Este mes tuvo lugar una de las fechas más importantes en el ámbito de la lucha por los derechos de la mujer y la concientización de la desigualdad permanente en nuestro país y en el mundo. El Día Internacional de la Mujer sirvió de espacio para que muchas mujeres muestren a la sociedad la importancia de salir a protestar a las calles y de usar sus voces como herramientas para invitar a la reflexión y al cambio. Todo ello ante la cantidad de feminicidios -que incrementa cada día- y la insensibilidad de muchos centros educativos e instituciones, la cual evita que las mujeres vivan en un ambiente de igualdad. La marcha dio inicio a las 4 p.m. en Campo de Marte y finalizó en la plaza San  Martín, en Cercado de Lima. La movilización tuvo, entre sus principales motivos, exigir una solución para la desigualdad de género y dar inicio a un mañana sin miedos. Cabe resaltar que un número considerable de hombres participó durante la marcha, demostrando así que también forman parte de este cambio social, el cual va generando poco a poco transformaciones en la vida de todas las personas.

LOS HOMBRES EN LA MARCHA

64 años han transcurrido desde la primera vez que las mujeres pudieron votar en nuestro país. El empezar a ser reconocida por sus logros ha sido producto de una larga lucha continua, la cual no es solo ejercida por ellas sino también acompañada y defendida por los hombres.

La discriminación y la desigualdad por materia de género son en esencia un problema que involucra a todos, es lógico entonces que la responsabilidad de combatir esta situación ataña a todos también. A pesar de que el machismo ataca con mayor intensidad y frecuencia a las mujeres, la raíz de estas atrocidades guarda estrecha relación con la participación masculina dentro de la sociedad, sin olvidar además que los hombres no se escapan de ser víctimas del mismo.  

Dicho todo esto, ¿por qué esta unión ante la adversidad no termina de verse como necesaria o favorable para la lucha feminista? En el presente artículo analizaré y expondré los principales pensamientos que surgieron como reacción a la participación de los hombres en las marchas, muchos de los cuales se mantienen hasta la actualidad. Asimismo, argumentaré la importancia de su -respetuosa- participación.

A SIMPLE VISTA

  • El protagonismo es de la mujer: En eventos donde se moviliza la defensa por el feminismo en la sociedad, se tiene muy presente que son las mujeres las únicas que deben manejar y guiar el movimiento. Se busca visibilizar este perfil poderoso y capaz que tiene la mujer de responder a las injusticias sin necesidad de la protección o apoyo del hombre para lograrlo.
  • Rechazar todo tipo de violencia que sufren las mujeres: A lo largo de la marcha se testifican muchos abusos que no son creídos por todos los espectadores, por el simple hecho de que son mujeres quienes lo promulgan y ser un número mayor de los hombres quienes están presentes durante el acto o el mismo momento que se denuncie el abuso. Por lo que evidenciar a los hombres genera una simple espera de incredulidad o falta de comprensión hacia la causa por la que se lucha; en algunos casos presentarse para entablar debate que justifique las atrocidades que han sufrido las mujeres y siguen atentando con sus vidas.
  • Solo presencia y no cambio: Ocurre que se presenta un gran número de hombres que puedan acompañar y manifestar el deseo de parar las agresiones; estas, en muchos casos, no son consideradas importantes para otros hombres. Pese a ello, su lucha es simplemente momentánea y no llega a un plan de cambio. Incluso, muchos hombres consideran llamarse feministas sin cumplir actos que respalden su condición de feministas; debido a esto, es más fácil movilizarse solas sin un apoyo que, horas después de la marcha, continúe perpetuando la desigualdad.
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Felipe Garrido acudió a la movilización ‘Ni una menos’ en Chile, siendo elogiado por su cartel y su presencia en la marcha; sin embargo, fue denunciado por maltratos físicos hacia su expareja y a su hija. A pesar de esto, Garrido continuaba yendo a las marchas  y recibiendo grandes elogios hasta que, tiempo después, su expareja lo denunció.

ALIADOS SILENCIOSOS

  • Compromiso activo individual y colectivo: Incluir a los hombres en la marcha permite llegar no solo a una reflexión crítica gracias a la oportunidad de conversar sobre una problemática con distintas perspectivas, sino que también invita a un compromiso tanto con uno mismo como con sus pares.
  • No al patriarcado y no al matriarcado: Se logra visibilizar la desaprobación hacia un sistema patriarcal, y la reafirmación de los verdaderos objetivos que se buscan. Muchos hombres marcan juicios hacia estos movimientos feministas por su forma de expresar su opinión, y reconocer que hay hombres que forman parte de esta intensa búsqueda de igualdad es la mejor manera de demostrar que su fin es equidad y superioridad ante los demás. De ahí salen los temas sobre las feminazis, por la radicalidad ante sus actos frente a la sociedad; cuando simplemente son quiebres de los estereotipos que marcan a la mujer. Lamentablemente, se llega a dañar en muchas marchas a mano de grupos feministas muchas edificaciones y áreas públicas, lo cual solo genera el aumento de rechazo e incluso menospreciar el verdadero fin de estas marchas.
  • No es opacar, es visibilizar la problemática: Esta problemática de desigualdad se ha convertido a una realidad que integra a los hombres y a las mujeres, es momento de visibilizar la problemática desde su raíz tanto por el mismo sistema que se implementa en el país e incluso las diversidades masculinidades hegemónicas que construyen al hombre a visibilizar desde pequeños actos de desigualdad y ofensas hacia la mujer como algo natural y necesario para reforzar su masculinidad.
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Kelley Temple, una activista feminista de Reino Unido, mencionaba ante la participación de los hombres en la lucha feminista: “Los hombres que quieren ser feministas no necesitan que se les dé un espacio en el feminismo. Necesitan coger el espacio que tienen en la sociedad y hacerlo feminista”