Para todo estudiante PUCP, el jueves cultural es más que un hueco de tres horas. Puede ser tu horario de entrenamiento o tal vez la única hora en que coincides con tus compañeros para hacer ese trabajo grupal que debes entregar a las 4 pm. Si tienes suerte o eres cachimbo, tal vez pases las tres horas durmiendo en el pasto. En mis primeros ciclos de letras solía pasar esas tres preciadas horas almorzando y conversando con mis amigos en el pasto, o caminaba con ellos por todo el tontódromo hablando de mil cosas.

A veces pasaba el jueves cultural entero en la Feria del Libro, Pollito, Perrito, Diablito, etc. Solía averiguar con anticipación si habría alguna actividad en el Café Cultural o en la Rotonda de Ciencias. Ya perdí la cuenta de cuántos shows de Impro y bailetones he visto.

Seis ciclos después, mis jueves culturales son conferencias, charlas, talleres y por supuesto trabajos grupales. Estoy escribiendo esta crónica durante el coffee break de una charla sobre Gestión de Riesgos para Comunicadores para el Desarrollo. Al mismo tiempo debería haber asistido a otra exposición de Investigación que me serviría muchísimo para uno de mis proyectos en un curso… pero no puedo estar en ambos sitios. Así como me gustaría estar almorzando con mis amigas en Central o entrenando en el gimnasio, pero todo se reduce a responsabilidades y prioridades. No será divertido pero sí interesante, y por supuesto me darán certificado.

Con el paso del tiempo, he cambiado muchísimo las formas en como paso mi tiempo “libre”. El próximo jueves cultural la pasaré trabajando y el siguiente quién sabe. Extraño mucho esas tres horas de pura libertad.

¿Cómo pasan ustedes su Jueves Cultural? ¿Tienen alguna anécdota memorable?
¡Comenta!