I

Dos amigos se buscan, van en distintas direcciones, se encuentran, se llaman. Uno está en el escenario; el otro, en el piso del público. ¿Hay que bajar? Sí. ¿Hay que subir? También. Pero si uno baja y el otro sube, no se encuentran. Qué descoordinados. Cuando se encuentran, se abrazan, pero también se dan las palmas. Cuando se dan las palmas, uno lo abraza, y viceversa. ¡Qué descoordinados! Debe ser porque uno es muy alto y el otro es muy bajo. Los niños gritan y el mate de risa es la expresión que nos describe. Ahora estos muchachos se pintan. Uno lo hace con esmero, el otro lo hace a la traviesa. Pero a las finales quedan bien pintados: se hacen mimos.

Estamos un domingo por la tarde en el Centro Cultural del Peruano-Japonés y Mimo y Medio, dúo que reúne a los medios y altos hermanos Arturo Zárate y Juan Carlos Chumbipuma, se han reunido después de diez años gracias al mes de la Expresión Artística No Verbal que se da en este lugar nipón. Se juntaron para mostrarnos que si nos aburrimos del chicle que mascamos, este puede convertirse en una soga ágil o un cerillo limpiador y deslizable. También que en el escenario se puede formar ese suspenso atractivo del tiro de los doce pasos y disparar el esférico hacia un arco diseñado de manera antojadiza por el calculador arquero. Nos enseñan además que la creatividad puede ser la madre de toda victoria si es que del balón hacemos una canica vencedora y con él hacemos ¡Goooool! Vemos también que los canes hacen entretenida presencia y que si un globito puede ladrar, también lo hace un juguetón can de transparente cuerpo. Las pulgas también tienen gran espacio pese a su tamaño y una de ellas es hasta héroe de circo o de película. Hay que ver nomás las acrobacias que realiza. Pero cuidado, si la pulga muere en plena función, los niños pueden hacerla vivir. “¡Sigue viva! ¡Sigue viva!”, gritan los menores desde las filas delanteras. La pulga vive pero en otra vida, más todavía si recibió el aplauso del público, la ascética calva de un señor como lugar de paso y la entrega de dos grandes actores de nuestro movimiento artista nacional.

Al término de la función, logramos conversar con el actor y también maestro de escuela Juan Carlos Chumbipuma. Con el sudor de rigor y buena onda, Chumbipuma da sus palabras con tranquilidad docente. Que el mimo es acción y poca cháchara, eso nos dice. Eso aprendemos.

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II

– Han pasado diez años de que te juntaste con Arturo Zárate. ¿Qué pasó para que decidan hacerlo?

– Después de diez años. En realidad, yo pienso que cada uno cumple un ciclo. El primer ciclo que cumplimos fue el de un teatro un año entero de temporada en teatro de la calle, en medio del ambiente que se estaba gestando en el 2001 en la Chabuca Granda [de Lima], con los cómicos ambulantes que estaban en ese tiempo, jóvenes cómicos ambulantes que ahora están progresando. Un año que nos sirvió bastante en ese momento y después ya cada uno, conforme iba terminando su carrera profesional (Arturo es actor, yo soy profesor de teatro), fuimos tomando rumbos diferentes. Después nos hemos ausentado del escenario, pero en la parte organizativa durante esos 10 años hemos estado bastante activos. Los festivales nacionales de mimo, en el Icpna, y bueno… Ya decidimos volver a retomar las cosas porque, como se nota, el ambiente de mimo nacional, sobre todo en Lima, está cobrando bastante movimiento y eso indica que hay que enseñar, pero también hay que actuar y qué mejor propuesta que mostrar trabajos grupales.

En el caso de mimo, un porcentaje mayoritario del trabajo de los mimos es individual. Hay pocos grupos de mimo que trabajan permanentemente. En el caso con Arturo, se retoma esto y el grupo Mimo y Medio es un título que invita a este contexto por el tema de las estaturas. Pero detrás de Mimo y Medio hay unos antecedentes que van cerca a los 15 años de movimiento.  Nosotros provenimos de la Ensad, Escuela Nacional de Arte Dramático, y de la Escuela Experimental de Mimo. Entonces, en base a esos lineamientos hemos estado lejos del escenario pero permanentemente en la parte organizativa.

– Claro, o sea, él y tú han estado metidos en el movimiento teatral organizando pero esta vez ya…

– Lo que pasa es que el mimo necesita propuestas. No solo en el escenario sino también en la parte pedagógica y de investigación. En nuestro caso, el del mimo peruano, faltan trabajos de recolección, de fuentes, que se sistematicen estos 10, 15 años que se han retomado. Este Mimo y Medio pretende ello. Recopilar cosas, hacer una especie de retrospectiva y convocar, invitar a la gente para que pueda sumarse a esto.

– ¿Y cuáles son los temas que has investigado como mimo?

– Bueno, historia. Básicamente es historia, porque los festivales de mimo invitan a ordenarlo. Uno puede ver los festivales: son una especie de termómetro para poder ver cómo está el mimo en el momento, el año en el que consta. Por ejemplo, en el año 2000 se hizo un reencuentro de mimos y había un hueco muy grande de casi 20 años. Entonces, fue muy determinante dentro del mimo peruano porque se convoca y se hace un reencuentro de todas las generaciones de mimo peruano. De ahí que se viene constantemente año tras año promoviendo festivales e invita a que los mimos interactúen, digamos, un mimo de 20 años con uno de 40, por ejemplo. Esto también invita a aprender en el escenario. Como el caso de Fernando Ramos que ha estado activamente participando en el escenario con otros estudiantes. Es una manera pedagógica, una propuesta pedagógica. Una cosa es enseñar fuera del escenario, otra cosa es enseñar en él. Y gracias a Dios, gracias a Jehová, que nosotros también hemos tenido esa experiencia con Fernando y con otros maestros. Incluso Arturo, y esto nos invita a retomar, ¿no? A retomar las cosas.

– Tú me dijiste antes que está floreciendo el mimo. ¿Qué te hace pensar en eso?

– Bueno, la palabra correcta no es “floreciendo”. Digamos que hay mayor movimiento, de todo tipo, de diversos niveles, de propuestas de animación, cosas de divertimento como cosas con tema de fondo. Prima más lo otro, lo de temas de animación que temas de propuestas. Hay movimiento, propuestas de escuelas, la de la escuela de Piqueras, de la escuela de Arcos, de la escuela de la Experimental. Incluso el mimo Acuña. Su sola presencia ya en el medio, indica que está en movimiento. Tengo entendido que en Amazonas se ha presentado siendo el mimo más longevo del mundo actualmente, y es peruano, y está en Lima actuando constantemente en eventos. Incluso Mimo y Medio, Arturo Zárate y quien habla, hemos tenido la oportunidad de actuar con él juntos. Entonces eso también es una forma de escuela.

– El público que hemos visto hoy día es principalmente de niños. ¿Tiene que ver con tu propuesta pedagógica que dices?

– No tanto. Sabemos bien que el público que viene aquí es infantil, dominical. El mimo te brinda la oportunidad de adaptar tus historias, tu repertorio a determinado público. En este caso el infantil. Lo que hemos presentado hoy día es una suerte de recogimiento de varias experiencias tanto individual, y se han fusionado e ido hilando. Y hay una técnica bien clara acá que no es la técnica de evocación, sino la técnica de dilatación del tiempo. ¿De qué consta esto? Es simplemente agarrar una historia, como la pulga, y estirarla lo más que se pueda. Lo más que se pueda. Entonces, aparentemente es una técnica sencilla pero requiere de una de experiencia de improvisaciones, de experiencia en el escenario, de tips que se tiene que estirar. Así como la técnica de síntesis del tiempo. Hay una parte que nos llamó mucho la atención en esta serie de ensayos cuando la pulga muere y lo entierran, y cuando finaliza quiere tirarse con el ataúd. En una fracción de segundos, uno ya coge, sintetiza toda la historia. Entonces, al final la pulga muere, son técnicas que el mimo utiliza. Dilatación y síntesis.

– Juan Carlos, vemos el tráfico, el ruido, las comunicaciones, y siento que somos una sociedad de mucho ruido, de que falta el diálogo, de que cuando se conversa es para imponerse. Y aquí viene el mimo. ¿Por qué decidirse por el mimo cuando es una rama artística en la que impera de alguna manera el silencio de la voz?

– Bueno, tú mismo lo has dicho. Este medio es de cierta forma dañino para el ser humano porque invita a ser individual. Haciendo una reflexión, estos 10 años también es el tiempo que cada artista, mi hermano Arturo y yo, queríamos desarrollar personalmente. Pero a la vez hay un llamado ya a volver a juntarse y a escucharse con el otro, ¿no? Lo mismo pasa con la sociedad. Necesita un momento de escucha con el otro. Y ese momento obviamente se aprende en la casa, en la familia, en la escuela, en la sociedad. ¿Por qué el mimo en este ambiente? Pucha, no solamente que no hable, sino también que haga. El mimo es sinónimo de acción. Si bien es cierto [que] muchos parecen hacer cosas, pero pocos hacen y el mimo también es una especie, entre comillas, de ideología. Es “yo hago las cosas. Yo no voy a hablar las cosas que voy a hacer, yo hago”. Uno es lo que hace, no lo que dice. Entonces, son principios que uno los aprende en sus bases formativas. ¿Y para qué no? Y es obvio. Y eso concuerda con una serie de necesidades actuales. Por ejemplo, en mi caso, yo soy profesor de teatro en colegio. ¿Cuál es la mejor enseñanza que a un alumno le puedo dar? ¿Lo que yo diga o lo que yo haga? Lo que yo haga. Con el ejemplo se enseña. Eso es contundente. Entonces el mimo en este contexto es hacer. En este contexto donde la gente mucho parece hacer, es contundente. Hay que hacer. Mucho parece hacer pero hay que hacer. Incluso haciendo una crítica constructiva en este medio que te acabo de mencionar, en el que aparentemente hay movimiento del mimo, muchos parecen hacer, colegas, compañeras nuestros. Mucho parece que están haciendo, pero en realidad, si nos reunimos y conversamos, no hay acción contundente. Hay, llamémosle, actividades; lo que diría Stanislavski: una acción es algo que yo ejecuto. Una de las actividades es la división de esas acciones. Entonces, en este medio, hay muchos que hacen actividades y obviamente con este boom del Facebook y toda la sociedad y la imagen en que estamos viviendo parece que están haciendo. Pero no están haciendo en realidad algo que tenga un impacto más fuerte en el contexto donde se muevan. Entonces ahí hay una crítica directa y uno está llano a dialogar con la gente. Espero, si me están escuchando los mimos, igual, ¿no? Buena onda.

06-09-15