Los estudiantes salieron a las calles el día lunes para expresar su rechazo a la Ley de Reforma Universitaria presentada por el congresista peruposibilista y presidente de la Comisión de Educación del Legislativo, Daniel Mora. En la Plaza San Martín, donde se convocó la movilización, se hacían constantes llamados a no aceptar una ley que, pese a algunos cambios importantes que contiene, dejaría intacto un escollo que sí debería cambiarse: la universidad como un servicio. Un servicio altamente pretendido y valorado por empresarios que con mucho gusto buscan invertir en ella de las que puedan sacar cuantiosas ganancias. El objetivo no es precisamente el de generar una educación de calidad. Salvo casos aislados, lo que ha salido a la luz es que los profesionales que se encargaran de construir el país solamente tienen el cartón, que es, en realidad, lo que más pretenden los estudiantes. Visto que la educación es un vehículo de ascenso social, esto se entiende plenamente. Pero lo que pasa es que los egresados se dan de narices con una realidad que requiere más capacidades para los que  están preparados. Constantemente las empresas, las verdaderas niñas de los ojos de los gobernantes, piden a profesionales altamente capacitados. Los que pueden atender tal llamado son estudiantes de contadas universidades del país que sí brindan una educación acorde a tales requerimientos, que, sin embargo, cuesta un ojo en la cara.

En este punto incide mucho la educación vista como un servicio. Por esta razón se ha escogido dar una educación que sirva para la “aplicación”. Desde una perspectiva de país, eso sirve mucho para subir escalones y alcanzar el crecimiento económico y el desarrollo (que no son lo mismo). Esto conlleva priorizaciones en la currícula universitaria, la cual deja de lado importantes concepciones como la de una educación humanista en la que el estudiante tenga acceso a diferentes conocimientos para que tenga un criterio más amplio. Los estudios generales, que sirven para este propósito, una y otra vez son dejados de lado. Todo esto en nombre de la “eficacia”.

Sin duda alguna, los problemas que enfrenta la universidad van más allá de la línea curricular que puedan llevar. Corrupción de los rectores (al día de hoy, los más enérgicos opositores a la aprobación de esta ley que les resta poder), malversación de gastos, pésima administración de los servicios, incumplimiento de los deberes de los profesores, etc. Incluso la cacareada lucha contra las remanentes de Sendero Luminoso encuentra terreno eriazo en algunas universidades pues son las mismas administraciones quienes se amistan con los “sacos” (así llaman a los aún seguidores de Abimael Gúzman) para tener una “convivencia pacífica”. Esto lo pueden aseverar los mismos estudiantes sanmarquinos, los cuales tienen más de un disgusto con la gestión de su actual rector, Pedro Cotillo. La lista quedaría corta si nos acercamos a la realidad de otras universidades, sean nacionales o privadas.

En este contexto, es saludable que una ley de reforma universitaria este en la palestra pública. Sin embargo, los mismos estudiantes creen que no es suficiente e incluso riesgoza. La ley de Mora, como se dijo desde un inicio, no cambia para nada la percepción que se tiene de la educación como un servicio y no como un derecho. Este es un punto medular que el gremio estudiantil de la PUCP, la Fepuc ha señalado en un pronunciamiento público. Cabe destacar que este procedimiento generó hostilidad entre los estudiantes que asistieron al plantón, y luego a marchar, el día lunes. Una estudiante de esta casa de estudios opinó que mientras unos luchaban otros “tranzaban”. El disgusto hacia la PUCP estaba presente entre algunos concurrentes: muchos se preguntaban dónde estaban los de la cato.

Daniel Mora, en estos días, quizá para zafarse de la imagen que tiene en muchas universidades estatales, quienes lo ven como un tipo cerrado al diálogo y prepotente, ha destacado que se reunió con varios representantes estudiantiles para perfeccionar la norma. En un pronunciamiento de la Fepuc se critica que se siga viendo la educación como lucro. Entre otros aportes brindados, resalta el pedido de que en la Superintendencia encargada de fiscalizar a los centros de educación superior no esté ningún representante del gobierno. Este es un punto álgido para la FEP pues cree que de continuar en el proyecto de ley un representante del Ministerio de Educación en el directorio de la Superintendencia las universidades estarán más sujetas a las antojadizas decisiones políticas de los gobiernos de turno. A su vez, piden que se retire al representante de la Confiep de los puestos del directorio. También demandan mantener el régimen de obtención de bachillerato que rige actualmente y que la educación universitaria tenga un gobierno democrático en donde los estudiantes participen, una irrealidad en estos momentos para las universidades privadas.

Como sea, la marcha arrancó el lunes. Y aunque en un primer momento parecía que solo eran pocos los interesados en defender en las calles a las universidades sí se formo un grupo consistente que marcho por los alrededores de la Plaza San Martín gritando arengas en defensa de la universidad y pidiendo que sea de calidad y gratuita. A la tercera vuelta el fervor de lucha ganó y lo que solo era un plantón se convirtió en una marcha; pacífica por donde se le vea. Así no lo entendieron los policías que aplacaron la movilización en la estrecha calle que conduce al transeúnte desde la Plaza San Martín al Real Plaza. El hiriente hedor de las bombas lacrimógenas desperdigó a los estudiantes y los poco que quedaban, correteados por la policía y heridos por los palazos que estos les daban terminaron en el busto de Haya de la Torre en la av. 28 de Julio. Así terminó la jornada, pero no la lucha, de estudiantes decididos a defender la educación.

09-01-13

  • Juandiego Delgado

    Mientras los estudiantes no estén preparados de manera integral, y no monocultural, poco o nada les interesará qué pasa más allá de sus mundillos. Y seguiremos en un círculo de ciudadanos mediocres, pero con plata, como para tener premio consuelo.

  • Fiorella

    En Usa, hay Universidades y College=Instituciones, con variedad de programas de estudio, con precios mas modicos, que las U.
    En ambos casos los estudiantes pueden conseguir prestamos, de los mismos Centros de Estudios, una deuda que los persigue un buen tiempo despues que hayan terminado sus carreras.
    Educacion gratuita, en nuestro Pais, no lo es del todo, se paga con huelgas, protestas justificadas o no, cierre de aulas temporal, llevando al estudiantado a prolongar sus carreras, por mas tiempo de lo pensado….,