25 de Mayo del 2020, tras una llamada a la policía denunciando la entrega de un billete falso en una tienda, George Floyd es detenido por oficiales que ejercieron medidas coercitivas desproporcionadas contra él desde un primer momento. Tras nueve minutos de estar siendo asfixiado por la rodilla del oficial Derek Chauvin, y de suplicar por su vida diciendo que no puede respirar, falleció. Los sucesos fueron capturados por más de dos transeúntes que filmaron el suceso desde diferentes ángulos y se pudo demostrar mediante las cámaras de videovigilancia que Floyd no demostró resistencia ante la detención. Estamos ante una medida coercitiva que configuró el asesinato de un civil desarmado, el cual era inocente de la acusación por la cual fue detenido, ya que horas después se demostró que el billete no era falso. George Floyd es una demostración más de la violencia ejercida hacia la comunidad afroamericana por parte de los agentes policiales, los cuales no se inmuta en usar sus armas contra personas que aún siguen bajo presunción de inocencia y no demuestran resistencia alguna. Un día después, el 26 de Mayo, inician las protestas en Minneapolis para buscar llevar a los tribunales a los policías responsables de la muerte de George Floyd. Al día siguiente, él se había convertido en un símbolo de lucha a nivel nacional para el movimiento #BlackLivesMatter, el cual aboga por el respeto y valoración a las vidas de la comunidad afroestadounidense, la cual es constantemente maltratada por agentes estatales. Si bien es cierto, durante el lapso entre 2016 y 2020, el año en el que inició el movimiento y el retorno de éste respectivamente, hubieron una serie de asesinatos y arrestos arbitrarios por parte de la policía hacia la comunidad afroestadounidense, no tuvieron el impacto que tuvo el asesinato de George Floyd ¿Por qué? Una acumulación de descontento ciudadano hacia las acciones gubernamentales de EEUU que han ocurrido durante la coyuntura del 2020. Tras la inacción del Estado por la pandemia, el juicio político a Donald Trump, y el conflicto ocurrido con Irán, los estadounidenses tuvieron suficiente y empezaron a protestar en masa como una reacción en cadena. A día de hoy, 10 de Mayo del 2020, las protestas se han expandido a Europa donde cada vez toman más fuerza. Las acciones tomadas por el gobierno federal de EEUU solo generan más indignación ciudadana contra el Estado, los países europeos dirigen sus reclamos hacia el gobierno para detener la coerción selectiva basada en el racismo socialmente arraigado. ¿Qué consecuencias tendrán estas protestas sociales? ¿Estamos ante el inicio de una nueva ola de movimientos sociales?

Primero se tendría que empezar por el país en el que inició la ola de protestas: Estados Unidos. Dado que los eventos sucedieron en Minneapolis, fue la primera ciudad en iniciar manifestaciones públicas pacíficas para reclamar que los policías responsables sean arrestados y no solo despedidos. Un día después, las protestas llegaron a ciudades con más población como Memphis y Los Ángeles, y las protestas en Minneapolis se empezaron a dirigir de lleno a la policía. ¿Qué pasó en los días siguientes? Disturbios sociales, organización de los protestantes, y se evidenció que las protestas dispersas se unificaron en el resurgimiento del movimiento social Black Lives Matter. ¿Cuál era el objetivo? Exigir que las autoridades policiacas y estatales respeten las vidas de ciudadanos afroamericanos como respetan las de ciudadanos blancos. Los miembros y aliados del movimiento tenían la misión de conseguir la materialización de sus reclamos, cabe recalcar que éstas peticiones no son recientes. El racismo dirigido en contra de la comunidad afroestadounidense es un problema arraigado expandido por todo el territorio estadounidense, un problema que estigmatiza a la comunidad afroestadounidense y fomenta el estereotipo de creer que son criminales peligrosos que deben ser atacados con miedo. La coyuntura actual del año 2020 fue útil para lograr alzar la voz y dejar las inútiles vías civiles por las cuales se solían hacer los reclamos. Los manifestantes iniciaron disturbios sociales y sus protestas llevadas en varias partes del Estado llevaron una frase de lucha, una de las últimas frases de Floyd: “No puedo respirar”.  La frase no solo se encontraba en las protestas, si no, en redes sociales como Twitter, Instagram y Facebook se encontró a esta frase dentro de las tendencias por el movimiento que también se suscita en redes. ¿Cuáles fueron las acciones del Estado, y cuál fue su importancia para el movimiento social? La mayoría de declaraciones iniciales primero vinieron de Donald Trump, vía Twitter, donde él llamaba “matones” a los manifestantes y amenazaba con llevar a las Fuerzas Armadas para iniciar un tiroteo. Si bien es cierto varios disturbios sociales escapaban del acto de protesta, como los saqueos a tiendas e incendios a residencias, el presidente no puede iniciar un tiroteo en medio de una protesta en la que no se distingue quién es civil y quién ha participado en los disturbios. Lamentablemente, Trump cumplió con su amenaza. Se viralizaron vídeos en los que las fuerzas militares y policiales intervienen en las protestas, e incluso ejercen violencia desproporcionada contra manifestantes. Fue creciendo el descontento, la indignación, la bola de nieve. Días después, el oficial recién es acusado de homicidio ante la corte estadounidense y se advierte de que podría enfrentar treinta años de cárcel. El 31 de Mayo, la bola de nieve alcanza su cumbre y las protestas ciudadanas toman mucha más fuerza a lo largo de todo el continente, especialmente en Washington DC, haciendo que Trump se encierre en un búnker y apagando las luces de la Casa Blanca por primera vez en la historia. La mañana siguiente, Donald Trump dio un discurso que se asemejaba más a un acto propagandístico donde usaba de instrumento a los militares, los medios de comunicación e incluso la Biblia. Sin embargo, este discurso no fue nada ortodoxo y diplomático, ya que Trump le declaró la guerra públicamente a los manifestantes al invocar el Acto de Insurrección 1807, el cual le permitía desplegar abiertamente a las fuerzas militares en todo el territorio y no solo en zonas de protestas intensas. A este punto, se evidenció claramente la existencia de dos frentes y una postura clara del Estado: no estaban dispuestos a reformar el sistema, ni siquiera por sus ciudadanos. ¿Es realmente apropiado que el Estado proceda así con sus ciudadanos? ¿Está en orden que no solo se intente controlar, si no atacar? Lo que se puede concluir acerca de la política que está tomando Trump al respecto, es que es altamente disfuncional, simplemente no es coherente tener a un presidente que movilice a la milicia y tome una posición de guerra, mientras que sus declaraciones públicas se limitan a twittear “Law and Order!”, cuando desde un primer momento no es ni legal ni está en orden atacar a la ciudadanía. A día de hoy, las protestas continúan diariamente en varios estados, cada día el movimiento toma más poder entre la ciudadanía. Incluso, Black Lives Matter y la figura de George Floyd han trascendido límites americanos, las protestas han llegado a Europa y los ciudadanos se están dirigiendo a sus gobiernos para exigir reformas trascendentales que respeten la vida de afrodescendientes y minorías, poblaciones vulnerables. 

Hace una semana, países europeos como Reino Unido y Alemania se sumaron a las protestas anti-racistas iniciadas en Estados Unidos. En este caso, reclamaban por la brutalidad policial contra la población afrodescendiente y también abogaban por el respeto a las vidas de los inmigrantes que suelen ser discriminados una vez llegan a asentarse en países europeos. A día de hoy, el movimiento Black Lives Matter ha expandido sus límites territoriales y no solo defiende a afroestadounidenses, si no que ahora el alcance territorial le permite defender las vidas de afrodescendientes alrededor del hemisferio occidental. Como en Estados Unidos, las protestas tienen como objetivo alentar a que el gobierno inste a las autoridades policiales a responder por la brutalidad cometida contra población afrodescendiente, y a realizar reformas institucionales para que no vuelvan a suceder. En Reino Unido estos reclamos están siendo dirigidos hacia Boris Johnson mediante marchas multitudinarias que exigen justicia por George Floyd y todas las personas que han sufrido brutalidad por parte de la policía. No obstante, en este país las protestas no han suscitado disturbios hasta ahora por el intenso control policial en áreas céntricas de las principales ciudades. Al tener las principales vías controladas, las protestas del Reino Unido se han concentrado en la Embajada de Estados Unidos, donde exigen que el caso de Floyd no quede impune. Esa es la primera protesta que incluye entre sus direccionamientos, los reclamos directos a Estados Unidos. Durante las protestas en Alemania, especialmente en Berlín, se volvió a ver que las multitudes se dirigían a la Embajada Estadounidense para exigir justicia y que se le dé fin a la brutalidad policial basada en la supremacía blanca. Cabe destacar que en estos dos países aún está vigente la restricción de manifestaciones en la vía pública por la pandemia, sin embargo, en Berlín se respetó el distanciamiento social para conseguir que su pedido tenga legitimidad a pesar de estar infringiendo una norma. Los actos más significativos se han dado en los últimos días, puesto que se han empezado a derribar estatuas y monumentos dedicados a figuras que han sido racistas o han sido abiertamente esclavistas en el pasado. El derribamiento de estatuas como las de Leopoldo II de Bélgica, un colonialista que invadió África y esclavizó de forma inhumana a la población, representa un acto simbólico donde se rechaza el racismo y la violencia racial que se dio en la historia.

Figuras que antes eran aclamadas, que tenían poder, ahora están cayendo bajo el llamado anti-racista de Black Lives Matter, donde se exige que los Estados traten a sus ciudadanos por igual y que su raza no sea motivo para tomar medidas coercitivas infundadas y desproporcionadas en su contra. Al parecer, la solidaridad con los manifestantes estadounidenses y el mensaje del respeto a la vida de la población afrodescendiente, está siendo esparcido alrededor de Europa. Caerán estatuas y saldrán las personas a las calles, pero lamentablemente, las autoridades europeas toman conciencia del mensaje de los manifestantes, mientras que las autoridades estadounidenses van en contra de los manifestantes que buscan esparcir y materializar su mensaje.

Después del 25 de Mayo, las sociedades occidentales no serán iguales que antes y tendrán cambios drásticos en su estructuración política y social. La ciudadanía se ha mantenido en silencio tras una coyuntura complicada donde el Estado tomó medidas altamente cuestionables, pero ahora se ha perdido la paciencia y las vías civiles han demostrado no ser efectivas. La movilización social ha sido necesaria para que los estadounidenses puedan reclamar justicia, ya que gracias a ésta se pudo llevar a Chauvin a los tribunales, y se le pudieron imputar cargos de homicidio en segundo grado. Gracias a la movilización social se pudo poner en jaque a una ciudad entera, una ciudad en donde vivía su Presidente, el que abiertamente los llamaba “matones”. Ahora se puede ver un Estado que atenta contra sus ciudadanos, un Estado que está perfectamente de acuerdo con manifestaciones armadas de ciudadanos blancos y manifestaciones realizadas por gente que quiere que termine la cuarentena porque se “quiere cortar el cabello”, mientras que en las manifestaciones que abogan por los derechos de un sector de la población se puede ver que este Estado despliega toda su fuerza. La muerte de George Floyd ha causado un estallido en cadena de movimientos sociales, no solo en Estados Unidos, sino que en países europeos donde también existe racismo arraigado en la sociedad y en las instituciones gubernamentales. Las acciones de Estados Unidos han marcado un punto de no retorno entre la relación gobierno-sociedad, y el movimiento Black Lives Matter cada día toma más fuerza, cada día las manifestaciones logran más cambios culturales, históricos y sociales. La muerte de George Floyd ha sido el punto de no retorno, porque ni Estados Unidos ni las sociedades occidentales van a volver a tolerar brutalidad policial basada en temas raciales.