U

Es siempre bonito ver una final con dos equipos buenos, con jugadores capacitados, con una temporada regular. Que un equipo lo haya tenido, dice mucho no solo del trabajo físico, sino del planteamiento de la dirección técnica y la dirigencia.  Con esas características, según mi criterio, hay solo un equipo y es Universitario de Deportes.

Con una mano en la copa

La “U” ha sabido ganarse el puesto en la final de este año. A pesar de ser irregular en la primera parte del torneo, en las últimas fechas del apertura supo acomodar su equipo, supo jugar con lo que tenía. Muy buen trabajo técnico. Posteriormente, en su respectiva liguilla, se consolidó como una de las mejores posibilidades para llegar a la final.

Es necesario darnos cuenta que se consolidó no para ser campeón. Para yo poder estar seguro, y muchos otros, de que la U está para campeonar, he tenido que darme cuenta de las etapas por las que el equipo crema ha tenido que pasar en este campeonato. Comenzó con una falsa mirada dentro de su plantel. Comizzo llegó a dañar el grupo: sin ideas, sin buen fútbol. La primera etapa crema consistió en culpar a su técnico. La segunda etapa también tuvo que ver son su técnico, lo querían fuera. Varios periodistas lo daban de baja debido a que casi todos los hinchas, dirigentes y hasta periodistas creían que el culpable era él. Sin embargo lo dejaron seguir.

La tercera etapa es la de la reivindicación. Cuando, a falta de pocas fechas para acabar la primera parte del campeonato, la U tomó la punta para no soltarla; Comizzo se recuperó, y junto con él, el plantel. Los ánimos subieron hasta el tope, la hinchada tomó confianza, el equipo fue tomando forma y seguridad. La cuarta etapa fue cuando Ruidiaz se reincorporó al equipo. Le trajo aún más seguridad y confianza. Hay que estar ciego para no darse cuenta que su llegada subió la moral, dio nuevas ideas al técnico, y entonces el equipo entró en lo que es la última y más importante etapa: la unidad. Factor muy importante en un equipo. Guastavino, Ruidiaz, Gonzales, etc., aumentaron su nivel aun más, y le dieron unidad al equipo, unidad que se demuestra en el buen juego, en la confianza dentro del campo, en la obediencia a su técnico.

Comizzo es, a mi parecer, un muy buen técnico, que supo llevar los malos momentos, que supo alinear a sus jugadores conforme a las circunstancias, que supo llevar a su equipo hasta lo mejor de su juego. Tienen razones para celebrar esta clasificación y tienen muchas razones para pensar en celebrar el campeonato este año. Estas etapas la he diferenciado, pues a mi parecer son muy notorias en el equipo crema. La irregularidad al comienzo, la culpa al técnico, la reivindicación del técnico (porque pienso que sí fue obra de Comizzo, por la estrategia), la recuperación de la confianza y finalmente la consolidación demostrada en la unidad.

¿Tuvo alguna vez opción?

Por otro lado, preguntémonos lo siguiente: este año, ¿Alianza tuvo opción alguna de campeonar o fue una ilusión del comienzo? Para mí, fue una ilusión. Recuerdo mucho las palabras de mi papá cuando la punta era blanquiazul (las dos fechas que fueron de ellos), gran hincha de Alianza:” No campeonamos, por la puras te emocionas”. Recuerdo mirarlo y decir: “¿Estás seguro que eres de Alianza?”

Este año he podido aprender lo que es un verdadero hincha. Un verdadero hincha no solo no abandona, no solo alienta, sino que también es realista. Ojo, ser realista no quiere decir dejar de alentar. No he dejado de ir al estadio sabiendo que Alianza este año no campeona. Pero los grones han vivido pura ilusión. La esperanzas están, pero nunca tuvimos opción. Dos son las razones para mí: Irregularidad y argolla.

Yo no puedo entender como un equipo puede ganar una fecha, perder a la siguiente, volver a perder después, y posteriormente ganar. No tiene sentido, no tiene lógica, ni tiene razón de ser. Y no, esta no es una cuestión del fútbol, pues si del fútbol hubiese sido, Alianza hubiera ganado casi todo. La irregularidad mostrada en tienda blanquiazul tiene que ver con las mezquindad de Valencia y la falta de sangre del equipo. Ganar 1 – 0 y poner a defender al equipo no es el fútbol que Alianza juega y que nunca ha jugado. Yo lo llamo cobardía. Lo de la argolla está más que cantado. No entiendo por qué Bazán sigue siendo titular, no entiendo por qué el “pato” no se ha retirado y no entiendo por qué Francisco Pizarro haya aceptado ser técnico si el mismo dijo: “No lo soy”. Y es aquí donde concuerdo con Osores: ¿Dónde está el hincha?

Yo me quedo sin garganta cada vez que voy al estadio. Pero no hacer algo para que Susana se largue de una buena vez, demuestra un conformismo de parte de muchos. ¿Dónde está el comando que entraba a la cancha? ¿ Dónde está la huelga de los trabajadores? ¿Dónde están los más de 100 años de historia? Alianza ha demostrado no ser merecedor ni siquiera de estar peleando por los play offs.

Así que, por un lado una ilusión que ha sabido formarse bien, y otra que fue una falsa. Los compadres aquí comparados. Disculpen si se sienten aludidos, pero este análisis, creo, ha sido objetivo. La U este año se la lleva para campeón: buen juego, buena estrategia, moral alta, hinchada que apoya. Alianza este año no merece estar arriba: mezquindad, irregularidad, una barra que ha callado, argolla. Qué bonita final sería Universitario vs Sporting Cristal. La próxima semana, analizaremos a Cristal y Garcilaso.