Editado por Fiorella Germán Celi

El domingo próximo se realizarán las elecciones extraordinarias para definir el nuevo Congreso. En esta corta campaña electoral, los candidatos han demostrado su creatividad para desplegar estrategias publicitarias con el fin de obtener nuestro voto. Así, durante muchos años, por muy diferentes que sean las estrategias de campaña, todo objeto de merchandising publicitario (polos, banderas, llaveros, etc.) ha estado presente en la carrera hacia el Congreso.

¿Realmente la inversión en campañas genera incidencia en el éxito electoral? Aunque una primera revisión de fuentes permite afirmar que el dinero empleado es un elemento importante —mas no decisivo— en las contiendas electorales, las sumas invertidas derivan en resultados distintos para los candidatos.

Para empezar, las campañas publicitarias tienen como finalidad incrementar la popularidad del candidato. Sin embargo, en términos de popularidad, cuando un candidato ya es conocido, los retornos de inversión que obtiene son mayores a los resultados de candidatos poco conocidos.

A los detalles

De acuerdo a la ONPE, en la campaña presidencial del 2006, el dinero empleado por los partidos sumó 24 millones de soles. En aquel año, la Alianza Electoral Unidad Nacional, liderada por Lourdes Flores Nano, empleó más de 9 millones en campaña; no obstante, los resultados no fueron los más favorables, ya que la candidata no llegó a segunda vuelta. Por otro lado, Alan García, al mando del APRA, alcanzaría la victoria al emplear poco más de 4 millones de soles.

En el 2011, la cifra de gasto entre todos los partidos alcanzó los 62 millones, un crecimiento vertiginoso comparado al 2006. Ese año sí existiría una correlación entre gasto en campaña y resultado electoral, pues Ollanta Humala, en colaboración con la coalición electoral Gana Perú, obtendría la presidencia tras el desembolso de 20 millones de soles (solo un poco menos que todo el dinero gastado en el 2006), dejando detrás a Fuerza 2011 con 17 millones invertidos.

En el 2016, los resultados no pudieron ser más lamentables para César Acuña y Alianza por el Progreso, pues destinaron cerca de 21 millones en campaña; sin embargo, su candidato a la presidencia y líder fundador fue apartado por el JNE de la carrera electoral. Finalmente, Pedro Pablo Kuczynski llegaría a Palacio de Gobierno después de invertir 12 millones de soles. Keiko Fujimori, tras inyectar 14 millones en campaña, nuevamente saldría derrotada por un reducido margen.

Posteriormente, al destaparse el Caso Lava Jato, los peruanos descubrirían que el dinero obtenido por los partidos provenía de fuentes ilícitas; fue por ello que surgió la idea de regular rigurosamente el financiamiento partidario. Además, existe la propuesta de plantear un tope de gasto en campaña, ya que, como afirmaba el ex secretario general de la Asociación Transparencia, Gerardo Távara, se debe evitar que el dinero defina los resultados finales.