El Mundial de Fútbol por fin ha comenzado. Sí, es con esa y no con otra frase con la que he decidido iniciar este artículo. ¿Por qué? Pues creo que nada explica lo que está pasando mejor que eso: el Mundial -por fin- ha llegado. Ha venido a llenarnos con su emoción, su dramatismo, sus jugadas impresionantes y ese” algo” que nadie puede ignorar cada vez que se presenta. A veces, me gusta decir que es algo que se siente en el ambiente, aunque creo que la expresión correcta sería “se escucha”.

Si puedo ser sincera, me pareció algo particular el tener que relacionar el Mundial con la columna de Letras cuando en Letras al Mango nació la iniciativa de cubrir este gran evento desde todos los aspectos posibles. Sin embargo, creo que paseándome por los comedores, deteniéndome para escuchar alguna conversación entre mis amigos en rotonda y mirando de reojo a mis compañeros pendientes de los resultados de cada partido -aún estando en clases-, he terminado entendiendo el punto: el fútbol está, efectivamente, en todas partes.

Es tanta así la algarabía que nos ha traído esta “fiesta del fútbol” que ya es imposible ignorarlo. No importa si te gusta o no, porque está en los gritos que escuchas venir de todas partes mientras estudias en la biblioteca y que te dan ganas de tener poderes para insonorizar todo. Está en las acaloradas discusiones sobre quién será el equipo ganador de esta Copa del Mundo en cada pasillo y que ya comienzan a cansarte, está en el susto que te da escuchar un “¡Goool!” si pasas cerca de algún lugar con televisor.

También está en el tiempo que dejas de leer por ver jugar a los “astros” del fútbol, en el tiempo de estudio que le quitas a tus cursos para no perderte los partidos aunque al final termine perdiendo tu favorito. Está en tu voz ronca si gritas mucho, ya sea por la felicidad o porque lanzas tacos al viento que se confunden con los del resto, está en tu emoción cuando sonó el pitido que dio inicio a un nuevo capítulo escrito en la historia del fútbol.

Así que ya sea en la calle, en tu casa o en la PUCP; a través de una radio, un televisor o tu laptop; en el comedor Central o en de Letras; mientras lees y cada tanto revisas el resultado en tu celular; o si, por el contrario, intentas ignorar este tipo de cosas porque estás más que concentrado en que los finales ya vienen; la verdad es que nadie puede negar que el fútbol nos ha alcanzado.