¡Hola! Ahora que ya cerró la matrícula y tu destino está casi decidido, ¿no te da un poco de intriga saber qué es lo que te depararán las materias o docentes que has elegido? ¡Tranquilos! Tuve la genial idea de hacer un batillamado a algunas amistades que han llevado el curso de Fotografía o Fotoperiodismo en la Facultad de Ciencias y Artes de las Comunicaciones para que te cuenten cuales fueron sus experiencias y aprendizajes sobre este maravilloso arte. Y, por qué no, también se animaron a soltar algunos consejos para que no sean soldados caídos en las primeras semanas.

Psdt: Si no eres comunicador, pero te interesa la fotografía, este artículo te será de mucha ayuda.

Para no aburrirlos, quiero hablarles un poco de cada uno de ellos porque lo merecen. Con tres de ellos he compartido algunas clases. No recuerdo muy bien cómo conocí a Francesca Silva, pero no puedo olvidarla por tres motivos. En primer lugar, mi jefe de prácticas, Erick Nazario, siempre usaba su trabajo final como un trofeo que admirar. Y le doy la razón. Segundo, gracias a ella no colapsé en mi proyecto final de Fotografía, pues me sirvió de modelo y como editora y consejera de mis fotografías. Finalmente, para mí, es una de las mejores compañeras que postea autorretratos muy buenos con montajes interesantes.

Por otro lado, Cinthya Mori es una compañera que recién conocí a profundidad el ciclo pasado en el curso de Radio 1. Es un encanto de persona. Tiene un corazón enorme y unas grandiosas fotografías con el lente macro, razón por la cual no pudo faltar en este artículo.

Al igual que ella, Alexis fue un compañero con el que tuve que trabajar el ciclo pasado en el curso de Taller de Imagen Publicitaria. Él ocupó el cargo de fotógrafo dentro de la materia y nadie lo movió de ahí porque era el mejor, pero no es el único don que esconde. Creo que como editor de fotografía es excelente. Hasta el día de hoy no he conocido alguien mejor que él en este aspecto.

Finalmente, a Diego Zea y Mateo Sánchez los conocí gracias a mi negocio de paspartús. Diego fue mi punto de inicio: con él comencé todo esto. Fue mi primer cliente y desde entonces siempre lo recuerdo aunque él no lo sepa del todo. Por otro lado, Mateo fue un cliente del ciclo pasado y pude conocer un poco sobre en qué consistía su trabajo final de Fotografía, ya que le ayudé a pegar los esquineros de sus paspartús.

Ahora sí llegó la parte que tanto esperaban. Relájense y pasen a chequear estas anécdotas. Por cierto, si quieren darle una ojeada con más detenimiento a cada foto, solo clickeen en ella para hacerla más grande.

AUTORRETRATOS: No hay mejor modelo que tú

Francesca Silva

Comunicadora Audiovisual enfocada en la rama de Edición de Vídeo y Fotografía.
– Cuenta personal de Instagram: https://www.instagram.com/francesca_jacqueline/?hl=es-la
– Número de contacto para sesión de fotos y edición: 980 781 041

Docente: Hans Berninzón
Jefe de prácticas: Erick Nazario

Hola, soy Francesca Silva, llevé el curso de Fotografía en el ciclo 2016-2. Mi trabajo final del curso consistió en la parálisis del sueño, razón por la cual intenté sacarle un gran provecho a la herramienta de la velocidad lenta. Me gustó mucho la experiencia, pues, gracias a ella, logré expresar mejor lo que quería transmitir en mi proyecto: un estilo un poco fantasmagórico.

En una de nuestras tantas clases de Fotografía, Erick, mi jefe de prácticas, me puso de modelo para que pueda entender cuál era el método que terminaría expresando mejor mi trabajo final. Cuando entendí en qué consistía esta dinámica, me agradó demasiado. Desde entonces, me puse manos a la obra. Si es que al final tú también te animas a ir por ello, el consejo que te podría dar son dos. En primer lugar, nunca olvides tu trípode, es un material básico para este ejercicio. Segundo, juega con el flash o la luz del sol.

Algo que debo resaltar es que, prácticamente, este proyecto final se lo debo a Erick, ya que, gracias a él, yo decidí ponerme este reto: usar la velocidad lenta para obtener varias figuras de mí misma en un formato translúcido.

Debo decir que más que jugar con la velocidad del disparo de la cámara, lo que realmente me encanta es autorretratarme. No hay mejor modelo que tú misma. Mucha veces es difícil hallar a alguien que quiera ser retratado; por ello, decidí comenzar a hacer mis propios diseños conmigo misma. Todas las fotos en las que salgo han sido direccionadas por mí y tomadas por algún familiar o un amigo que no necesariamente tiene un conocimiento amplio en esta rama. Yo me encargo de decirles: “tómame la foto en esta dirección”. Así logré experimentar de todo un poco, hasta en cosas de Photoshop y edición.

Cuando acabó el semestre, me pregunté lo siguiente: ¿Debería continuar con la Fotografía?  ¡Claro!  ¿Por qué  no? ¡Hay que seguir haciéndolo! Como les dije, todo lo que ahora sé es gracias a Erick. Él me dio todas las herramientas necesarias para poder seguir con esta labor. No se guarda nada y eso es lo que me agrada de él. Sabe un montón de cosas. ¡Es un capo!

Finalmente, el consejo que te doy si es que has decidido llevar el curso es que tengas todas las ganas necesarias de fotografiar. La fotografía es hermosa. Es cool. Yo creo que uno empieza con ella para luego convertirse en un Director de Fotografía. Con ella puedes hacer grandes cosas porque las fotos tienen una esencia muy impactante que te deja una idea visual en la mente por más tiempo que un vídeo o una canción.

Lo que más me motiva es ver una foto. Por eso siento que deberían haber más fotógrafos que busquen crear mensajes. Tu única motivación para sacar fotografías no debe basarse solo en obtener una buena nota o porque quieres que salga estéticamente bella. Siempre busca transmitir un mensaje. Si bien yo no tenía un mensaje muy claro en mi trabajo final, si había uno oculto: quería que la gente viera en mi proyecto cómo el estrés te puede originar parálisis de sueño. ¡Haz que tus fotografías muestren un significado a todo!

Si llevarás tu trabajo final con Berninzon o con Nazario, sería genial que vayas pensando desde ahora qué es lo que quieres plasmar en tu proyecto fotográfico. Así, cuando pasen los parciales, sabrás a lo que te enfrentarás. Lo que debes tener en cuenta para decidir bien es que el tema debe gustarte y, nuevamente, que logre transmitir algo. Nosotros somos comunicadores porque necesitamos transmitir mensajes. Y la fotografía es un pequeño escalón que te da toda la rama audiovisual.

FOTOGRAFÍA URBANA: Una experiencia de adentro hacia afuera

Mateo Sánchez

Comunicador Audiovisual enfocado en la rama de Dirección de Fotografía, Dirección de Arte, Cinematografía o Diseño de Set.
– Cuenta personal de Instagram: https://www.instagram.com/fffrrreeenzzzz_/
– Cuenta personal de Flickr: https://www.flickr.com/photos/164856327@N08/

Docente: Ángel Colunge
Jefe de prácticas: Laurent Valdivia

Qué tal, soy Mateo Sánchez. Mis primeros acercamientos con la fotografía se dieron a finales del año 2013 cuando mis padres decidieron comprar una cámara digital Sony. Esta era más dinámica que las demás cámaras que habían circulado en casa para documentar los sucesos familiares. Entre los últimos meses del año 2013 y principios del 2014, viajamos con ella a Europa, a las ciudades de Madrid, Londres, París, Berlín y Estambul.

Con inexistente noción acerca de los aspectos formales de la fotografía, comencé a realizar encuadres y producir fotografías de aspecto predominantemente urbano, jugando con las distintas configuraciones que ofrecía la cámara. No vi mis fotos sino hasta que llegué a Lima. Me sentía convencido de que podía tener algo de talento en esta rama, pero jamas lo discutí con alguien.


Cuando ingresé a la carrera de Audiovisual, a finales del año 2017, decidimos comprar una cámara DSLR bastante sencilla, una Sony Alpha 5100. Era pequeña y versátil. Con ella aprendí un poco más sobre lo que abordaba la fotografía, mediante ensayo y error. También gracias al apoyo de un gran amigo y fotógrafo, Alejandro Hernández, aprendí a manejar las distintas configuraciones de apertura, ISO y obturación.

Culminando el 2017, aproveché mi viaje a Chile para poner en prueba lo que había estado aprendiendo. Cuando regresé a Lima tuve la oportunidad de revisar mis fotos con la ayuda de Alejandro y, gracias a sus comentarios y consejos, me di cuenta de que podía convertir esto en algo más que un simple hobbie para documentar mis viajes.

Recién en el ciclo 2018-2, recibí mis primeras clases de foto y, honestamente, sentía muchísimo miedo de que todo lo que había estado realizando durante años hubiese sido un errado pasatiempo. El curso lo llevé con el profesor Ángel Colunge, con quien aprendí a comprender lo que era la fotografía, su configuración y las distintas formas de abordar el análisis crítico de esta. En conjunto a mi jefa de práctica, Laurent Valdivia, aprendí los aspectos formales del manejo del aparato fotográfico y de cómo aplicar correctamente el uso de la luz mediante los valores de apertura y velocidad utilizando los “lightstops”. Con ella también entendí cómo crear y desarrollar el concepto para un proyecto fotográfico.

El vasto material fotográfico utilizado de apoyo por los docentes fue gratamente enriquecedor y su enseñanza fue la clave en la realización de mi proyecto parcial y final del curso. Con mi cortísima experiencia en la fotografía, mi mejor consejo es que te mantengas abierto a la experiencia de fotografiar. Ya sea que aprendas por tu cuenta o con clases, que uses tu cámara o celular, pero lo que más importa es que siempre te mantengas abierto porque la fotografía es una puerta para los que quieren comunicar y conocerse.

La idea de mi proyecto final empezó con Koyaanisqatsi, una película de cine experimental de Godfrey Reggio que muestra secuencias de la naturaleza y la vida humana. La vi cuando tenía unos 10 o 12 años y el impacto visual que tuvo la película en mí fue inmenso: los planos en Timelapse y las tomas aéreas de los fenómenos naturales combinado con el impacto de los fenómenos creados por el hombre fueron, y aún lo son, imponentes. Para mi proyecto quería aplicar como concepto el significado de la palabra misma que se remite a un vocablo esquimal para decir “vida fuera de balance”.

Lo que planteaba era hacer un retrato de Lima fuera de balance fotografiando distintos aspectos de la ciudad que yo consideraba que la hacen caótica: su tráfico, la densidad de gente y el crecimiento no planificado tanto en los asentamientos humanos como con el boom inmobiliario. Me dediqué unas tres semanas a recopilar material de todos estos aspectos, fui a Corpac, al centro empresarial, visité Manchay y me movilicé durante horas puntas. Cuando tuve mi primera asesoría con Ángel, le conté sobre mi proyecto y le mostré mi material. Él me comentó que sentía que la forma en la que estaba abordándola era muy amplia, que cada aspecto que había retratado se podía tomar como un proyecto aparte.

Lo que más le llamo la atención a él fueron las fotos que hice de los edificios de Corpac y del Centro Empresarial en San Isidro. Entonces, decidí comenzar a trabajar con el material que tenía de esos lugares en particular. Así, el proyecto fue cambiando a medida que fui viendo las fotos varias veces y empecé a seleccionar. Me di cuenta de que en las 10 fotos que seleccioné no se reflejaba a la urbe empresarial de Lima como el espacio moderno de concreto apiñado de edificios uno sobre otro, sino más bien un retrato cuidadoso y sereno de la arquitectura desde el ojo de alguien que experimenta la construcción desde adentro. El proceso de este proyecto se refleja a través de su composición y tonalidad que muestran el cuidado estético y formalista de cada imagen donde se puede apreciar un estilo minimalista.

Desde mediados del 2018 hasta hoy, he venido realizando fotografías con mi celular y he posteado algunos de estos experimentos en mi cuenta de Instagram, donde también encontraran mi proyecto parcial y final del curso. A la vez, también podrán hallarlo en mi Flickr, que actualizo muy progresivamente.

PLANOS CERRADOS: Íntimos encuadres

Diego Zea

Fotógrafo de La Candelaria, peña turística de Barranco. Comunicador Audiovisual enfocado en la rama de Dirección de Fotografía.

Docente: Ángel Colunge
Jefe de prácticas: Lucía Alfaro

Mi nombre es Diego Zea y llevé el curso de Fotografía en el ciclo 2017-2. Las clases con Colunge fueron un elemento muy importante para mi desarrollo fotográfico, gracias a él he llegado donde estoy ahora: trabajando en La Calendaria, una peña turística que se sitúa en Barranco, Lima. Allí me dedico a tomar fotos a grupos de danza, el ambiente local y sus clientes.

Un consejo que podría darte es que, si también eres una persona tímida como yo, de aquellos que no participan mucho en clase, no te preocupes mucho porque Colunge siempre resolvía mis dudas con tan solo analizar fotos que usaba de ejemplo en clase. En mi opinión, la técnica y los conocimientos de composición son algo que se aprende en los libros, vídeos y con la práctica. Sin embargo, lo que expresa una imagen y descubrir el mensaje que puede guardar no se aprende en todos lados y eso es lo que yo aprendí con Colunge.

“Los referentes que tenía para llevar este proyecto fotográfico fueron Man Ray y Jacques André Boiffard”.

Algunas veces, cuando analizaba alguna fotografía, tenía la sensación de haber descifrado su mensaje, pero había otras veces que no. Nunca me he encontrado totalmente seguro de las respuestas que rondaban en mi cabeza. En el curso aprendí que esa sensación es normal porque en la fotografía nunca hay algo seguro, ya que esta puede tener un sinfín de significados. Cada persona interpreta una imagen a su propia manera. Muchas personas podrán catalogar a tu proyecto fotográfico como algo no tan bueno, pero eso no importa, solamente son percepciones que están regidas bajo la perspectiva de uno. Nunca olvides que la opinión más importante es la tuya, pues ella te ayudará a seguir avanzando.

El tema que abordé para mi trabajo final fue la ansiedad. Durante mi período de vida solo la he vivido dos veces. La experiencia fue breve porque los ataques fueron leves y, además, lo superé lo más rápido posible. Al principio, no sabía qué tema elegir para mi proyecto, solo sabía que quería expresar un ambiente que genere tensión, sobriedad, y muestre la debilidad en el personaje. Gracias a mi jefe de prácticas, dándome varias referencias de fotógrafos, logré encontrar en algunas fotos lo que quería trabajar.

“En mi trabajo final quería expresar un ambiente que genere tensión, sobriedad, y muestre la debilidad en el personaje, con los planos cerrados logré lo que quería comunicar”.

Trabajar esta temática fue un gran reto, ¿cómo iba lograr transmitir los síntomas de este trastorno si nunca los había experimentado? Gracias a que Lucía supo orientar bien mi trabajo, fui por buen camino. Opté por los planos cerrados para poder eliminar el fondo y expresar ese sentir de acorralamiento, sofocación. Tal vez parezca sencillo que al hacer planos cerrados, los elementos del encuadre son más fáciles de manipularlo, pero no es así. Intenta jugar y sacarle el mejor provecho a todo lo que tengas en el primer y segundo término.

El trayecto de la edición también fue duro, pero lo supe llevar. Finalmente, al acabar el ciclo, me quedé con un sabor agridulce con respecto a mi proyecto fotográfico: fue difícil trabajarlo, pero gratificante al momento de lograr cada fotografía.

LENTE MACRO: Una mirada hacia un nuevo mundo

Cinthya Mori

Comunicadora Audiovisual enfocada en la rama de Dirección, Producción y Guión de Cine.
– Cuenta personal de Instagram: https://www.instagram.com/cinthyammo/?hl=es-la

Docente: Susana Pastor
Jefe de prácticas: Erick Nazario

Me llamó Cinthya Mori y antes de contarles cuál fue mi experiencia en el curso de Fotografía, les hablaré un poco sobre cómo llegué a llevar este curso con Erick Nazario, mi jefe de prácticas. Creo que esto es muy relevante porque gracias a él, la fotografía ha llegado a ser algo muy importante en mi vida.

A diferencia de los chicos que ya tienen un gusto un poco desarrollado frente a esta rama, yo llegué sin ningún interés. Anteriormente, estudiaba otra carrera, pero en el séptimo ciclo comprendí que lo que yo quería eran las comunicaciones. Nunca me había interesado la fotografía, más allá de los selfies. Es curioso porque mis dos padres son periodistas y aman tomar fotografías de paisajes o eventos familiares. Otro dato curioso es que en mi casa siempre hemos tenido una cámara semiprofesional, pero nunca la probé.

No fue hasta marzo del 2017 que logré involucrarme a fondo con este lindo arte. No recuerdo bien si llevé el curso con Susana Pastor por recomendación o porque ella tenía a Nazario como su jefe de prácticas. De él había logrado leer muy gratos comentarios sobre su labor. En la primera práctica que tuvimos, solo asistieron tres personas. Ese día hicimos el ejercicio de la cámara oscura, la pinhole, y quedé totalmente fascinada. Esta situación me hizo dar cuenta que con mi carrera anterior tenía mi cuerpo quieto y era obligada solo a leer y a leer. Con mi primera clase de Fotografía, logré sacudirme gracias a la nueva experiencia.

Las primeras fotos que tomé para la clase eran un desastre. El ejercicio con el que más sufrí fueron los barridos. Intentaba y no funcionaba, pero fueron más mis ganas por conseguir lograr ese ejercicio lo que terminó llevándome días y días de práctica. Logré mostrarle uno de mis barridos a Erick, lo recuerdo muy bien porque lo curioso con él era que no solo te criticaba, sino que siempre nos decía: “esto está mal, pero puede ser mejor así”.

Durante las primeras cuatro semanas de práctica, Erick se la pasó diciéndonos: “tiene techo”, “aún sigue teniendo mucho techo” o “tiene un poquito de techo”. Puede que al inicio sonara algo molestoso, pero ahora se lo agradezco porque es un problema que aún sigo viendo en otros compañeros ya a finales de la carrera. Después de oír y ver muchas fotos con techo se nos quedó la recomendación muy impregnada. Nunca intentó desanimarnos o hacernos sentir menos, sino que estaba ahí para decirte cuáles fueron tus errores y nos enseñó a mejorarlos. Él me hizo aprender todo lo básico desde el inicio. El techo es algo que nunca olvidaré en toda mi vida, a Erick no le gustaría ver una foto así.

Comencé aprender poquito a poquito sobre todo tipo de composición y, así, comenzó a gustarme un poco más la fotografía. Además, porque fui mejorando. Para épocas de parciales mis fotos eran decentes. A mediados del ciclo, para mi mala suerte, me accidenté. Me caí en la facultad y terminé en muletas. Esto hizo que mi trabajo final se vea limitado. Así, opté por fotografiar de forma un poco ficcionada de cómo la tecnología afecta nuestra vida diaria. Erick era un ser humano muy paciente. Todas las clases incansablemente revisaba y corregía todas nuestras fotos.

Algo que aprendí trabajando con Erick es que si uno cree que una fotografía pertenece a su proyecto fotográfico, debe defenderla hasta el final. Tu jefe de práctica te puede decir que quedó bien, pero solo tú sabes realmente si esa foto pertenece a esa serie porque tú la has tomado. Eso aprendí de él: defender lo que uno hace. Todas las clases con Erick fueron una dinámica muy bonita.

Esta fotografía en particular, que también fue parte de mi proyecto final, representa la experimentación, pues me hizo mirar de manera diferente en una etapa de angustia. Me la había pasado gran parte del día tomando fotos a mi televisor o a mi hermano que pacientemente me apoyaba.

Tenía un CD azul en la mano. Jugando con él me di cuenta de que podía ser el marco natural del enchufe. Lo llevé a clase y a Erick y mis compañeros les encantó. Yo no era muy fan de la foto, pero comprendí que debía escuchar a la gente porque ellos tienen una mirada imparcial de tu trabajo.

Es importante conectar con tu gente de práctica. A veces, es bueno aprender de otra persona. Cuando Erick revisaba nuestras fotos delante de los demás, más allá de resaltarnos quién hacia bien cada técnica, lo más importante era aprender de esa persona. Cada uno tenía su habilidad. La fotografía, aparte de retratar, te enseña a observar, a estar siempre atento, a los trabajos de los demás. Susana y Erick nos daban muchas referencias. Yo me sentaba a mirar los trabajos. Hasta ahora lo sigo haciendo y dentro de mi cuenta de Instagram guardo en carpetas las fotos que me impresionan para poder aprender de ellas. No solo te enfoques en cómo aprendes tú sino también de qué puedes aprender de los demás.

Después de las clases de Erick, me he dedicado a tomar fotos por gusto propio. Yo prefiero tomar fotografías a cosas porque no me gusta manipular lo que hay dentro de mi encuadre. Por esa razón, no me gusta tanto hacer retratos, ya que tienes que decirles a las personas cómo deben ponerse. Gran parte de mis fotos son detalles de algunos objetos o de paisajes. Me gusta descubrir nuevos lugares y fotografiarlos, por eso hago más fotografía cuando viajo que cuando estoy en mi día a día.

Para estas vacaciones me fui a Cajamarca y tomé varias fotos con mi lente macro. Siempre he querido uno. Durante todo el período que llevé el curso, me la pasé pidiendo un lente macro, pero siempre me ponían excusas. Ha sido una gran experiencia usar este lente porque te obliga a ver los detalles, te muestra todo un mundo nuevo que a primera vista no está. Usar lentes macros es detenerte a ver cosas que nadie más está viendo. Es ver ese algo chiquito que podrías estar pisando. No es fácil. Debes tener mucha paciencia porque como son tan chiquititos y a la justas lo ves, debes acercarte a ellos e imaginar qué tipo de encuadre o enfoque le caerían bien.

Esta fotografía fue una con las cuales me sentí muy orgullosa y, en su tiempo, pensé que tenía una muy buena composición. Puedes criticarte mucho y tener altos estándares para mejorar, pero siempre siéntete orgulloso de lo que logres, de cada trabajo que hagas. ¡Ama lo que haces!

Yo vi mi progreso con esta fotografía: antes no sabía ni coger la cámara, pero fui mejorando con la práctica. Cada vez que veo esta foto, me digo: “Puedes seguir haciéndolo bien, ya no te permitas retroce-der”.

Con estas imágenes, me quedo con la siguiente idea: “nunca te quedes solo con lo que te enseñan en clase”. En la primera foto, la del vaso, fue un ejercicio de composición, donde sitúas el objeto en un punto de fuga, que son las líneas de las mesas que se conectan con el punto del centro, donde está el objeto. La segunda, fue otro ejercicio de experimentación donde junté un par de sillas y, en medio de ambas, puse una batea de agua. Arriba de la silla colgué un hilo que sostenía una telita que goteaba el agua, gota por gota. Capturé el momento cuando la gota caía en la batea del agua y formaba ondas.

Si bien Erick me enseñó a componer y a emplear los tipos de velocidades, él no me enseñó a tomar ese tipo de fotografías. Él me dio lo básico y yo comencé a experimentar en base a eso. Así que mi consejo aquí es que siempre pienses en cómo puedes aplicar las técnicas que has aprendido en clase en diferentes situaciones de la vida. ¡Diviértete y disfruta!

La fotografía del hongo también la tomé en Cajamarca. Lo hice con mi celular hace un par de semanas y, como les dije, es todo un mundo. Ese honguito tenía el tamaño de mi uña y estaba en el medio de unas ramitas. Me bastaba con tener solo un objeto. No me agradan tanto las imágenes con tantos elementos. Me gusta lo simple y es algo que he ido aprendido en mi largo aprendizaje.

Esta la hice en Pimentel, Chiclayo, y me recuerda mucho a la paciencia porque tuve que esperar el momento adecuado para capturarla. Me senté a esperar a que bajara el sol en un determinado punto.

A veces, cuando quieres tomar fotos a la naturaleza, debes esperar porque el momento no está como uno quiere. Esta fotografía es mi favorita de todas por la composición y los detalles que hay en el mar.

Gracias a que tuve un jefe de prácticas como Erick, amé la fotografía. Me cambió la vida. De repente, no cualquier otro docente hubiera podido lograr eso en mí. Tengo una compañera que terminó desanimada con el curso porque su jefe de prácticas le dejó una mala experiencia. No supo enseñarle lo que ella necesitaba aprender. Erick, más que presumir su trabajo, te muestra que ama hacer fotografía. Estoy segura de que no me gustaría tomar tantas fotos como lo hago ahora si es que no hubiese tenido esas clases con él.

Este ciclo llevaré Fotografía Documental. Es un nuevo reto. No sé qué aprenderé, pero creo que esto es algo distinto a lo que he venido haciendo porque es acercarse un poco más a la gente, a generar contacto con ellas, que es algo que yo no hago. Nada se aprende de golpe o en un ciclo. Debes tener paciencia. Y si es que te logra interesar la materia, sigue experimentando. Ese es mi consejo.

FOTOGRAFÍAS DE ESTUDIO: Un recurso creativo

Alexis Ancajima

Músico y Comunicador Audiovisual enfocado en la rama de Dirección de Fotografía y Operador de Radio.
– Cuenta personal de Instagram: https://www.instagram.com/alexis.at7/?hl=es-la
– Número de contacto para realización y edición de fotos y vídeos: 940 720 939

Docente: Ángel Colunge
Jefe de prácticas: Sebastián Nieto

Mi nombre es Alexis Ancajima. En el ciclo 2016-2 tuve mis primeras clases de Fotografía en la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación. Llevé el curso con Ángel Colunge. Sus clases eran muy teóricas, veías la historia de la fotografía, de cómo inicio y cómo se encuentra actualmente. Aparte de ello, también le prestaba atención a los estilos. Te cargaba de referencias visuales de fotografías contemporáneas y más antañas. Lo técnico vino de la mano de mi jefe de práctica, Sebastián Nieto.

El parcial con Ángel es recrear o adaptar fotografías o proyectos fotográficos de un fotógrafo visto en clase en cuanto a edición, encuadre, entre otros. Su examen escrito es un poco memorístico. Me daba miedo porque ponía algunas fotografías y debía acordarme el nombre del fotógrafo que la había tomado. También preguntaba sobre las fechas, estilos y características de cada uno de ellos para poder compararlos luego.

El trabajo final era el proyecto fotográfico en sí. Normalmente siempre se trabaja con tu jefe de prácticas, pero si quieres que Ángel vaya viendo tu avance, puedes hablar con él y tratará de separarte una cita.

Karen, mi enamorada, llevó el curso con Hans Berninzon y como jefe de prácticas a Erick Nazario. Ella me enseñaba todo lo que Nazario le hacía llegar en prácticas. Así, fui reforzando lo que me enseñaban mis docentes. Claro, Sebastián hacía lo suyo. Me apoyó demasiado para mi proyecto final. Cuando me tocó presentar mi trabajo, me ayudó a defenderlo frente a los jurados y a Ángel.

No negaré que se me hizo un poco difícil lidiar con las clases prácticas, ya que no lograba aterrizar muy bien mi tema. Cuando elegía una temática no encajaba todas las fotografías que tomaba, se escapaban una, dos o tres fotos. No podía atarlas a un eje temático completo. Razón por la cual terminé cambiando mi tema final a las dos últimas semanas de que acabara el ciclo. Si bien no cambié mis fotos principales porque hubiera sido un suicidio, solo varié mi concepto final.

Desde entonces comencé a tomar un montón de fotografías para poder llevarle a Sebastián diferentes opciones. Así, terminé optando por hacer fotografías de una mujer con instrumentos musicales. Estos lograban contar una historia: la relación que guardaban con ella. La experiencia que tuve, aunque fue un poco frustrante, me hizo dar cuenta de que esta rama es por donde yo quería continuar con mi carrera universitaria.

Usar la cámara me gustó demasiado. Me familiaricé muy rápido con ella. Para mí no era un objeto extraño. ¡Ah! Debo decir que siempre había usado Nikon, pero con el nuevo curso que decidí llevar el ciclo pasado, Taller de Imagen Publicitaria (TIP), comencé a aprender a usar la Canon gracias a Nazario. Pero no solamente a ellos debo agradecer, pues Guillermo Vásquez, a quien siempre tendré en mi corazón, me enseñó lo base de esta rama. Y aunque no pueda mostrarles mi trabajo final porque los perdí, les enseñaré algunas fotos que hice el ciclo pasado.

Lo técnico lo obtuve gracias a Sebastián y Erick, pero lo teórico para aplicar la realización de fotografías, lo aprendí con Guillermo. A ellos, también debo sumarle, mis agradecimientos a Gésell Vargas, aquel que también le guardo harto aprecio. Con él aprendí más sobre fotografía pero en la realización de vídeos y también lo jodido que es trabajar con él. Creo que hasta ahora es el docente que más me ha metido presión para sacar lo mejor de mí. Espero realmente llevar un curso nuevamente con él y ya no decepcionarlo otra vez (risas). Aprendí mucho aunque no logré demostrárselo tanto.

El verano pasado tuve la oportunidad de trabajar con un fotógrafo, Rodrigo Díaz. Aprendí un poco de todo, de cómo a tratar a las personas en una sesión fotográfica, hacer fotografías de estudio como de Soft Box o de Beauty, entre otros. Ya cuando cursé TIP con Nazario, comprendí lo difícil que es realizar fotografías para Publicidad. El sacar el concepto de cada uno, algo que también me venía pidiendo Colunge de una forma distinta, me complicaba demasiado. Soy malísimo en ello. De hecho, mas que eso, debería decir que soy algo lento. Me costó demasiado seguir el ritmo que se manejaba en ese curso.

Actualmente, sigo practicando. Ahora lo hago para el blog de Karen, el cual, debo decir, no es mucho mi estilo fotográfico. Su blog está más ligado sobre fotografía de moda o de estilos de vida. No son fotos tan posadas, es algo más cotidiano y familiar. También intento tomarle fotografías con el celular, pues estas son más cercanas con su audiencia. A diferencia de una cámara profesional, el celular te enfoca todo y maneja otro tipo de angular. Gracias a Karen, he podido explorar toda esta área, donde no estoy tan familiarizado.

Finalmente, mis consejos para ti son dos. Por un lado, siempre busca referencias visuales a lo que quieres fotografiar. Mientras más opciones tengas, se te hará más fácil. Y por el otro lado, algo muy importante que aprendí con Rodrigo es que, si quieres obtener una muy buena toma, debes hacerla entre las 6 y 10 de la mañana o desde las 3 de la tarde hasta que se vaya el sol, pues en esos lapsos de tiempo no hay mucha luz dura. Especialmente en invierno, el sol no logra ser tan escandaloso como en verano. Si no tienes otra opción, usa rebotador, pero solo podrás lidiar con él si tienes experiencia, de lo contrario, podrían salirte mal.