El cielo es gris, la mañana muy fría. Hoy tenía un final en la tarde pero el corazón me gana la partida y mis pies me llevan sin saberlo a la Sala Lumière, el auditorio de la sede de Miraflores de la Alianza Francesa. Son las 11 am. y me siento sin dudar en una de las butacas esperando a ser maravillada. ¿Cuál es el motivo de mi emoción?  Hoy inicia el Segundo Festival Internacional de Poesía de Lima y un recital está por iniciar.

Veo alrededor mío rostros jóvenes, rostros cansados, miradas ansiosas y miradas con experiencia. Muchas mujeres jóvenes, como yo, pero también “jóvenes de espíritu” de ambos géneros. El tráfico limeño como siempre nos juega una mala pasada y los poetas llegan con un ligero retraso, pero este inconveniente no nos amilana, sino que incrementa nuestras ganas (por lo menos incrementó las mías).

Inician las presentaciones y me siento afortunada. Tantos libros publicados, tantos premios ganados, tantos reconocimientos merecidos. Tendré la oportunidad de escuchar poetas, poetas con experiencia, poetas con todas sus letras. La cereza del pastel: tres poetas peruanos y cinco poetas extranjeros. De ellos, tres no recitarán en castellano. Un reto que el público acepta gustoso.

Inicia la primera invitada, Angélica Freitas, brasilera y joven. Recita sus poemas con una musicalidad propia del país de la zamba. Algunos en portugués, otros que ella misma traduce para nosotros. Sus poemas hablan de mujeres: mujeres limpias, mujeres sucias. Siento en sus líneas la crítica de nuestra generación a los preceptos impuestos por las sociedad paternalista en donde vivimos. Sus versos son divertidos e irónicos. Nos canta al son de una canción de cuna popular, “una mulher gorda incomoda…”.

El segundo invitado es completamente diferente. Jean – Marc Desgent es de Canadá y nos recita dos poemas en francés. Como estudiante de este idioma, fue un deleite tener la oportunidad de oír a este autor. Al principio trato de seguir el paso pero pronto me pierdo en su rápida pronunciación y decido sentir y ya no entender. Ambos poemas tratan de lucha y su ímpetu y fuerza al recitar aumenta con el desarrollo del poema. Los vocablos franceses me suenan como golpes, y a pesar que no entiendo todo, entiendo lo suficiente para saber que sus palabras me suenan exactamente como deberían sonar.

A continuación, el poeta con más trayectoria de este recital: el sueco Lasse Soderberg. Nos toma por sorpresa y empieza a hablar en sueco. No entendí nada pero sentí su voz y sus palabras con la suavidad del consejo de un tío o abuelo llegado de lejos. Más tarde nos explica en un español excelente que sabía que solo tres de los asistentes le había entendido y que “si se lo pedíamos dulcemente” nos daría la traducción al final del recital. Escuchamos sus poemas sobre París, sobre Suecia y uno titulado “El arte de manejar un cadáver”, el cual dedica a nuestra región.  Finalmente, cumple su promesa y nos brinda la traducción esperada. Es un poema desde el pensamiento de Dios y ahora entiendo que esa sensación paternal que oí en sueco es exactamente como me imagino (si pudiera imaginarlo) las palabras de Dios.

La primera mesa finaliza con Edda Armas, venezolana que nos regresa al castellano. Escucharla es refrescante. Su voz suave y lectura pausada me hace sentir como si me escuchara a mí misma o a mi madre. Sus poemas hablan de nostalgia y siento la nostalgia con ella. Los autores de la primera mesa se levantan y le dan paso a los siguientes cuatro poetas.

Sergio Badilla, poeta chileno, se presenta con sencillez y elogia el pisco peruano. Sus poemas cuentan la historia de un ciudadano del mundo, como el relato de quien regresa de un largo viaje a través del tiempo y el espacio. Ciudades y personajes de la historia salpican sus versos como un cuento sin fin. Su voz es placentera, propia de un narrador de cuentos, como un juglar de nuestro tiempo.

A partir de este momento empiezan los poetas peruanos. El primero es el cuzqueño Martín Zuñiga Chávez, quien nos recita sus versos premiados. Unos hablan de carencia e insatisfacción, me suenan a Perú. Otros hablan de amor y pérdida, de melancolía y recuerdo. “Te quedaste para siempre sin estar”. El corazón se me hizo nudo y a mí también me dolió que la musa de Martín ya no esté a su lado.

Luego inicia Renato Sandoval. Limeño que recita como griego. Sus poemas me suenan a un relato que solo él sabe, que ha decidido compartirnos y le creo. “Nostos” nos relata la travesía de Ulises y yo también me siento naufraga: “Volví al cabo de 20 años pero no volví”. Finalmente, es el turno de Nora Alarcón. La poetisa ayacuchana dedica sus poemas a nosotras las asistentes femeninas. Nos recita “Zaíno”, un poema a su caballo; “Malvita”, un poema a su alter – ego y mi preferido “Mago del Tiempo”. La autora le recita a un amor perdido, un amor que mal pagó. “1000 rosas de plástico no hacen de un desierto un jardín”, cuánta razón tiene Nora.

Mañana volveré a la Sala Lumière y el domingo iré a la clausura. Me siento inspirada y no me siento preparada para renunciar a este sentimiento.

Este festival reúne autores nacionales e internacionales quienes realizarán recitales de sus poemas, así como micrófono abierto para el público y conciertos. Todos los eventos son de INGRESO LIBRE y se realizarán en diversos lugares de Lima. La inauguración oficial se realizará el día de mañana a las 7 pm. en el Parque de la Exposición con un concierto de La Sarita y luego un recital con más de 20 poetas peruanos y extranjeros.

Para más información visita: http://www.fiplima.com/2013/pages/dia02.html

images

Algunos poemarios de los autores presentados en esta reseña (referencia de los versos incluidos)

Angélica Freitas – Um útero é do tamanho de um punho (2012)

Edda Armas – Sin negativo ni estaciones (2012)

Jean – Marc Desgent – Malgré la mort du monde (1985)

Lasse Söderberg – Stenarna i Jerusalem (2002)

Martín Zuñiga Chávez – Cover (2013)

Nora  Alarcón – Mago del Tiempo

Renato Sandoval – Nostos

Sergio Badilla – Saga nórdica (1996)