A estas alturas, hablar de la oposición hacia la ley debería ser un lugar común. De todos modos, referiré algunos puntos básicos que, entiendo, han hecho que la juventud salga a marchar (“Por culpa de Ollanta/salimos a las calles”). Con este nuevo régimen laboral, el joven de entre 18 y 24 años, que no haya estado antes en planilla o haya estado desempleado por 3 meses, no tendrá Compensanción por Tiempo de Servicios (CTS), gratificaciones en julio ni diciembre, no tendrá asignación familiar en caso de tener hijos. Se le recortan las vacaciones: llegarán a ser de 15 días.

Por otro lado, los beneficios que se señalan son básicamente ser formales. Se lee: beneficios sociales. Pero solamente dan la capacidad de entrar en un trabajo y que te paguen S/.750 por ocho horas. Dicen que por horas extra se remunerará, pero, como dijo un estudiante, convendría saber la cantidad de empresas que efectivamente resuelven este tipo de pagos. La Sunafil, organismo del Ministerio del Trabajo y Promoción del Empleo que está encargado de supervisar el cumplimiento de las normas laborales de las empresas, es un ente precario. ¿Se animaría uno a pensar que las empresas respetarán este pago extra?

Gente como De Althaus ha salido a decir que, ahora, el nuevo mal del Perú de hoy es la informalidad. Él ha dicho que el 80% de la población que labora en el Perú está sobreexplotada por el régimen laboral. Luego apuntará que los ingresos de los sectores populares –el sector informal- ha venido creciendo. Por lo tanto, ¿de qué sobreexplotación habla? ¿No será, más bien, que la explotación viene del otro lado? ¿S/.750 para todo el mes? Por su parte, Alfredo Villavicencio, decano de la Facultad de Derecho de la PUCP, contaba que el limpiador de carros de la  universidad gana S/.150 diarios. Haciendo matemáticas (el conteo de cinco días a la semana), el susodicho trabajador ganaría S/.3.000 soles, 90% más que el salario promedio que es de S/.1.735. Con todo el respeto que me merece el señor que cita Villavicencio, pregunto, sin embargo, ¿se estudia para ser limpiador de carro?

Estas, pues, son unas de las tantas razones por las que miles de jóvenes salieron a las calles a reclamar sus derechos. Porque ellos no son, Ministro  Segura, borregos guiados por los políticos que voltearon su apoyo a la ley conforme vieron que no era popular, como usted miserablemente dijo en los noticieros. La oración es simple: los políticos desistieron de su apoyo porque las capas sensibles a ella la criticaron. Fueron, pues, “funcionales” a ellos. Esto es ocasionado de una sarta de otorongos y de posiciones políticas fusibles que se entienden gracias al año electoral que se viene. Lo comento para contraargumentar la monumental estupidez que es afirmar que todos los estudiantes que salimos a las calles fuimos manipulados. Más bien, la manipulación apunta hacia una sórdida caterva de individuos que exigen que los jóvenes leamos la ley, que leamos El Peruano y que no nos confundamos. Esa “intelligentsia” dice: “Lean la ley, verán que… no tendrán CTS, ni grati, ni asignación familiar”. Lo que quieren estos verdaderos pulpines de padre y señor mío es que seamos ilustradamente explotados.

 

La lectura de la marcha

 

 Impresionante. Nnunca se había visto una manifestación juvenil tan grande desde la época de la dictadura. Salieron, pues, todos. Y la policía salió, como suele ocurrir en las protestas y en la vida cotidiana, a dar su peor cara. Reprimieron. Dieron palazos. En El Olivar, una patrulla arrolló a un manifestante y se dio a la fuga. ¡Gran ejemplo el de los suyos, Ministro Urresti! Otro tanto ocurrió en las inmediaciones del Partido Nacionalista, en Miraflores. Los policías casi desatan la muerte cuando lanzaron sus bombas lacrimógenas hacia un nutrido grupo de vanguardia que deseaba proseguir con la marcha, la misma que no se pudo dar hacia el Congreso dada la red policial por el Parque Universitario. En Miraflores, comentaba, arrojaron sus bombas lacrimógenas las cuales hicieron que la gente corra, pues, el viento estaba a favor de la policía y movía el lagrimeante gas. Algunos estudiantes fueron pisoteados, pero felizmente el daño no pasó a mayores. Salvo alguna mochila rota y una espalda adolorida, todo “bien”.

En Petit Thouars, se descubrió lo maquinalmente salvaje que puede llegar a ser la PNP. Cuando los marchantes caminaban tranquilos por toda la cuadra rumbo a Plaza San Martín, los motores comenzaron a tronar de una manera monstruosa y dos motocicletas empezaron a cruzar la pista en equis. No solamente amedrentaban respirando en las nucas a los jóvenes que rápido corrían, también daban de bastonazos. En el colmo del paroxismo, un “jefe” se paró en una esquina y comenzó a disparar al aire. Era de esperar que los gritos empiecen.

Por otro lado, varios jóvenes fueron arrestados sin razón alguna. Ejercían su derecho de protesta y la policía, igual, los mandó al calabozo. Gracias a las gestiones de Sigrid Bazán y Marisa Glave, sin embargo, varios fueron sacados.

Estos fueron algunos pincelazos de la multitudinaria marcha. La policía mostró su rostro oprobioso y el estudiante, el joven, el informal, marcharon hombro a hombro para decirles a Ollanta, a Nadine, a Segura, a los neoliberales que esta ley no pasa, que merecemos un trabajo digno, que esto no es populismo, que si hay democracia es porque nuestros derechos y posiciones deben ser respetados. Efectivamente esto no ocurre y, sin embargo, tienen el empacho de decir que vivimos en democracia. No pretendo encender la pradera pero la contradicción cae por su propio peso:  ¿el Congreso acaso no debería representar los intereses de todos los peruanos y levantar leyes en nombre de los peruanos de a pie y no solamente de las empresas? (¡Vamos! ¡Esta ley solo favorece a las empresas!) Son todos una manga de mentirosos y aprovechados. Y los jóvenes estamos cansados.

 

¿Por qué salió la PUCP a marchar?

 

Ayer, sí, marchamos estudiantes. Los de la PUCP, mi universidad, marchó. Leía a una minucia de humanidad que no deberíamos reparar tanto los de la PUCP en esta ley pues nosotros somos unos privilegiados. En efecto, a nivel mayoritario nuestro destino no será el de un S/.750 porque tenemos educación y “contactología”, pero hay quienes no. Luchamos, pues, por ellos y con ellos. Así lo decidió la asamblea que convocó la FEPUC de manera unánime y se hizo por lo que se cree justo, quizá por el bien común, si me permito decirlo.

Entonces, pues, que no vengan esos impresentables a decir que es un beneficio para los jóvenes incluirse en un régimen que les da por remuneración unos tontos S/.750, que, por cierto, no ha aumentado cuando ya debería haberlo hecho. Aducen que deben integrarse al sector formal. ¿Para qué? ¿Para que me atienda EsSalud y sus acogedores hospitales A1? ¿Han visto cómo se trata a los formales? ¿Han visto cómo los profesores de la escuela pública marchan y se les reprime por exigir sus derechos?  ¿Acaso los trabajadores del sector salud no realizaron sonadas manifestaciones y huelgas este año? ¿Acaso no son todos preparadísimos y FOR-MA-LES?

¿Segura, tú crees que somos ciegos ante eso? Y, por último, te lo digo todo lo informal que quieras, ¿tienes la concha de decirme ante esa realidad que yo, manifestante, soy un manipulado?