Este jueves, la selección peruana de fútbol reinicia su participación en las Eliminatorias para el Mundial de Rusia 2018,  en la sétima y octava fecha de dicho certamen, en las que enfrentará a Bolivia en La Paz y a Ecuador en Lima, respectivamente. La conclusión más importante que dejó la Copa América Centenario fue, principalmente, que se puede competir y que existe capacidad para afrontar duelos de alta frecuencia, siempre y cuando se administren bien los recursos de cada jugador; además de que el torneo Descentralizado peruano de nuevo, en mi opinión, quedó como infravalorado. Aunque de esta afirmación se remite una vez más que es, en realidad, el talento peruano el que está poco valorado, por el hecho de que es innegable que la mala gestión de diversos aspectos de nuestro torneo y, evidentemente, la formación en el fútbol peruano, no permiten una fluida y tranquila competencia, lo que mucha veces reprime lo que naturalmente podría ser una más normal, creciente y profesional carrera de un jugador.

Bajo este concepto, Gareca ha convocado a más jugadores del torneo local que lo común, apostando muchas veces por ellos en sus alineaciones titulares, y develando individualidades que solo necesitaban de una buena administración para destacar y, con ello, ir borrando de a pocos el prejuicio de que en el fútbol peruano no hay material competitivo. El último partido contra Brasil, la selección utilizó 9 jugadores del torneo local en su once titular, si es que no contamos luego a Ruidíaz cuando ingresó en el segundo tiempo. Es por esto que el entrenador de Perú, hasta el momento, a mi parecer, ha hecho un gran trabajo fundamentado en lo que encontramos todos los fines de semana en los distintos campos de nuestro país.

Para esta fecha doble, la base de la convocatoria es el grupo que disputó la reciente Copa América, aunque con ciertos cambios; algunos  necesarios, como en el caso de Rodríguez, y con algunas ausencias, como Advíncula y Zambrano, que no hacen más que ratificar el profesionalismo de Ricardo Gareca al no tolerar ningún tipo de desconcentración que atente el compromiso del jugador con la selección; y otras como Ascues y Carrillo, por la baja continuidad que han tenido. El caso de Pizarro ya es un tema innegable de bajo rendimiento, debido a la edad. Es así que se han convocado a 21 jugadores del torneo local y a 11 que juegan en otras ligas, de los cuales no se excluirá a ninguno para los procesos de concentración. Incluso, Óscar Vílchez, que fue excluido del equipo por una lesión, concentrará también con todo el grupo, lo que no solo habla bien del jugador, sino también del grupo en general, de un plantel que se conoce, que es inclusivo, que está unido en un buen ambiente por representar a su país.

A lo largo de la semana, en el complejo del club Real Garcilaso en Oropesa, Cusco, Gareca ha probado diversas variantes en la alineación para disputar el partido en La Paz. Antes de la convocatoria y los entrenamientos en Cusco, me imaginaba una alineación que considerara la altura, sobre todo para afrontar el partido sin que esta afecte y para reservar elementos no acostumbrados a este ambiente para el duelo ante Ecuador. Pensaba en Gallese en el arco; una línea de 4 defensas con Corzo, Ramos, Rodríguez, Trauco; Vílchez y Yotún en el mediocampo; Polo y Flores por las bandas; y, finalmente, Cueva detrás de Guerrero, o tal vez Ruidíaz, para que Paolo no se desgaste demasiado aclimatándose y ya en el partido. Evidentemente, además de que Rodríguez no se le pudo considerar y Vílchez esté lesionado, fui arrastrado por el aparentemente viejo prejuicio de tener que jugar con una alineación aclimatada a la altura y/o capaz de afrontarla, para que así se pueda encarar el partido con la menor dificultad posible.

En el 2012, con Markarián, sirvió de algo en definitiva llevar a un equipo “adecuado” para Bolivia, pero esta no es necesariamente la mejor solución para un partido así. Como dijo Oblitas en una entrevista a CMD, “esta es una selección nacional que está entrenando en la altura, no una selección de ‘altura“(2016). De esta manera, se han formado, en los entrenamientos, alineaciones que respetan la cualidad y competencia futbolística de los jugadores y no mucho tiene que ver cuán acostumbrados estén a una ciudad como la capital boliviana. De igual forma, poco tiene que ver que los jugadores estén “aptos” o no para la altura, con la aclimatación que se está realizando en Cusco; esta es para que al jugador le cueste menos jugar en La Paz, pero todos parten con igual ventaja. Es así como Gareca definirá el once titular que enfrentará mañana a Bolivia con personajes como Aquino en el mediocampo, haciendo la función que Tapia realizaba en la Copa América, y Joel Sánchez por la banda derecha.

Muy probablemente el juego será similar al mostrado en Estados Unidos, pero con tal vez más intención de trasladar el balón a las bandas, aunque con la misma tarea para los medios de cortar y conectar líneas, para que exista luego improvisación por parte de los de arriba. Será fundamental mantener la posesión del balón en la medida de lo posible, para que así Perú no esté sometido en ningún momento y Bolivia no saque ventajas del cansancio que le generaría a la selección quedarse en su área, ya que aun así, a la contra (desde el área) es difícil generar situaciones en la altura. Para tener la pelota, según Ricardo y en general los principios básicos del fútbol, hay también que defender bien.

Habrá una confiable línea de 4 atrás, adelante de Gallese, con Corzo, Ramos, Quina y Trauco. El único que podría cambiar en esa zaga sería Quina. El jugador de Melgar debutaría recién en esta medianamente consolidada zaga del último torneo disputado, pero es un defensa zurdo rápido, fuerte y anticipador que no parece generar dudas ni preocupaciones. Aquino será importante a la hora de recuperar el balón y limpiar la jugada, no solo porque lo debe hacer, sino porque puede hacerlo. Para los que no lo conocen mucho, Pedro Aquino es un mixto que puede trabajar de contención, que tiene un quite posicional efectivo y un pase potente y preciso. Le falta tal vez más posicionamiento para lograr ser un ‘5’ neto, además de que tiene más características naturales de un ‘6’. Al costado de él estará muy probablemente Yotún, que de volante rinde mucho más de lateral, por el hecho de que es rápido y tiene buena pegada, lo que le ayuda al momento de llegar al área e insertarse intensamente al ataque. Más arriba, se tendrá un ataque más creativo y pausado esta vez, si es que Gareca alinea finalmente a Sánchez, así como la típica improvisación y profundidad de Christian Cueva, junto con la definición de Ruidíaz y Guerrero, aunque este último puede que no juegue por estar poco aclimatado. Puede que entre Ávila y/o Polo por Guerrero y/o por Sánchez, para situar a Cueva más al medio y a Ruidíaz de único punta. Igualmente, si es que el entrenador argentino realiza alguna variante, la idea sistemática de posesión, y con eso, de defensa y ataque, no cambiará mucho.

Perú disputará mañana un partido del que tranquilamente puede llevarse una victoria, más por la capacidad futbolística que puede exhibir, que por la preparación en altura que ha hecho. De más está decir que se necesitan los 3 puntos para seguir en un camino respetable para que una posible clasificación sea factible. Por ahora, descansa un plantel que está a un buen nivel de su potencial, que está capacitado para disputar un encuentro complejo por todos los factores condicionantes y que está junto a una sociedad de apoyo incesante que se involucra inconscientemente con su selección cada vez que esta juega al fútbol . Veremos entonces cómo se manifiesta la idea del técnico en Bolivia, cómo se resuelven los problemas que genera un partido físico, lo que influye en lo futbolístico, en qué magnitud es aprovechado esta vez el talento peruano y cómo este responde.