“La infancia es un cuchillo clavado en la garganta”

Cuando vi en la publicidad los nombres del elenco de actores que participarían  de la siguiente obra a ser estrenada en el teatro La Plaza , “Incendios”, se posicionó rápidamente como una prioridad en mi lista de obras por ver. Por diversas razones, recién pude verla este domingo y debo decir que superó ampliamente mis altas expectativas.

Janine y Simón se reúnen para la lectura del testamento de una madre a la que le guardan un gran resentimiento pues hace años dejó de hablar. Ella les ha dejado como misión el buscar al padre que creían muerto y a un hermano cuya existencia ignoraban. Es el momento del quiebre, el instante en el que una revelación nos deja sin piso. ¿Qué haríamos nosotros en su lugar? Cuando todo lo que creíamos resulta no ser cierto – cuando descubrimos que el que pensábamos era nuestro lugar en el mundo no lo es -, empieza una travesía por desenterrar el pasado y develar la verdad para poder descubrir quiénes somos y replantear nuestra vida.

Nawal Marwan, su madre, deja especificado en su testamento que no se coloque una lápida ni se escriba un epitafio en su tumba hasta que los hermanos hayan emprendido un viaje y revelado todo el pasado. Es cuando lleguen al final de esta travesía que podrán saber realmente quiénes son y se habrá cerrado un círculo. El silencio debe romperse y las promesas deben cumplirse para que un nombre pueda escribirse en una tumba. Esta temática es recurrente en “Incendios” y pone especial énfasis en la necesidad de un cierre, de saldar todas las deudas para poder seguir adelante.

“Ahora que estamos juntos, todo estará bien”

El viaje que inicia primero Janine- y que Simón decide seguir- es un viaje por descubrir su origen. Al mismo tiempo que vemos la travesía de los mellizos, se revive la historia de su madre. Vemos en escena a Nawal Marwan, la mujer que canta, una leyenda en medio de la guerra en Líbano. Se nos muestra su lucha y la búsqueda por el hijo perdido, su propia guerra en medio de la devastación de una guerra que desangra a un país. “Incendios” toca a través de una historia de amor y horror el drama colectivo de una sociedad en conflictos, con momentos desgarradores en los que la vida humana parece hacerse cada vez más pequeña e insignificante.

La travesía expresada en los distintos personajes constituye también un mecanismo de transformación. A partir de cada experiencia, van madurando y adaptando una perspectiva más amplia de la vida. Resalta, por ejemplo, el cambio en Janine que pasa de ser una profesora de matemática que explica todo con números a romper con todo su pensamiento lógico y emprender la búsqueda de algo que escapa a sus concepciones previas. La potencia de las revelaciones en “Incendios” es capaz de removernos profundamente y hacernos cuestionar nuestros puntos de vista sobre la vida.

“No importa lo que pase, siempre te amaré”

“Incendios” es una obra que nos deja en vilo durante toda la puesta en escena. Es una obra extremadamente fuerte, capaz de helarnos la piel con cada giro inesperado en la historia. El trabajo de los actores es impecable y la producción ha cuidado cada detalle de tal manera que nos transportemos al Líbano de la guerra y nos identifiquemos plenamente con la experiencia abrumadora que los personajes viven.

Wajdi Mouawad, uno de los autores más reconocidos de teatro contemporáneo, escribió “Incendios” en el año 2003 como parte de una famosa tetralogía. La temporada de “Incendios” va hasta el 29 de abril en el Teatro La Plaza en Larcomar. Las funciones son de jueves a martes y las entradas están a la venta en Teleticket. ¡Aprovechen los lunes y martes populares! La producción recomienda esta obra para mayores de 18, debido a la fuerte temática y el poderoso desenlace que dejará a más de uno con el corazón en la boca. ¡Vayan al teatro!