A pocos días de conocer la lista de ganadores de la próxima entrega de los premios Oscar, y después de haber mencionado en mi columna anterior a dos películas en competencia (“Nebraska” y “Gravedad”), es hora de mencionar otras dos grandes cintas que van rumbo a la estatuilla dorada.  Una de ellas es “Her” (dirigida por Spike Jonze) y la otra “Blue Jasmine” (realizada por Woody Allen).

Empecemos con “Her”. Está protagonizada por Joaquin Phoenix y la voz en off de Scarlett Johansson. El filme nos narra la historia de amor entre un recién divorciado, Theodore, y una muy comprensible operadora informática, Samantha.  La trama supo asustarme durante casi toda la película, no dejaba de preguntarme hasta qué grado de desestabilidad emocional podemos llegar los humanos para depender de una comprensión artificial.

La película cuenta con unos primeros planos muy sutiles, junto a una iluminación natural bastante bien maniobrada; el romance entre sus protagonistas tiene ese toque tan ‘futurista’ pero a la vez no, ya que actualmente, así como en el largometraje, todos dependemos de un Smartphone, una Tablet o una Laptop, todos estamos tan desvinculados del mundo real y solemos preferir mantener la comunicación en un sistema virtual, sea Facebook, Whatsapp, Skype, etc.  Así como Theodore, preferimos, antes que afrontar lo inevitable, refugiarnos en escuchar lo que queremos, y, claro, si esto además está dicho por Scarlett Johansson (quien no necesita aparecer durante toda la cinta para poder seducir al espectador) es alentador.

“Pensé que esta canción puede ser como una foto…”  es una de las frases que en una escena Samantha la cita mientras contempla el entorno que rodea a Theodore y sabe que ella jamás podrá estar físicamente junto a él. Her” es un filme diferente, con una historia bastante tierna en la cual sus personajes atraviesan momentos difíciles, los encontramos tan solos viviendo con tanta modernidad; y tal vez ese miedo que sentía mientras veía la cinta era porque estamos a un paso de llegar al estado de Theodore: salir de prisa, caer como si nada al suelo y desesperarnos porque nuestra operadora se desconectó.

Es difícil que se lleve el Oscar a la mejor cinta del año, compite junto a gigantes producciones como “12 años de esclavitud”, “Gravedad” y “El lobo de Wall Street”, que el hecho de que gane sería un nuevo impulso al cine independiente. De igual manera, es una cinta muy recomendada, con un elenco maravilloso y una historia conmovedora.

La otra cinta, si bien no compite a mejor película, es imperdible. “Blue Jasmine”, cinta del siempre brillante Woody Allen, acaba de estrenarse en nuestros cines. Esta vez Allen confía el protagónico a una espléndida Cate Blanchett (Jasmine o Jeanette), ella nos demuestra que no solo puede ser glamorosa sino también histérica, paranoica, eso sí, sin dejar de lado su sensualidad. Después de haber atravesado lo inimaginable para una mujer de su estatus, y luego de terminar viviendo con su hermana divorciada, novia de un “tipejo”, vago, y bueno para nada, como lo menciona Jasmine durante toda la película; ella, por su lado, no piensa quedarse en la misma situación mediocre y decide tomar una serie de cursos que la ayuden a convertirse en diseñadora de interiores.

Este filme no solo nos trae a Allen de vuelta, sino también nos retoma a su querido New York, dejando de lado por el momento a Europa, después de unas vacaciones sabáticas en Barcelona, París y Roma; Allen ha vuelto de la mano de Blanchett para enredarnos una vez más en una de sus disparatadas y  fascinantes comedias –dramáticas.

Sin duda, la competencia en categoría Mejor Actriz está a favor de Cate Blanchett,  quien hace un estupendo papel y, a diferencia de su primer Oscar por “El Aviador”, esta vez  la percibimos con mayor intensidad, nos ocasiona un sentimiento de amor y odio hacia su personaje, pese a todo lo que hace queremos que el chico rico la rescate y recién ahí escuchar la melodía de “Blue Moon”.