“¡Bravo! Ha sido el triunfo de un pensamiento que no existe, que no sirve para nada, pero que está lleno de gente feliz.”

Pocas cosas son tan gratificantes como asistir al teatro para ver un buen espectáculo y sentir qué tanto las personas involucradas en la producción del mismo, como la audiencia, disfrutan de esta experiencia. Este es el sentimiento que ayer me llenó cuando fui a ver “La edad de la ciruela”, una bella obra de Arístides Vargas representada por La Vale Cultura. Luego del éxito representando “La República Análoga”, esta obra llena de nostalgia y ternura, contrastadas con la risa, nos invita a disfrutar y reflexionar.

La ciruela es una pequeña fruta que surge de una flor y cuya piel luego se va arrugando con el tiempo para luego entrar en su proceso de descomposición. El argumento de la obra emplea este elemento como eje para establecer una metáfora respecto al paso del tiempo. La obra gira alrededor de los recuerdos de dos hermanas, Celina y Eleonora, que se expresan a través de cartas referidas a las memorias vividas en una casa habitada solo por mujeres. Estos personajes luchan contra el ridículo, la monotonía y la soledad; se enfrentan al encierro y las convenciones sociales. La nostalgia más grande se presenta en estas mujeres que por distintas razones no han podido ser libres, no se han atrevido y han permanecido en esta casa sin posibilidad de estirar las alas.

Esta es una historia compleja donde viajamos en el tiempo por la vida de esta familia. Vemos a través de la historia de mujeres de diferentes generaciones: las abuelas, la madre, las criadas, la tía y las mismas hermanas nos presentan sus miedos, sus dudas y el sometimiento a presiones sociales que les impiden tomar las riendas de su propia vida. Todo esto se nos presenta entre anécdotas, risas y profundas reflexiones cargadas de poesía. Tres talentosas actrices nos transportan a través del tiempo encarnando a estas mujeres y pasando rápidamente de la infancia a la adultez sin perder el ritmo de la obra.

No se pueden perder esta obra, yo la vi con mi madre y mi abuela y fue muy emocionante ya que inspira muchas reflexiones sobre la libertad, el tiempo y la memoria. La pueden ver de jueves a domingo en el Centro Cultural Ricardo Palma en Miraflores. Las entradas están entre 15 y 25 soles y quienes asistan a estas últimas funciones podrán participar en el sorteo por un pasaje a Sao Paulo. Muchas gracias a La Vale Cultura por la invitación, estoy segura de que vendrán más montajes de muy buena calidad como “La República Análoga” y “La edad de la ciruela”. ¡No se lo pierdan!