Existen cosas que sencillamente evocan al Perú. Son tan representativas, las tenemos tan caladas en la mente que es imposible no pensar en este país por más que no lo deseemos: para algunos podrían ser la comida o los paisajes, para otros, quizá su gente o esa manera tan particular de hablar que tenemos.

Un “¡buenísimo!” que oyes en la calle o el cielo que varía en su intensidad de azul de un lugar a otro. Y tengo que decir que una de las cosas que más me recuerda al Perú es la música criolla. Los acordes y las voces. Esas letras que van de lo romántico a lo nostálgico, del dolor a la diversión y que siempre traen recuerdos entrañables.

Y ya que el 31 celebramos el día de un género tan emblemático en nuestra música, Letras no podía dejar de participar de esto. Por eso, con el apoyo del Centro Federado, OPROSAC trajo la alegría, el sabor y la diversión a nuestra Facultad para recordarnos al Perú más que nunca.

La tarde prometía con el aroma de los picarones y el arroz con leche y mazamorra que inundaba la rotonda. Se anunciaban ya los juegos, las sorpresas y la gente iba llegando poco a poco a Letras. Finalmente, se abrió el evento con la voz del gracioso anfitrión que nos acompañaría por las siguientes dos horas.

Criollo2

Primero, una buena presentación por parte de la Facultad de Artes Escénicas que se llevó los aplausos del público por la interpretación. A partir de esto, comenzó el juego que tantas risas y aplausos se llevó en la tarde: el “Canta y come criollo” en el cual las parejas de alumnos participantes luchaban por reventar un globo, cantar y así poder llevarse un rico arroz con leche.

Voces las hubo de todas tonalidades, desde las entusiastas y quizá algo graciosas hasta las que llegaron a impresionar, pero resaltó sobre todo el buen momento que todos lograron pasar.

Luego, llegó el plato fuerte del evento: el señor Canela y Segundo Flores tomaron el escenario para interpretar varias canciones muy conocidas entre los asistentes que no dudaron en corearlos e incluso sugerir algunas.

Comenzaron con “Romance en la Parada” de Augusto Polo Campos, pasando por temas como “Víbora” y luego la invitación de la alumna Milagros Celis, quien había sorprendido con su linda voz en el “Canta y come criollo”, a acompañarlos al escenario para interpretar otras canciones. Cantó “Querido Chiclayo” y una pareja de alumnos los acompañó al ritmo de la marinera emocionando a más de uno.

Criollo1

Siguieron con “Cuando llora mi guitarra”, “Mal paso” y, no podía faltar, “Y se llama Perú”. Para cerrar con broche de oro esta parte del evento, se les unieron con sus cajones algunos alumnos de la Facultad de Artes Escénicas para tocar el “Alcatraz” y otros tantos se subieron a bailar el festejo al escenario.

Después de los muchos aplausos que recibieron, fue el turno del CEMDUC para entretenernos con dos agradables presentaciones: un tondero bailado con elegancia y una marinera limeña suave y coqueta.

Las participaciones hasta aquí habían acabado, pero lo mejor estaba por venir: el inicio de la verdadera Jarana en Letras. Hecha la invitación a los alumnos a bailar al compás de la música, a reír y a divertirse mucho más, se soltaron el confeti y los globos para animar todo aún más.

Criollo4

“¡Se armó la fiesta en Letras!”, exclamó el anfitrión observando a varios unidos bailando y a otros tantos riendo alrededor de la rotonda o sencillamente disfrutando del espectáculo. Tengo que decir que probablemente a muchos les ganó la timidez para esta Jarana, pero nada podría quitar la alegría tan chispeante que transmiten los festejos que fueron tocados hacia el final.

Así, La Jarana Criolla en Letras terminó con algunos aún bailando y otros animándolos a su alrededor. Una linda iniciativa llena del ánimo tan criollo que caracteriza a los peruanos y, aunque sea ya pasada la fecha, creo que el mensaje queda: ¡Qué viva el Perú y su música criolla!

Fotografías: Melisa Gutierrez y OPROSAC.