Desde hace algunas semanas, la Alianza Francesa llevó a cabo por segundo año consecutivo el Festival Temporada Alta en Lima, en este se presentaron ocho obras, en su mayoría monólogos, del teatro contemporáneo. La Alianza Francesa de Lima nos invitó a asistir y yo tuve la oportunidad de ver cuatro de ellas. En este artículo haré un breve recuento.

Día 1: Todavía no es media noche

Los acróbatas y gimnastas que realizan esta obra son realmente asombrosos, sin miedo a nada y con mucha profesionalidad y práctica desataron sonidos de miedo e hicieron que todo el público sufriera un poquito desde sus asientos. Terminó con los aplausos de un público excelente, de pie y muy agradecido. El mensaje final de uno de los integrantes del elenco en el último día de función fue “solos vamos más rápido, pero juntos vamos más lejos” exhortándonos a trabajar en equipo y en comunidad en el contexto de este mundo tan individualista.

Realmente no tenía las expectativas muy en alto cuando me enteré de que nadie iba a hablar durante la presentación, pero estaba realmente equivocada. La música exquisita, un jazz que me hacía querer teletransportarme a New Orleans y sentimientos de terror cada vez que una de las chicas aterrizaba a dos centímetros del suelo. Lo que más me gustó fue el mensaje final pues por momentos sentí que la masa quería absorber a la persona diferente (con la cual me sentía muy identificada) pero al darme cuenta de todo lo que eran capaces de hacer, la precisión que se necesitaba y el trabajo en grupo que requería cada acrobacia, me di cuenta de que realmente somos capaces de todo con las personas adecuadas.

Día 2: Ricardo III

El villano de Shakespeare se encuentra atrapado en una especie de habitación, comienza a hablar sobre sus múltiples infortunios y se jacta del poder que le da su calidad de rey. Definitivamente me hubiera gustado leer alguna obra de este personaje antes de entrar a ver la obra, pues hizo muchas referencias que no pude entender.

Día 3: La noche justo antes de los bosques

Todos esperábamos en una fila a las afueras del teatro de la Alianza Francesa, nos entregaron un pin que decía “Mamá vuelve”, un poco confundidos cuando nos indicaron que debíamos seguirlos alrededor de la Alianza. Todos caminamos intentando ser los primeros de la fila para poder ver la obra cuando fuera el momento. De repente, un señor nos grita cuando doblábamos la esquina, nos interrumpe y empieza a hablar sobre muchas cosas al mismo tiempo. Nos comenta sobre el valor que tuvo que tener para detenernos, a nosotros que representábamos a un perfecto desconocido caminando por la calle. Comienza a hablar sobre las personas que lo estaban mirando antes de cruzarse con nosotros.

Un poco desordenado el diálogo pasa, mientras caminamos alrededor de las instalaciones de la Alianza Francesa molestando a muchos profesores que dictaban su clase, de un punto a otro. Habla sobre esta idea que tiene de crear una sociedad internacional para defendernos mutuamente, sobre la facilidad que tiene de hacer su hogar de cualquier cuarto de hotel y que sin duda no se puede sentir cómodo en ningún otro sitio, también nos narra su encuentro con una chica muy hermosa que vio en la calle de quien se pudo haber enamorado perdidamente si ella no le hubiera dicho lo que le dijo. Se trata de un personaje con una clara inclinación anti-sistema, se queja de la sociedad capitalista y de los grandes jefes con dinero que hacen de nuestra vida un infierno.

Llega un momento en el que nos cuenta la historia de esta mujer con la que se encontró un día en un puente, quien le dijo: Yo soy mamá, no me digas tu nombre. Relata entonces el encuentro sexual que tuvieron durante toda la noche en ese mismo lugar, iba y venía de la historia mientras profundizaba sobre cuánto pueden conocerse dos personas en esa situación, decía: ¿Cómo puedes conocer a alguien si no te la has follado? Finalmente, nos llevaron a un salón que representaba la habitación de hotel del personaje y termina la obra diciendo que deberíamos tomarnos una cerveza y hablar todos sobre nuestras cosas. Entonces nos dirigen fuera de la habitación para darnos con la sorpresa de que efectivamente había un cooler lleno de cervezas para todos.

Nos sentamos y el actor nos alentó a comenzar una conversación acerca de cualquier cosa, de pronto nos damos cuenta de que estamos tomándonos una cerveza con un montón de desconocidos, la gente comienza a hacer preguntas. El actor comenta que la obra fue escrita por un francés que falleció de VIH, dice que la obra comienza y termina con tres puntos suspensivos y que es una oración entera sin párrafos ni puntos. El título se debe a que es el último esfuerzo antes de que el protagonista se vuelva loco, la noche justo antes de perderse en la locura, el último intento de permanecer cuerdo. Dice también que en realidad la puesta en escena traiciona un poco el título de la obra, pues el protagonista no consigue que nadie lo escuche, no consigue evitar caer en la locura y su sueño de sentarse a tomar una cerveza no sucede como en realidad pasó ese día entre nosotros. Definitivamente te deja unas ganas de detenerte un poco más en las cosas cotidianas, de darte cuenta de que todos los días alguien se toma la molestia de sonreírte por la calle, sostenerte la puerta, cederte el asiento. Te deja pensando en la necesidad de coexistir en una sociedad y de tener personas que compartan tus ideas al lado a pesar de que puedas ser muy anti-sistema.

Día 4: Escrito por una gallina

La puesta en escena comienza con una mesa y las luces apagadas, jugando con las luces se logra ver a una mujer desnuda saliendo de una especie de cesta. La mujer se viste y baila, luego de esto el hombre que se encuentra a su costado la sacude y mueve como si la estuviera maltratando, En la escena siguiente, esta mujer se convierte en una mamá mayor que tiene a su hija a punto de casarse con un “pelele”, como ella se refiere al hombre. Simula a la típica mujer mayor que piensa que los hombres solo sirven para darle a las mujeres dinero y que cuando ellas se vuelven mayores las dejan por otras más jóvenes, con su vocabulario lleno de palabras groseras se queja de los hombres refiriéndose a  ellos de la peor manera. En otra escena de la obra se ve a la mujer siendo mojada por un hombre, en los únicos momentos en los que ella habla se escuchan dos frases que luego se me quedaron grabadas repitiéndose en mi cabeza y con las cuales hasta he tenido sueños: “Una mujer no perdona hasta que se perdona a sí misma” y “una mujer atrapada se siente sola”. Esta obra tiene más detalles abstractos que te dejan perplejo así que salí con una sensación muy extraña y muchas dudas sobre el significado de la obra y cada momento en ella. La actuación estuvo impecable.

 

Este ha sido mi recorrido por las cuatro obras a las que pude asistir, definitivamente una experiencia increíble que agradecemos a la Alianza Francesa. Debo confesar que llegué a todas las obras pensando que no me iban a agradar mucho, que un monólogo no era precisamente lo que elegiría para ver en el teatro; sin embargo estoy agradecida de haber tenido esta oportunidad para darme cuenta de que en realidad me encantaron las obras y la sensación de tener una perspectiva diferente sobre las cosas queda en mí. Espero hayan disfrutado este artículo.