La semana pasada tuve la oportunidad de participar como voluntario en el I Coloquio Internacional de Cine y Literatura que se realizó en la universidad. Tuvo lugar durante dos días, pero por motivos de horario solo pude participar del segundo. Conversando con la otra voluntaria acerca de las ponencias y conversatorios del día anterior, me comentó de un episodio bastante interesante. Una exalumna de la universidad había hablado de la película Magallanes y, en la ronda de preguntas que tiene lugar al final de la ponencia, una profesora intervino y planteó algo que originó un intercambio de ideas bastante interesante.

Para los que a lo mejor no lo sepan, Magallanes es una película peruana dirigida por Salvador del Solar, estrenada el 20 de agosto del 2015 y protagonizada por Magaly Solier y el actor mexicano Damián Alcázar. Por si no la has visto, la historia va más o menos asi: una tarde, mientras recorre las calles de Lima, el taxista Harvey Magallanes recoge a una pasajera a la que reconoce; es Celina, una mujer a la que conoció hacía más de 20 años en Ayacucho, cuando era soldado del Ejército del Perú y luchaba contra los militantes de Sendero Luminoso. El asunto es que Celina fue una joven a la que su tropa capturó y que su Capitán decidió mantener encerrado con él durante un largo tiempo, hasta que finalmente logró escapar. En búsqueda personal de redención, Magallanes trata de ayudar económicamente a Celina, que trabaja ahora en una peluquería en Villa María del Triunfo. Sin embargo, ella no está dispuesta a aceptar esa ayuda debido a un secreto del pasado que los enfrenta. Casi al final de la película descubrimos que Magallanes fue quien la ayudó a escapar, pero no sin antes abusar de ella, y al ella increparlo por este hecho el responde que siempre estuvo enamorado de ella.

El asunto que planteó la profesora era que no le gustaba la idea que, de alguna manera, el abuso que Magallanes cometió contra Celina se vea “perdonado” y “justificado” por el hecho de que él estuviera enamorado, y que ese era el único aspecto que no le cuadraba de la película. Cuando la otra voluntaria me comentó eso mi respuesta fue un inmediato “tiene razón”, pero ella no parecía tan convencida y me contó que, si bien mucha gente estuvo de acuerdo con esta intervención, había gente que estaba en contra y se originó una conversación bastante extensa acerca del tema de género. La pregunta es: ¿efectivamente hubo una muestra de machismo en ese detalle?

Me considero una persona que no soporta el machismo ni ninguna otra muestra de discriminación, ya sea de género, raza, orientación sexual, religión, etc., y constantemente encuentro muestras de esto en muchos lugares, desde titulares de periódicos hasta conversaciones con amigos. Me gusta hacerlo –y si es posible, hacérselo notar a la persona con la que estoy conversando- porque considero que es muy peligroso el que ese mensaje subliminal esté escondido detrás de cosas que consideramos tan cotidianas y que de esta manera solo se normaliza. Personalmente no me costó mucho ver lo machista que es ese aspecto de la película, pero al parecer a mucha gente sí. Pero,¿ por qué sucede esto? Por lo mismo antes mencionado: está muy normalizado.

Al ver la película por mí mismo no noté ese pequeño detalle, pero ahora sí lo veía, y veía perfectamente las razones por las qué la profesora lo dijo ese día. ¿Se le perdona todo lo cometido por amor? Si un hombre te maltrata, pero dice que lo hizo por amor o porque está enamorado de ti, ¿queda perdonado? ¿Existe alguna excusa por la que una violación –o cualquier otra muestra de violencia hacia la mujer- sea justificada? Son muchas preguntas, pero a partir de lo visto en la película y lo que esta plantea de manera sutil se podría decir que sí a todas. ¿Ven lo que está mal?

Me considero feminista y he escuchado muchas veces tildar de “extremistas” a las feministas por mil y una razones, entre ellas que se toman muy “a pecho” ciertas cosas, que ven machismo en todo lado y que se ofenden fácilmente. En mi opinión personal no creo que seamos extremistas, solo que vemos más allá de lo esperado, y también considero que eso es el problema, que las personas normalmente no van más allá. Estamos conscientes de que eso causa que siga vigente el machismo como una práctica en la sociedad peruana

Vivimos en una sociedad altamente machista y tengo mil y un ejemplos concretos de situaciones que he vivido con mi familia que lo prueban. Está de más decir que en el Perú el machismo está –hasta cierto punto- permitido. Esto se debe a que este discurso machista y de hegemonía de género está muy inserto en todo; desde cositas muy pequeñas como un titular de periódico que menciona a una mujer como “esposa de tal persona”, hasta muy grandes como un anuncio publicitario que nos muestra a una mujer en la cocina y lavando la ropa. Está tan normalizado que simplemente no lo vemos, y en ésta película es igual.

También me han dicho “es algo normal” y “de todos los días”, que “no significa nada malo” cuando en realidad basta un poco de análisis para darse cuenta que en realidad sí significan algo. Es precisamente esa normalidad la que nos debe preocupar, el hecho que esté tan internalizado en nuestra intersubjetividad y conocimiento del mundo que solo no vemos lo malo que está detrás; y es precisamente también esta normalidad por la cual muchas personas se toman atribuciones que no deberían.

Al principio tampoco me percaté de ese detalle en la película, pero ahora considero que falló en ese aspecto. Al ir más allá de lo que se me presentó, me di cuenta de lo que la película de alguna manera me estaba intentando decir. No digo que sea una mala película, es más, la considero una de las mejores películas peruanas que he visto, pero debió haber tratado de forma distinta esa parte de la trama o solamente haberla omitido. A lo mejor y hubiera intervenido ese día si hubiera estado presente y habría dicho que efectivamente esa parte de la película muestra una forma de machismo y que exime de culpa a Magallanes porque estaba “enamorado” de Celina. El hecho que Magallanes le diga que lo que hizo fue porque la amaba y porque quería estar con ella solo nos dice que ese tipo de cosas está permitido si uno lo hace por amor. De manera sutil, pero lo dice.

Probablemente haya gente que esté en desacuerdo conmigo, pero a mí me queda muy claro. Tan claro como el que considere que los concursos de belleza incitan estereotipos de lo que debería ser la belleza al mismo tiempo que objetivan a la mujer o que Cipriani eximió de culpa a los hombres y les dio una suerte de “pase libre” cuando se pronunció sobre la violencia y abusos contra la mujer asegurando que “son muchas veces porque la mujer se pone como que en un escaparate provocando”. Magallanes es una muy buena película y se las recomiendo bastante, las actuaciones de Magaly Solier y de Damián Alcázar, así como las imágenes que muestran de Lima, son de las mejores cosas en película. Sin embargo, debieron tomar mayor atención a ese pequeño detalle.