Hasta hoy, sábado 27 de junio de 2020, día 104 de la cuarentena hemos explorado diferentes maneras de expresar nuestros sentimientos y, sobre todo, nuestras necesidades aprovechando las facilidades que nos puede brindar el internet en estos tiempos de confinamiento.

Retrocedamos en el tiempo y recordemos lo que Héctor “El Father” ft. Wisin & Yandel tenían para nosotros:

“Hace mucho tiempo que te quiero ver. Busco la manera de tu cuerpo tener. Ni tu padre, ni tu madre te quieren conmigo. Pues hagamos el amor por el teléfono

El teléfono. Héctor “El Father”, Wisin & Yandel

¿Qué sucede cuando no puedes salir de casa y aún así deseas verlo/a? Sencillo, le pido una foto, le pido una videollamada, le pido practicar “SEXTING”.

El sexting nació gracias a la maravilla de la tecnología y por la necesidad de interactuar y explorar la sexualidad. El término “sexting” proviene de la unión de los términos ingleses “sex” y “texting” y se refiere al envío de contenidos eróticos por medio de teléfonos. 

Aunque parezca un simple juego de lanzar frases y pedir fotos de ciertas partes del cuerpo, esta práctica es toda una ciencia. Eso es lo que explica la sexóloga estadounidense Gigi Engle en su libro ‘All the fucking mistakes’, una guía para desenvolverse a la perfección en el mundo de la seducción y del amor.

El ‘sexting’ es similar al porno: una fantasía. Me encanta enviar mensajes a mis parejas sexuales con palabras muy gráficas.

Engle, G. 2020. All the fucking mistakes.

Expertos de la Universidad de Drexel en Filadelfia han concluido que la práctica del sexting tiene un lado positivo y es que mejora la satisfacción de la pareja a nivel sexual. Esta práctica logra funcionar de manera segura, muchas veces, cuando el receptor y el emisor son una pareja estable, cuya confianza es mutua. Asimismo, los especialistas en temas de sexualidad recomiendan responsabilidad y precaución en el momento de practicarlo con alguien que no sea una pareja sentimental. 

¿Cuándo disfrutamos del sexting?

  1. Cuando uno se siente seguro del contenido que está enviando. No está bien hacerlo por presión. Disfrutar de la experiencia hará notar la confianza como una herramienta de seducción.
  2.  Cuando no solo es una foto. El poder expresar las necesidades con palabras descriptivas favorece a la imaginación.
  3. Cuando no es directo. Existen millones de maneras de “ligar” con sutileza y no parecer desesperado en el intento. 
  4.  Cuando es inquietante. Utilizar un espacio donde se puedan contar deseos íntimos facilitará un encuentro. Cuando la complicidad se logra, la intimidad del sexting es fuerte.
  5. Cuando es seguro. Responsables y consientes. Práctica consensuada que no termine en “sextorsión”

Finalmente, el sexting es una práctica que beneficia a las parejas que buscan explorar y sacar provecho a los recursos que nos ha facilitado el internet a través de los mensajes, fotos y videollamadas. Además, es importante reconocer que, como cualquier actividad, tiene una contraparte que podría evitarse cuando se practica responsablemente y, sobre todo, con el consentimiento de ambas partes. 

Extraído de La Nación, Argentina y El Confidencial, España.