Hace tres semanas cumplí 20 años – el fin de la adolescencia –, y con ello llegaron dudas sobre mi rol en la sociedad. Muchas veces este tipo de milestones son aquellas cosas que nos hacen cuestionar todo lo que hemos estado haciendo y definen en lo que nos vamos a convertir. Millennials, así es como nos conocen a los nacidos entre fines de los 80s y 90s. Los famosos 90s kids, aquellos que llegamos con la internet bajo el brazo. Somos aquellos que vivimos ensimismados en nuestros mundos de desafío y superación, de fracaso y éxito, del yo y no el otro.

Fragmentos es esto, llevándonos a través de un viaje en las mentes de ocho jóvenes limeños, amigos de universidad, que – como nos pasará inevitablemente – toman caminos distintos debido a sus carreras. Cuando se da la oportunidad de reencontrarse por el cumpleaños número 30 de un amigo en común. Es aquí donde la noche empezará a venirse abajo, llegando a un punto donde las verdades son expuestas, las identidades reveladas y los secretos al descubierto; y no quedará duda del egoísmo en el cual se han sumido cada uno de ellos.

Hard. Alucinante. Denso. Son algunas de las palabras que podríamos usar para describir lo que sentimos al encontrarnos enfrentados con una realidad que sólo nos muestra a nuestro verdadero yo, sin máscaras, sin secretos, sin antagonismos. Fragmentos. Eso es lo que queda de nosotros, es lo que somos, un cúmulo de piezas, que cuentan una historia como un actor en el teatro, con diferentes elementos que forman la identidad que queremos proyectar a nuestros congéneres, a una sociedad que nos dice que lo que debemos hacer es preocuparnos por nosotros mismos, sin mirar a nuestro alrededor, y mientras más nos esforzamos en hacernos ver mejor, sentir mejor; todo lo demás se va cayendo en pedazos: en fragmentos.

Karina Jordán y Manuel Gold

Tratamos de mantener una fachada compuesta por diferentes piezas incompatibles, mostrándonos como uno con algunos, y como otro con los demás. Miedos a la no aceptación, al rechazo, es aquello que nos mantiene usando esa coraza mal hecha de diferentes facetas que nos podrían hacer ver como unos héroes, o como villanos.

La sustitución de una fuente de afecto por un medidor de likes, es lo que ha desembocado en una generación de personas necesitadas de compañía, por el simple hecho de no estar solos, el afecto pasa a un segundo plano, y el calor humano se vuelve un medio, mas no el fin de lo que se quiere alcanzar.

Todos escondemos algo. Con esta frase empezará nuestra noche, donde el alcohol y el desenfreno serán los protagonistas. Aquí no hay personajes que te cuenten una historia, hay historias que se cuentan a través de los personajes. Temas como la sexualidad, el racismo, la identidad, la falta de afecto y el miedo a estar solo, son sólo algunos a los que los protagonistas deberán enferentarse.

Con una puesta en escena impecable, actores jóvenes, diálogos juveniles, pero no cansinos; Carlos Galiano nos hace ver aquellos problemas que se presentan entre la adolescencia tardía y la madurez. Una apuesta arriesgada, pero acertada, que debería interpelarnos a todos, hasta hacernos ver aquello a lo que volteamos la mirada. Pues sin más, sólo me queda preguntaros: ¿y tú qué escondes?

Sobre la obra

Fragmentos es una obra que expone el drama de ocho jóvenes limeños que están a punto de cumplir treinta años. Todo comienza como una divertida reunión juvenil para celebrar el cumpleaños de uno de ellos, pero poco a poco la intolerancia, las ansias de reconocimiento, el miedo a perderlo todo, convertirá esta reunión en un momento decisivo en la vida de cada uno de ellos.

Dirección y dramaturgia: Carlos Galiano

Actúan: Jely Reátegui, André Silva, Manuel Gold, Karina Jordán, Mayella Lloclla, Sebastián Monteghirfo, Mikhail Page, Gisela Ponce de León

Horarios: Jueves a Lunes, 8:00 pm

Entradas

General: S/ 55.00
Estudiantes: S/ 25.00
Jubilados: S/ 30.00
Lunes populares: S/ 40.00
Estudiante PUCP: S/ 15.00
Comunidad PUCP: S/ 30.00

A la venta en Teleticket y en la boletería del Centro Cultural PUCP