley, su impacto y algunas reflexiones sobre ella se explicarán a continuación.

La Ley 28086 (1), más conocida como la ley de democratización del libro y de fomento de la lectura, consta de 34 artículos. Entre sus objetivos se encuentra: (i) la creación de la conciencia pública acerca de la función del libro y su tarea fundamental en el desarrollo de las personas; y, (ii) el promover, a través de medios de comunicación o concursos, la creatividad de los autores, sin dejar de lado el factor de igualdad de oportunidades para que los pobladores puedan acceder al conocimiento y al desarrollo de sus habilidades. Finalmente, se cita al Sistema Nacional de Bibliotecas, como órgano central de la promoción y difusión del material educativo.

Para cumplir con dichos objetivos, la ley establece que el Estado favorece la creación, edición, difusión, comercialización y exportación del libro, así como la creación, implementación, fortalecimiento y desarrollo de una red de bibliotecas a nivel nacional.

Por el lado económico, existe también un compromiso por parte del Estado para la asignación presupuestal y de recursos técnicos a bibliotecas, centros educativos, entre otros, de manera que se pueda alcanzar la igualdad de oportunidades en materia del desarrollo de los alumnos. Además, la famosa exoneración del Impuesto General a las Ventas (IGV) de la importación y/o venta de los libros y productos editoriales afines entra en cuestión en este ámbito. Por el lado social, se hace mención de la realización de campañas nacionales para el fomento de la lectura y la organización de concursos como estímulo para los autores.

Según lo que menciona la ministra de cultura Patricia Balbuena, las autoridades de la Cámara Peruana del Libro, entre otros expertos, la nueva ley del libro (2), muy aparte de aprobar la vigencia de la exoneración del IGV, tendría que abordar los siguientes puntos: (i) el desarrollo de bibliotecas públicas a nivel nacional; (ii) el otorgamiento de recursos al Fondo Nacional de Democratización del Libro y de Fomento de la Lectura (Fondolibro) para la compra de libros para las bibliotecas; (iii) la promoción de la creación y publicación de libros; (iv) el abastecimiento y la promoción de libros en las bibliotecas escolares; (v) la realización de encuestas para medir avance de los alumnos en el ámbito de la lectura. En una entrevista que le hizo el diario Gestión (3) a Balbuena, ella menciona que se busca fortalecer, además, los lazos con las editoriales independientes, las cuales están en auge en provincias como Cusco, Puno o La Libertad.

Como se puede reconocer, según lo planteado, la nueva ley del libro (o la renovación de la actual) tiene un enfoque tanto económico como social. Sin embargo, el aspecto que más ha resaltado en la población y medios de comunicación es el tema monetario, pues el fortalecimiento en programas de lectura y abastecimiento de material en los colegios parece ser un problema regional o zonal, mas no nacional. Podría surgir un lema algo fuerte a partir de esta situación, pero sería algo como lo siguiente: “No importa cuántos libros tengan las bibliotecas, siempre y cuando pueda comprar libros a un precio menor”. Un pensamiento algo individualista, a decir verdad. Es bastante curioso que en un país para nada cultivado en la lectura, los libros lleguen a precios inimaginables. Justamente, por esa razón la población de lectores activos -o población en general- espera este tipo de ferias como la FIL para comprar un libro en oferta y poder leerlo. No se acostumbra a ir a bibliotecas porque, en la mayoría de los casos, están muy lejos de las viviendas; o, las bibliotecas municipales, no ofrecen una gama diversa para escoger. Al no conseguir una renovación en la exoneración del IGV, los peruanos nos desanimaríamos más en invertir en una cultura lectora. Mejor leer en PDF’s y olvidarse de los libros físicos. Espero que no suceda…

 

Fuentes:

(1) http://www.bnp.gob.pe/documentos/proyecto_editorial/Ley-n-28086.pdf

(2) https://gestion.pe/peru/fil-lima-reclama-nueva-ley-libro-seguir-impuesto-ventas-238347

(3) https://gestion.pe/peru/queremos-incorporar-ley-libro-nueva-legislatura-239053