En esta última semana, se ha hablado mucho acerca de la sanción puesta a Suárez por la mordida a Giorgio Chiellini, back central de la selección italiana. Diversas personalidades, no solo del fútbol sino también de la política, han dado su opinión, y entre las que más resalta es la del capitán del equipo uruguayo, Diego Lugano, cuya frase fue: “Nos gustaría un mundo más justo, pero simplemente no existe”. Frase cierta, pero, en este determinado contexto, sin fundamento. Pero si algo fue justo: la sanción a Suárez. Severa, sí, lo cual muestra no solo la buena aplicación de ley sobre “Luisito” sino la indignación por un acto tan infantil. Veremos pues las razones por las cuales esta sanción es justa.

El hecho

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Es normal que en un partido de fútbol haya roces entre los jugadores. Los empujones, insultos en voz baja, las manos y codos por todas partes, son cosa de todos los partidos. Barrerse, el acto de deslizarse por el césped yendo hacia la pelota, no merece sanción. Si golpea al jugador, tendrá una sanción, en cuanto sea pierna contra pierna. Esto demuestra que el fútbol es un deporte de contacto. Evidentemente, estas acciones se dan a diario. Ahora, algo fuera de lo común es que un jugador ataque a su rival cuando este está sin pelota. Esto es llamado agresión.

Usted, querido lector, se estará preguntando por qué explico todo esto si es tan evidente. Y la respuesta es sencilla: si no entendemos que está fuera de lugar agredir al rival sin pelota, mucho menos entenderemos lo inexplicable que significa morder al rival. Si bastante es tirar un manotazo, un puñete, una patada cuando el jugador está sin pelota, no hay duda alguna que morder al rival es un acto agresivo y, por esto, sancionable. Mencionar que es extraño está de más.

La sanción

Para la FIFA, como para cualquier otro, morder al rival es sancionable. Asumo que una entidad seria como la FIFA, tiene los antecedentes de Suárez. Por eso hay que entender dos cosas: 1) es una agresión y 2) es reincidente.

Es de conocimiento mundial que esta no es la primera vez que Luis Suárez muerde a un jugador rival. Lo hizo, primero, en Holanda cuando jugaba en Ajax. La segunda vez fue ya jugando por el Liverpool de Inglaterra. Lo interesante aquí es que en Holanda le dieron una sanción muy interesante: siete fechas sin poder jugar. Es decir que la federación holandesa no le mandó una carta diciendo “que no se repita” o no fue una simple sanción monetaria al club. De frente amonestaron al jugador. En Inglaterra pasó lo mismo, lo dejaron sin jugar, solo que esta vez fueron diez fechas y una considerable suma de dinero al agredido.

En estos países no fue una simple tarjeta roja con la que amonestaron al jugador, fue de frente con hasta diez fechas de sanción. Eso no solo demuestra la grave falta de parte del jugador, sino también la preocupación de la federación para que esto no vuelva a ocurrir. Y es que actos como este demuestran varias cosas, entra las cuales está la falta de paciencia del jugador, la falta de dominio propio, la falta de seriedad, los posibles problemas que pueda tener. Morder a un rival NO ES NORMAL. NO ES COSA DE TODOS LOS DÍAS.

Es más, de ser entrenador, yo lo hubiera sacado de mi equipo. El Liverpool está pensando en rescindir el contrato, tener a un jugar así sería peligroso. Y este es un acto de indisciplina, sin embargo no nació de la dirigencia uruguaya devolver a Luisito a Uruguay, siendo este un acto de indisciplina y falta de respeto. Es por esto que la sanción también debería incluir ir al psicólogo o algo por el estilo. No es injusta, no es justificable, es más, no siquiera es defendible.

La polémica8191432-Uruguay-Italia-Giorgio-Chiellini-Gentile_CLAIMA20140624_0277_4

Muchos sin embargo han dicho que la sanción se ha pasado de la raya. Es que la sanción no solo son 9 fechas que no pueda jugar con la selección “charrúa”, la sanción implica no poder participar de entrenamientos ni con la selección ni con algún club de fútbol; pero no solo esto, el jugador no podrá estar con su selección ni entrar al Estadio a verlos jugar. Para muchos una tarjeta roja hubiera sido suficiente. Para otros, solo hasta que termine el mundial. Para muchos otros no jugar cuatro meses es accesible. Para para todo ellos, que no pueda entrenar o estar con su selección o entrar a ver los partidos es demasiado.

Personalmente considero una justa sanción. El jugador ya había sido advertido dos veces antes. No es normal que alguien haya cometido una falta por tercera vez. Cuando vi la jugada realmente me indigné. No es posible que un jugador profesional que juega en una de las ligas más, como un comentarista anotaba, limpia del mundo manche la camiseta y su carrera profesional de tal manera.Y mancha la camiseta y su carrera no porque haya sido en su club o no porque haya mentido en su hoja de vida o cosas por el estilo, sino porque demuestra falta de madurez emocional para controlarse dentro del campo. Y estamos hablando de un mundial, el evento deportivo más grande del mundo. Donde las miradas están puestas en todos: hay cámaras, un estadio lleno, pantallas gigantes, los mejores árbitros. Un jugador profesional no puede caer en tal dominio de sus sentimientos para cometer un acto de esta magnitud. No un codazo, no una patada, una mordida.

Creo que el capitán, Lugano, se excedió en la frase que lanzó. Pienso que los periodistas están con Suárez porque no sienten la verdadera indignación y no entienden la magnitud de este incidente. No es simple, no es para pasarlo en alto. Es la tercera vez y no aprende.

Una pena por Luisito, iba bien en este mundial. Podría haber sido uno de sus mejores, pero el querer hacer trampa, el querer engañar, el querer mentir lo llevó a tal justa sanción. Fue severa pero justa. Un jugador profesional de la categoría de Suárez debe aprender a controlarse. Si es que la FIFA es una mafia y actuaría de diferente manera frente a países como España o Brasil es otra historia. Es una especia de ucronía que merece toda una nueva columna para analizarla. La realidad es que Suárez está sancionado y es lo que se hace frente a una falta grave.

Lo que se viene del mundialOctavos de final

Hablando de fútbol en sí, mañana comienza el “verdadero” mundial, como muchos periodistas han afirmado. Y es que se vienen partido para no perderse. Si pensamos que lo mejor fue el España — Italia o el Holanda – España, mañana Brasil – Chile y Uruguay – Colombia nos harán vibrar de emoción. Los cuatro llegan en momento buenos al mundial. Uruguay, con la pérdida de Suárez, tratará de demostrar que no dependen de un delantero. Colombia seguramente saldrá a ganar el partido con un orden en sus líneas que realmente me ha impresionado. Chile hará lo propio ante Brasil, su única preocupación es que el árbitro “incline la cancha” beneficiando al local. Y este, Brasil, demostrará que quiere ser campeón en su casa y que tiene lo necesario para serlo.

Para mí, Chile tiene todo para eliminar a Brasil: buen equipo, conexión entre sus líneas, buena llegada. Le falta afinar la delantera un poco, pero por lo demás, tiene lo necesario para enfrentarse a un Brasil que de la mano de Neymar tratará de ganar este encuentro. Lo preocupante de este Brasil es que al comienzo del partido no encuentra su fútbol. Este recién comienza a funcionar a la mitad del primer tiempo y esto es poco. Y lo ha demostrado en los tres primeros partido que ha jugado. Ante Croacia, se notaba un Brasil perdido, desconcertado hasta el gol de Neymar. Igual ante México y Camerún.

Entre Uruguay y Colombia, para mí la llave está abierta. Como viene Uruguay, saldrá a atacar. Lo malo es que dejará muchos espacios y si no encuentra la necesaria comunicación entre sus defensas y volantes, lo más probable es que suceda lo que pasó contra Costa Rica. Así que Colombia podría adelantarse en el marcador pero nunca hay que subestimar la garra uruguaya.

Así tenemos mundial. Con sanciones, agresiones, polémicas y, sobretodo, buen fútbol.