“Los hijos no pueden heredar la culpa de los padres. No es justo. Pero sí la heredan porque la justicia no es más que una palabra que debe construirse en cada contacto humano, no un imperativo categórico.” – José Carlos Agüero en Los rendidos

 

José Carlos Agüero, un joven historiador y activista de derechos humanos entre 2012 y 2013, escribe Los rendidos, un libro con carácter testimonial en el que revela sus raíces familiares y se cuestiona sobre -tal como el subtítulo del libro manifiesta- el don de perdonar. Agüero, hijo de dos senderistas ejecutados extrajudicialmente, reflexiona sobre la posición de aquellos que son juzgados a través de los arquetipos de víctimas o culpables. Evidentemente, el ser hijo o hija de aquellas personas que fueron parte del principal grupo que causó daños al país durante la época del conflicto armado interno no debe ser fácil. Pero ¿tienen ellos alguna responsabilidad de pedir perdón (por sus padres) a aquellas familias que fueron afectadas? ¿Se deben sentir mal por algo que ellos, directamente, no han hecho, pero que sus familiares sí hicieron? ¿Es posible heredar la culpa y la identidad de “maldad? Son preguntas bastante debatibles, las cuales originan posiciones diversas según la posición en la que se evalúe.

Antes de analizar esta situación en concreto (encarnada por Agüero), es necesario indicar las distintas posiciones que pueden existir frente a este tema. Si mi asociación no es errónea, se clasificar según 3 perspectivas distintas: (i) víctimas directas o familiares; (ii) FF.AA, PCP-SL o personas afines; (iii) perspectiva externa, sin ningún vínculo directo con alguna de las anteriores. Desde la primera perspectiva (i), una persona como José Carlos Agüero sería igual de culpable que sus padres, ya que ha sido criado bajo su misma “ideología”, ha crecido y madurado teniendo estas experiencias de terror (en contra de grupos marginados) como algo de su día a día. Incluso, tal como se muestran en los correos enviados por Agüero a las familias afectadas por sus padres, estas personas prefieren alejar a esta “maldad” de sus vidas, con una tendencia al olvido. Desde la segunda perspectiva (ii), esta, a su vez, se podría dividir en dos: a) por un lado, aquellos pertenecientes con un vínculo a las FF.AA; y, b) por otro lado, aquellos pertenecientes (o afín) al PCP-SL. Desde la mirada militar, se rechazaría rotundamente “el perdón” de este grupo. No se aceptaría que un hijo de senderistas pida perdón por acciones de sus familiares, porque no se puede olvidar ni perdonar las atrocidades cometidas. Además, según lo que estipulo, el hijo, aunque no haya realizado ninguna acción violenta de forma directa, es igual de culpable, desde esta posición, por pertenecer biológicamente a este grupo. Desde la mirada del grupo PCP-SL o personas afines a él, creo que sería la única ocasión en la que no se juzgaría al primogénito de los senderistas; es más, tal vez se aplaudiría y sería un honor haber sido parte biológica de ello. Finalmente, desde una perspectiva externa respecto del tema, se puede apelar a una estrategia de protección. Como relata el historiador, la amistad con sus amigos se vio afectada por la actividad de sus padres. Los familiares de sus amistades, le impedían a sus hijos que jueguen con él, e incluso, a que corten su amistad.

Entonces, ¿es verdad que la culpa -y acciones atroces- se hereda? Únicamente, desde la perspectiva del PCP-SL, el hijo de padres senderistas no sería juzgado por las acciones que él no cometió de forma directa, pero sí por tener un lazo familiar con ellos. Creo que la mayoría de peruanos -clasificados como externos a estos acontecimientos de terror- quieren sostener un escudo protector frente a todo aquél que haya tenido algún vínculo con este grupo que causó tanto daño. Por ello, un término cultural para clasificar de manera despectiva -y, a su vez, para protegerse- es “terruco”. Todo aquél que comparte una ideología de izquierda o tenga un nexo con este grupo es metido en el mismo saco de los verdaderos agentes del terror.

¿Qué hacer entonces? ¿Seguir jalando esta culpa a través de las generaciones u olvidar los hechos antepasados y tomar a las personas por su identidad construida y no por su historia?