El 09 de Julio de 2020, la congresista Valeria Valer, perteneciente al grupo parlamentario de Fuerza Popular, presentó un Proyecto de Ley que tiene como fin último la garantía de difusión de información sobre lucha sobre el terrorismo. Sin embargo, hay un término problemático en el último enunciado “Fuerza Popular”. No es secreto que existen múltiples perspectivas acerca del Conflicto Armado Interno, las cuales son válidas y apreciadas desde una perspectiva histórica, puesto que nos permiten tener un mejor entendimiento acerca de los sucesos y la perspectiva de cada una de las partes. No obstante, la perspectiva de Fuerza Popular, un grupo parte del Fujimorismo, es especialmente problemática por una serie de motivos. El primer motivo para considerar problemática la perspectiva fujimorista, es que se empeñan en demostrar que el gobierno de Alberto Fujimori es el responsable absoluto de la derrota al terrorismo, cuando realmente el mayor acontecimiento para derrotar al terrorismo —la captura de Abimael Guzmán— fue un acontecimiento ejecutado enteramente por servicios de inteligencia, mientras que Alberto Fujimori no estaba enterado de la operación de captura. Asimismo, el terrorismo no está del todo derrotado, puesto que aún quedan rezagos en la selva peruana. El segundo motivo, es que no reconocen que el Estado Peruano, representado por las Fuerzas Armadas, ejerció violencia contra peruanos inocentes durante el CAI. Pese a las pruebas presentadas en los nueve tomos de la CVR, el fujimorismo se oponía férreamente a los hallazgos que resultaron de la Comisión de la Verdad. Hay algo específicamente problemático en esta oposición: el fujimorismo combate cualquier versión que diste de la versión que ellos creen. Como mencioné previamente, es beneficioso para el estudio histórico que existan múltiples perspectivas, pero, no debe ser admisible que una de las perspectivas —especialmente, si la perspectiva está basada en hechos desmentidos por la investigación— sea la perspectiva hegemónica, puesto que no está basada en hechos investigados y es una perspectiva altamente parcializada. Además, no se puede olvidar que no es la primera vez que el fujimorismo hace presión política para que se modifiquen los libros de historia en función a los capítulos dedicados al gobierno de Alberto Fujimori. El proyecto se encuentra en la Comisión de Educación, listo para ser debatido. ¿Tendrá el mismo destino que el resto de intentos de modificación? ¿O podrá tener un mayor efecto? De hecho, es altamente probable que sufra el mismo destino que sufrieron los demás proyectos de modificaciones educativas, ya que el Congreso de la República tiene asuntos más urgentes y la influencia de FP es mucho menor. No obstante, este proyecto de ley es un caso singular, puesto que no ha tenido rebote en medios de comunicación, y existe la posibilidad de que sea aprobado al camuflarse entre el barullo de los demás problemas internos. 

¿Qué se intenta realizar en el Proyecto de Ley N°05740? Acorde a la autora del proyecto, se intenta reconocer y difundir las actuaciones de peruanos en lucha contra delincuentes terroristas, condenar los actos terroristas, y recordar las fechas. Este objetivo se lograría mediante la publicación de información “veraz y objetiva” —palabras textuales del PL— en textos de colegios públicos y privados. Puesto de esa manera, parecería un proyecto que refuerza la memoria del CAI y que realizaría un trabajo semejante al del Lugar de la Memoria, pero a una mayor escala, estableciendo el estudio del terrorismo como parte de la currícula —o en su defecto, como una sesión de clase obligatoria— en colegios públicos y privados. Sin embargo, se tienen que tener en mente dos términos usados para referirse a la educación: “veraz y objetiva”. Como mencioné en la introducción, el fujimorismo tiene su propia versión de la pacificación nacional, su propia versión “veraz y objetiva”, donde se encierran en su propia perspectiva y se niegan a estudiar o discutir alguna perspectiva alterna, así esta haya sido estudiada. El fujimorismo no puede mutilar una de las memorias más importantes, la memoria de la CVR. Si bien no es conveniente que se tenga una sola memoria hegemónica acerca del CAI, no se puede excluir a la memoria de la Comisión de la Verdad, ya que gracias a esta investigación se pudo saber el verdadero saldo del CAI. Sin la Comisión de la Verdad, el Perú hubiera pasado por alto las —aproximadamente— 30,000 muertes que no se contabilizaron en la estimación inicial. Sería óptimo que los escolares puedan analizar ambas perspectivas, formando su propia opinión a partir de hechos históricos, pero la exclusión de raíz de una de las memorias para establecer como memoria hegemónica a la “veraz y objetiva” perspectiva fujimorista, resultaría en una generación que ignore una de las partes más importantes del conflicto que vivió el país. Aparte, si el fin es que las nuevas generaciones tengan conciencia acerca de lo nocivo que fue el terrorismo y lo mucho que sufrieron los peruanos a causa de él, ¿No sería beneficioso que se mantenga la memoria de la CVR, para que los escolares manejen datos certeros de la destrucción que causaron los grupos terroristas en el Perú? La intención de iniciar una difusión masiva  de una memoria seleccionada y afín a Fuerza Popular demuestra que tal vez su fin no es que los escolares estén conscientes acerca de lo deleznable que fue el terrorismo en el Perú, mediante el material educativo, si no, que la memoria que tenga una vasta parte de  las nuevas generaciones esté acorde a la memoria fujimorista, lo que ocasiona que una generación maneje datos erróneos y altamente parcializados. Irónicamente, en 2018 volvieron a ocurrir las denuncias públicas realizadas por Fuerza Popular, quejándose de que en los textos escolares de estudiantes de 5to de Secundaria existían menciones a la violencia perpetrada por agentes del Estado. ¿Cómo es compatible su búsqueda de difusión de información “veraz y objetiva”, mientras niegan uno de los grandes hallazgos documentados por la memoria de la CVR? Si se llega a aprobar el proyecto, es certero de que la información “veraz y objetiva” impartida en los textos escolares vendrá de una única memoria hegemónica: la memoria fujimorista donde el Estado no violentó, sino pacificó.

El principal motivo que me llevó a cubrir este evento coyuntural es la poca o nula repercusión que ha tenido en los medios, cuando es un tema educativo que potencialmente afectaría al país y a corto, medio y largo plazo. Mientras siga vigente el fujimorismo, seguirá vigente el deseo de interpretar a su conveniencia a los acontecimientos históricos donde se vieron involucrados, con el fin de hacerse de propaganda política y no dejar a su ideología morir. Es discutible y cuestionable el actuar del fujimorismo y el hecho de que se quiera borrar de la memoria colectiva a las demás perspectivas acerca del Conflicto Armado Interno, puesto que tenemos a una ideología que quiere combatir y eliminar de la memoria a todas las demás versiones que no acepten que Alberto Fujimori fue el encargado de pacificar la nación. Con el cambio de memoria en la etapa escolar, más perspectivas serían lentamente eliminadas de la memoria colectiva cultural. Se veía venir que el fujimorismo intentaría modificar nuevamente la historia, reescribirla a su conveniencia. No es secreta la postura fujimorista desde que sucedieron los ataques al Informe Final, y así como no es secreta la postura de Fuerza Popular — el nuevo fujimorismo— desde que se vio como es que el ex congresista Edwin Donayre calificó de senderista al LUM por sus siglas y por poseer un sendero dentro de la infraestructura. La educación es una herramienta trascendental que puede tener un gran impacto en la historia de un país, y el poder no es ajeno a ello. Así como exigen que se difunda en textos escolares la información “veraz y eficaz”, también se debería exigir que no se prive a los estudiantes del desarrollo de su pensamiento crítico, ya que se les está impidiendo conocer ambas partes de la historia.