Falta poco para el comienzo de la Eurocopa y los disturbios en Francia, la sede, han cogido uno de sus puntos más álgidos. En poco más de un par de meses, Brasil acogerá los Juegos Olímpicos y el país se encuentra en una situación política y social que podría estar mucho mejor. ¿Qué podemos decir a partir de esto? Países que ahora se encuentran con varios problemas (crisis, si se quiere) de índole socio-política pronto tendrán una de las mayores representaciones de paz (o, al menos, ese fue el fin expreso) del mundo: los eventos deportivos. Alguna vez, escribí sobre lo contradictorio del mundo y las situaciones de la actualidad: en un mundo lleno de conflictos, se darán competencias pacíficas.

Así como la lección que nos dejó la inclusión de una bandera olímpica para los refugiados que han perdido, quizá de forma espiritual a sus países, este 2016 tenemos hasta tres campeonatos deportivos de suma importancia para sus continentes y el mundo (Copa América Centenario, Eurocopa, Juegos Olímpicos) en países que están pasando por momentos difíciles; pasarán por una prueba de fuego, que es mantener la imagen de paz pública y darle una segunda oportunidad de cambiar todo. Con “todo”, me refiero al contexto en el que se vive: el deporte tiene que surgir, de nuevo, como una herramienta de salvación.

Acordémonos, por ejemplo, de la tregua de Navidad durante la Primera Guerra Mundial o de esos jugadores de fútbol que se sinceraron luego de que les cobraran penal erróneamente a favor; recordemos las asociaciones de ayuda de grandes deportistas, y las caras de felicidad y tristeza desmedidas que el solo hecho de ver a un ídolo en la cercanía brinda. Pensemos en esa figura del fair play que, esporádicamente, nos remite a una esperanza de calma y paz, y que siempre quisiéramos tener en todos los ámbitos de la vida para tener un mundo mayormente sincero.

Así, pues, queda claro decir que, quizá, enhorabuena tenemos a estos ejemplos deportivos como un medio para poder, de una vez por todas, darle un nuevo significado a los procesos actuales y coger un nuevo rumbo hacia lo más ansiado: el triunfo del amor y la paz sobre la guerra y el odio.