En un segundo piso de un edificio de Pueblo Libre, una perrita de nombre Mandala recibe las caricias de su dueño, mientras el rapero malagueño Nach hace retumbar con sus palabras. “Soy mi esencia y mi destino/mi suerte y mi mentor/ ¡Soy yo quien se redime si no encuentro redentor!”.

– Diego, ¿ya?

– ¿Qué, ahí?

– Sí -le digo. Diego camina hacia el mueble y se echa. “[Esta posición] denota la confianza que te tengo”. Empieza la entrevista con Diego Lázaro (29), productor musical conocido como 148 Beats.

 

Lo que hace 148 Beats

– ¿Qué hace un productor musical?

– El productor musical crea un concepto para él o los artistas con los que trabaja.

– En castellano, por  favor -le pido.

Exigido, explica lo que hace: darle forma a la idea que el artista lleva bajo el brazo. Ser productor musical es ser como un director de cine. Si este hace el guion, se encarga del vestuario, del casting, el productor musical se encarga de los procesos que están detrás de una obra musical: composición, arreglos, grabación, etc.

Por mi experiencia como Mc, le pregunto por su público objetivo. Yo cuando tenía un tema buscaba la base (la música que acompaña la letra) en YouTube. ¿Por qué alguien iría donde un productor musical?

El joven rapero puede usar YouTube, pero lo ideal, dice, es buscar a alguien que cree el sonido especial para ti. Esa es la labor: “Encontrar en el caso de un Mc el sonido que lo va a hacer característico”.

Lo jodo: ¿Eres medio Dios, no? ¿Qué requisitos debe tener un productor musical? ¿Qué relación guarda con el artista que solicita sus servicios?

Me desasna: El productor musical no es un cualquiera. Es un intelectual de la música. Debe tener una amplia formación musical, debe saber teorías sobre la armonía, técnicas de improvisación, arreglos, etc. Y lo más rudo aún: llevarlos a la práctica. Si no se concuerda teoría y práctica, no tendrás buenos resultados. Asimismo, debes tener un registro musical amplio. No cerrarte en un solo género. El productor debe también ser ingeniero de sonido, debe conocer el campo técnico, de mezclas, edición, manejo de programas y de procesadores. No solo eso. “Debe tener una visión de negocios también”. Saber de marketing y gestión de empresas es imprescindible en esta carrera, a todas luces, interdisciplinaria. La lista de capacidades no termina: Ser líder es otro membrete de esta profesión todoterreno.

Entendamos al artista

Antes de hablar sobre la relación que tiene con los artistas, 148 Beats me da algunas pautas para entender el pensamiento del artista. “Básicamente, el artista tiene una visión subjetiva de su obra. Pero se necesita un equilibrio. Una visión objetiva que pueda encaminar la obra hacia lo que el artista quiere llegar”. Además de ingeniero, líder, gestor, publicista, el productor musical debe tener mirada objetiva de científico.

Como las cosas se ven en la praxis, le pido que me cuente un caso en que haya sentido que el trabajo se convirtió en pasión.

A diferencia de otros productores en el medio, “lineales, fríos”, él hace una labor de amigo, como de antropólogo, le pregunta sobre sus influencias, su familia, motivaciones, le pide que comparta antes su música. Diego también es antropólogo… Si en la de otros productores, la relación es de estricto trabajo, en la relación de Diego con los artistas es de amistad. No se sorprenda uno si Diego termina siendo padrino de bodas de uno de sus “empleadores”.

Pero esto va más allá de lo sociable que pueda ser Diego. “Los artistas o creadores como en el mundo del rap -bueno,ellos- desearían llamarse (porque hay todo un rollo con esto de “yo no soy artista, soy esto soy lo otro”). Bueno, yo digo que son creadores. Aun así a ellos no les guste. Esto es una entrevista y me importa un pepino lo que ahorita ellos piensen. Hablando directamente de los Mc’s. Por favor publica esto”. Cumplo, Diego, ahora continúa por favor.

La cosa es que estos creadores tienen un alma sensible, alma especial, distinta al común denominador de la gente. Por ende, el trato que debes darle no es un trato de semidios, ni tampoco uno muy sobreprotector, no hay que hacerle nada. Pero sí un trato de cuidado para con su trabajo. Mucha paciencia, entender lo que ellos buscan hacer. Hacerle un seguimiento. Demostrar que te interesa su música. No por una razón de ‘No me interesa, igual me pagan’. No, mostrar verdadero y real interés. En ese aspecto, soy muy detallista. Quizá para colegas que no están en el mundo de la producción, dirán ‘Pucha, tú eres muy engreído, te estás dando el lujo de hacer cosas que no deberías’, como por ejemplo trabajar con quien me da la gana de trabajar. Pero justamente es así como vas a mostrar el interés. En el rap, trabajo con quien me gusta. Si como Mc tu música no me gusta, yo no chambeo contigo. Así seas Pedro Mo o Callao Cartel. Si tu música no me conquista, no me mueve el piso, no enamora mi alma musical, no me cacharreas como tiene que ser, no puedo”.

Diego y los chicharrones

Actualmente, Diego anda enamorado de la música de estos dos solistas: Jomer y Anónimo. Buenas letras, buenas ideas, a estos muchachos solo les falta creérsela. Pero cuando habla de ellos y de los artistas con los que trabaja, se demuestran las verdaderas intenciones de Diego: la música.

Te descubrí, Diego”, pienso. Amor al chicharrón. Y es que él es claro: “Lo que importa acá es la música, no tanto el Mc, o el grupo, o el Hip Hop, o lo que va a decir el rapero o veterano tal. No. Acá solo importa algo, la música. Lo demás es circunstancial. O sea, tú como ser eres circunstancial”.

Le digo que es más o menos como una relación de pareja, pero en donde la mujer está encinta. Así, se dan efectivamente los cuidados necesarios pero ello en función del niño que vendrá. Pero, me dice, “en el caso de algunos músicos, este bebé se torna muy prematuro y quieren que nazca antes del proceso y quieren que salga bien”. Diego me habla de que para llegar a la buena obra musical, es necesario…mutilar.

– ¿Mutilar a un bebé? -me espanto.

– Quizá en el camino vas dándole cierto tipo de alimentos.

Me tranquilizo.

Y así cuenta que la alimentación es una lucha. Que la redacción a veces puede ser un campo minado, como también la pronunciación. Hay veces que la redundancia puede ser más letal que Hiroshima: “regalar un regalo”, rapeó un joven rapero una vez en su estudio. Diego dijo: “No”. Pero quizá la coraza más complicada es la noción que se tiene sobre la labor sacrificada del productor musical: todo le apuran, todo quieren que sea rápido, lo presionan. “Los creadores de música urbana tienen que entender que una canción no es como una actividad simple como la de ir a comprar pan o cambiar la pila de un radio. Es una actividad que exige tiempo, exige dedicación, que no es algo de así nomás: ‘Ah ya, pucha, lo entiendo literalmente, grabo produces y me lo entregas’. No, tarda. Muchas veces como productor rehago mis temas. Mezclo y remezclo y recontramezclo hasta que sienta que concibo ese resultado ideal”, se defiende.

El resultado ideal es…

– Para mí el resultado ideal es, primero que nada, que suene bien, que suene claro, que se escuche, que se escuche el mensaje que está dando a través de tu canción, que el mensaje llegue. Lo segundo es que la música también se escuche. Porque la música está reflejando lo que tú con palabras estás diciendo. Lo más importante es que la emoción inicial de la canción esté presente ahí, que se sienta la emoción.

Tabla del náufrago: el rap

Como se requieren de fondos para poner un estudio, lo que hizo primero es laborar como docente, hacerse de una red de alumnos y adquirir equipos con el capital obtenido. Tuvieron que pasar dos años para que se lance oficialmente como productor musical en el 2013. Empezó en la música rap, pero también hizo y hace música para programas de televisión, programas de radio, campañas publicitarias. Estas uhan sido contadísimas, pero le han dado estabilidad económica y también algo mejor. Dice que ha perdido el miedo frente a su propia capacidad. Sabe que puede ser versátil en su producción, pero sabe por eso mismo que tiene condiciones.

Sin embargo, si bien pagan muy bien en estos rubros, dice que la publicidad no es lo suyo. Él afirma querer un propio estudio de grabación y dedicarse a producir y a vivir de la música que él ama: el rap. Rap para ser feliz y para darle nivel al rap, según dice, crear cultura y abrir puertas a nuevos talentos.

Le hago un breve comentario que diferencia la labor de productor musical y la de docente musical. La apreciación sirve para que descubra un rasgo latente e importante en él: que además de apostar por aportar a sus conocimientos, él fue salvado por el rap.

– ¿De qué te salvo?

– (Ríe) ¡Dios mío, esto es mejor que Jaime Baily! Me salvó del estado emocional en el cual yo me encontraba.

Así me cuenta que el rap lo salvo de su difícil personalidad, “de esas de aquellas”, que lo llevaba contra el piso y que lo echaba a perder todo por el miedo, por pensamientos pesimistas, castrantes para uno mismo: “que soy un fracasado, que tales amigos están en la universidad y yo no, que no puedo”. En esos momentos siente que el rap lo salva, que le dice: “Hey, no, huevón. Tú tienes que ser fuerte. Porque hay muchas personas que están detrás de ti, que están esperando porque justamente le des ese nivel a esta música”. La música, entonces, lo salva y lo cambia. Diego siente la felicidad. También amistad, el hip hop le permitió conocer a una red de personas que son más que la memoria de una etapa, son para toda la vida. Habla del Colectivo Desacato, de la Católica, de un tal Puzaq, de un tal Samir. Habla de personas que  “están destinados de hoy hasta el último aliento hasta que haya vida en este cuerpo decadente que está frente a ti”.

Mi temática

“Yo creo que los temas de una persona hablan de lo que uno está atravesando”. La psicología es algo que elabora, como también los temas de resolución, de superación. Pero también, a su manera,  de corte social: a modo de frases. Conocer a Puzaq, un joven rapero de Jesús María, hizo que entre al movimiento, lo conozca desde adentro y mire hacia temas de realidad social superando tópicos primeros como hablar de sí mismo.

– ¿Y cómo te inspiras? -le pregunto- ¿Manejas una disciplina como dicen algunos escritores que tienen?

Diego ahora habla como artista.

Aún mantengo la inspiración como en los primeros años en las que un músico empieza. En donde no existe la regla, la disciplina”. Él prefiere que surjan las ideas desde los momentos inesperados. Una situación puede convertirse en una letra, un sonido puede ampliarse hasta formar un ritmo. En cuanto a la letra, esta encuentra a la pista. Muchas veces la pista es caprichosa y la letra no puede entrar en ella. Para que coincidan le es necesario usar lo que decía Horacio Quiroga, un cuentista uruguayo. Él decía: “Que macere la idea, que madure, una vez que sintamos que esta así, que se concrete en el papel”. En lo que respecta al rapero, la pista es el papel. Toda letra espera su papel.

Las influencias de un sediento de vida

Sus influencias musicales van desde el rap hasta el rock, pasa también por el punk hasta llegar al blues, el jazz y hasta transitar por las melodías de la música clásica. También siente atracción hacia la música electrónica y étnica. De estos variados géneros, me dice que en el que más tiempo militó fue en el rock. Incluso llegó a ser cantante y a seguir un estilo de vida muy propio de él. Siendo así, ¿cómo transitas del rock al hip hop?, pregunto.

Es un tránsito que estaba visto”. Siendo niño veía la serie “El príncipe del rap”, incluso en el hard rock había melodías similares al rap. Pero eso no explica un pasaje radical como el que tuvo, a pesar de las zonas grises. Es ahí que habla de un punto de indefinición que lo motiva a una búsqueda. Regresamos al tema de la salvación.

Pienso, que el rap me salvó”. Fueron las cuestiones anímicas que las llevó al papel y que le permitieron darse un nuevo comienzo. Deja el miedo y puede hacer cosas como “chupar en Quilca y conocer a tus primas”. “Suave”, le digo. “Si yo hubiera seguido el consejo de mi papá, no hubiera chupado en Quilca”, que es lo mismo que vivir.

Entre la melodía y la palabra

Voy de frente: ¿escoges el rap porque hay mucho espacio para la palabra, que era lo que tú buscabas? ¿Expresar tu interior? ¿Escoges este género porque la música y la palabra se combinan perfectamente bien?

No sé por qué razón dice: “Este hombre es lo máximo, por favor, vive aquí. 100 soles el alquiler del cuarto mensual. El punto es sí y no.”

Piensa que sí, pero prefiere centrarse en la música, en el protagonismo que ella puede llegar a tener y que, incluso, la hace tan importante que hasta hay veces que un instrumental no requiere de letra. También la letra puede ser rapeada con solo las palmas, tocada en a capella. Pero hay algo más: la comunicación. El rap es lo más cercano a la comunicación primigenia, “solo que con ritmo”.

El movimiento Hip Hop

Con respecto al movimiento Hip Hop, en líneas generales ve que este ha crecido tremendamente. A su edad, 29 años, hay raperos que son old school, pero él, por su entrada tardía, está con gente que ha empezado. Eso lo llena de emoción: “Soy como el José Saramago del rap y eso me encanta. Putos”. Analiza que en sus inicios el movimiento era muy encapsulado, muy pequeño y en el que todos se conocían. No fue hasta sino la primera década del 2000, en que el movimiento empieza a constituirse de mejor manera.

Hoy, refiere, puede hablarse de la existencia de cerca de 200 grupos solo en Los Olivos, 20 colectivos grandes en Lima, puede encontrar trabajos un tipo como él que hace pistas, marcas de ropa para el hip hop, eventos masivos cada fin de semana con más de 100 personas, también festivales. Eso no había antes. Hay un público generalizado alrededor de toda Lima. Lo mismo pasa en otras regiones del país.

Para él esta explosión tiene que ver con el arrastre que tiene la música electrónica en este nuevo siglo, y de la cual el rap es parte de ella. Por otro lado, el hip hop ha calado en una juventud distinta de la de hace 20 años. No quiere ser mandada. Utiliza el ejemplo de chiquillos de 18, 19 años que ya son capaces de mover eventos de rap. Luego habla de que el rap, por su misma pegada, ya está en la radio. Pero las razones que da son más de tipo sociocultural y de racionalismo económico, no son explicativos de por qué un joven decide entrar, no dice lo que el hip hop ofrece para que alguien se sienta atraído por él.

Odio y envidia

Quizá más rica es su respuesta por el lado negativo del movimiento. Dice  que hay mucho de complejos, sentimientos de inferioridad y envidia, “cosas muy propias del peruano, del limeño”. Cosas que, más que el dinero, impide que el hip hop despegue. Para él no existe el argumento del tercermundismo, pues vecinos de la región como Colombia o Chile tienen un aparato cultural, social e institucional del hip hop más fuerte que el nuestro. Incluso, los llega a comparar con Francia y EE.UU.

De otro lado, cree que los medios prostituyen la imagen del Hip Hop como corriente cultural: “Lo ponen como mero espectáculo (…), como dos patas que se insultan en un escenario. Esa es la imagen que se vende de forma masiva y eso es lo que se explota”. Pero ahí ve un problema: quien está a sus anchas en este mundo es el género mainstream. En el underground, por su parte, sobran los prejuicios acerca de la vinculación del hip hop con instituciones: “Mañana más tarde, yo puedo armar un proyecto cultural financiado por la Biblioteca Nacional, y de repente te topas con estos entes: ‘No, pe, parte del Estado. La Biblioteca Nacional. ¿Apoyando estas cuestiones? No, ellos no quieren apoyar el hip hop, solo quieren beneficiarse’. Así no puede disputarse el espacio en el que el mainstream campea. Quejándose e insultándonos no se genera nada”, cuestiona.

¿Eso se debe a la falta de articulación entre grupos?, pregunto.

“Sí, a la envidia, al odio”. Y se manda a hablar de que los chicos no dejan la mochila de sus padres. “Yo conozco a muchos jóvenes: hablan, pero son sus padres los que hablan. A mi padre lo han choleado un culo de veces pero yo no odio a los miraflorinos, yo no tengo por qué odiar a la alcurnia limeña. ¿Por qué?”.

Lázaro se anima a decir que detrás del conflicto entre lo mainstream y lo underground está la envidia, cualidad del limeño a la que él tampoco escapa, y que este es ya un mal nacional. El hip hop es solo un botón de muestra.

– ¿Qué hace que seamos envidiosos?

– Yo creo que todo empieza por el complejo, el resentimiento.

– ¿Por qué surge este?

– Es algo que viene de siglos.

– ¿Y por qué se mantuvo?

– Es como diría el Sonido de la Resistencia: “es la pena eterna de cargar cadenas. Es la latina condena”.

De los instrumentales, problemas personales, inspiraciones e influencias, hemos pasado a hablar del problema de identidad en el Perú, distinto al nacionalista México.

Última pregunta

Cuando le pregunto por su estética, por su forma de vestir o actuar distinta a la del cliché del rapero (ropa ancha y actitudes rudas), me dice que sí es rudo pero en el escenario, una vez que bota los demonios. “En el escenario soy bien patán”. En cuanto a la ropa, prefiere estar más en la onda old school, de ropa clásica de colores enteros negros y gorra doblada. No como el mainstream, que usarla significaría “darle cabida a la nueva escuela, chata, banal, hueca, que ya no ve el rap como medio artístico y que solo quiere llenarse los bolsillos de plata, decir lo chévere que es mi calzoncillo rojo”.

– ¿Por qué 148 Beats?

– Básicamente porque es el lugar en el que vivo. Toda mi vida está en este lugar, en esta calle, mis experiencias como ser humano, mis primeras alegrías, tristezas, amores, y sobre todo mi primer vínculo con el hip hop está y nace en este lugar. 148 es eso. Y Beats, por las pistas.

– Gracias, Diego.

– ¿Eso es todo?

– Sí, huevón, estoy cansado.

– No puede haber una última pregunta que es “¿qué es para ti la música?”. Para cerrar con broche de oro… creo.

– Diego, ¿qué es para ti la música?

– Ahora si voy a cerrar la entrevista. Voy a cerrar la entrevista con esta frase que es muy importante y siempre la digo en todas las entrevistas que doy porque todas las entrevistas solo me preguntan que es para ti la música. Entonces, yo solo te puedo decir eso: “La música es aquella métrica enigmática que envuelve mi ser y lo salva, el idioma con que los dioses hablan”. Eso es música…

– Qué poético, Diego. Gracias…

Se ríe.

– Tengo chamba…

– ¡Denle un aplauso a este hombre, qué Claudia Llosa, qué Vargas llosa, quién y cuándo han sido...- sigue riendo.

11-08-15