Iba al teatro en el CCPUCP después de mucho tiempo, era una noche fría y habíamos llegado muy temprano para poder encontrar entradas para la obra. Para matar el tiempo, decidimos subir a la galería que se encuentra en el segundo piso del centro cultural y ver qué había allí. Yo no había escuchado de esta exposición antes y creo que la sorpresa fue muy buena. Actualmente, podemos encontrar en el CCPUCP la exposición llamada “La Huella del Sonido”, que estará hasta el 24 de agosto.

La captura de la imagen supuso un gran avance para la humanidad. La fotografía permitió la captura de un instante, la posibilidad de congelar un momento en el tiempo. Sin embargo, el sonido nos remite a más atrás en la historia. La música puede escribirse, tiene un lenguaje que a través de notas -siete en la escala occidental-  se organiza en la partitura y permite que conservemos una pieza sin la necesidad de tener a un intérprete o al compositor. Posteriormente, la tecnología permitió que el sonido pueda capturarse y reproducirse. Los formatos han evolucionado y hubo infinidad de dispositivos antes de que podamos descargar las canciones desde YouTube y almacenarlas por cientos en nuestros smartphones.

Pocos de nosotros hemos tenido en nuestras manos un disco de vinilo. Yo recuerdo con nostalgia los casetes que se retrocedían girando la ruedita con el dedo meñique o con un lapicero y que siempre solía estropear por jugar mucho con la cinta. Me acuerdo del viejo discman que llevaba a los paseos del colegio y de lo imposible de llevar solo 20 canciones en un disco. En el CCPUCP, pueden revivir la historia de estos formatos y conocer aquellos que no vimos, porque su apogeo se dio antes de nuestro nacimiento. ¡Tienen una rocola!

La exposición es sumamente divertida. Conectarse con la música en diferentes formatos y aprender un poco más sobre la historia del sonido es una experiencia muy grata. Estoy segura de que más de uno disfrutará escuchando sus canciones favoritas directamente del vinilo o jugando con los escalones que reproducen notas musicales.  Hay más de una sorpresa y dato curioso esperando a ser descubierto en esta exposición, y se irán con una sonrisa en el rostro. Por ejemplo, yo no tenía idea de que una portada de un vinilo de los Rolling Stones había sido diseñada por el genial Andy Warhol (sí, el de las latas de sopa Campbells y el Pop Art) y me emocioné mucho escuchando un disco de Queen.

No me queda más que recomendarles darse una vuelta por el CCPUCP.  Aprovechen para ver una película o ir al teatro y pasen por la exposición que está abierta todos los días y el ingreso es libre. ¡Buenas vacaciones para todos!