“El fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y siempre ganan los alemanes.” Alemania llega a la final de Brasil 2014 tras eliminar al anfitrión en un increíble partido que finalizó 7 a 1 a favor de los europeos.

Fueron siete –que se sintieron como 400- los golpes que recibió Brasil contra una Alemania que aprovechó todas las licencias que se le presentaron. En la previa, Brasil llegaba tras derrotar claramente a Colombia con goles de sus centrales; sin embargo, la victoria fue dolorosa pues al final del encuentro los hinchas brasileños lamentaban la ausencia de Neymar por lesión, y Thiago Silva por suspensión,  más que los fans de Soda o Héroes en su disolución. Alemania enrumbaba hacia el Mineirao con dudas en su equipo tras la ajustada victoria sobre Francia -de buen desempeño- el pasado viernes. Sin embargo,-por lo hecho hasta el momento y en las eliminatorias- el equipo de Lowe se mostraba firme en sus aspiraciones de disputar la final,  y para eso había que enfrentarse por segunda vez en la historia a Brasil tras verle ser campeón en Corea-Japón 2002.

Con Bernard y Dante sustituyendo a Neymar y Silva respectivamente, Brasil salió al terreno a enfrentar a una Alemania que contaba con todas sus armas. Así, el inicio del encuentro fue intenso por ambos bandos, pero Brasil desnivelaba el terreno con las vertiginosas trepadas de sus laterales y Alemania respondía con un enchufado Khedira que era el ancla en la mitad del campo. El juego prometía sorpresas y buenos rendimientos individuales. Sin embargo, tras un corner para los alemanes, David Luiz -de los mejores centrales del mundo- sorpresivamente deja solo a Müller -apellido histórico para los germanos-  y este define para abrir el marcador.  El estadio alentaba, pues la remontada era previsible tras el debut del Scracth frente a Croacia. Sin embargo, los torcedores  entraron en shock tras el decimosexto gol de Klose en los mundiales -que así superó el récord de Ronaldo-. Kross, desde el borde del área tras perfecto centro de Lahm,  empalma de volea y pone el tercero. El impacto no solo estaba en los espectadores, sino también en los jugadores brasileños pues, tras pocos segundos -sí, segundos- del tercer gol, el desorden y el descontrol  se apoderaron de los jugadores cariocas y, tras un nuevo error en salida, Khedira -que rompió líneas mientras estuvo en cancha- se juntó con Kross y este puso el cuarto. A los 29’ Ozil tira una pared con Khedira y anota el quinto gol. Era inexplicable lo que se veía en el marcador y el juego, las lágrimas brotaban por parte de los hinchas brasileños que ni en algún poema de Mallarmé ni en un film Cronenberg encontraban el punto entre lo increíble y lo exacto en comparación a la inexplicable y cruda realidad que contemplaban. De esta insospechada manera culminó el devastador primer tiempo para Brasil que esperaba encontrar un futuro mejor en la segunda parte, aunque por el impacto emocional provocado la situación  indicaba que  parecía ser imposible derribar la muralla alemana.

Con mayor decisión salió Brasil al inicio del segundo tiempo para tratar de encontrar la senda de la recuperación. Sin embargo, Neuer -hoy catalogado como el mejor arquero del mundo- resolvía con la extrema solvencia que lo caracteriza y que ha transmitido en este Mundial. Mucho peor fue para Brasil el ingreso de Shurrle que a los 69’ hacía impotente alguna reacción brasileña y puso el sexto gol de tan desequilibrado encuentro. Alemania, con la fuerza y la intensidad en las divididas que la han caracterizado en la historia más el buen manejo del balón por parte de jugadores técnicos y poli-funcionales, mostraba un recital futbolístico ante un Brasil totalmente desmejorado a comparación de su gran rendimiento ante Colombia. Para aplastar y poner el marcador definitivamente en negativo para los de Scolari, Shurrle anota el séptimo con un golazo ante un  Julio César que veía cómo la ilusión y la inversión más grande hecha en la historia de un Mundial eran derrumbadas por la falta de variantes en la convocatoria y de reacción en sus compañeros. Para agregar más letras al encuentro, Oscar descontó a los 90’ y así finalizó el encuentro con el resultado más inesperado -sí, más que la goleada a España y el desempeño de Costa Rica- de un Mundial más que impactante.

A pesar de lo sucedido, es rescatable lo de Brasil con Scolari, que apostó por un cambio en la conformación de su equipo dejando de lado la habilidad y fantasía de jugadores con las características de Ronaldinho y Kaká, para pasar a ser un equipo sólido en defensa, con hombres que trabajan tácticamente en el campo y que conservan la velocidad de los clásicos jugadores brasileños para desnivelar en los últimos metros. La apuesta no fue mala pues, a pesar del resultado de ayer, se pudo apreciar a un equipo que tuvo un rendimiento de menos a más en este torneo y que ante Colombia dejó una gran impresión de su juego -así como la goleada a España en la Copa Confederaciones- pero que ayer, ante un rival duro y tan trabajado como Alemania, sucumbió y no encontró reacción en sus  hombres y ahí es donde la falta de variantes pesó en el desempeño del equipo.

Me verás volver

Argentina en la final luego de 24 años. El equipo albiceleste no llegaba a la instancia final de una Copa del Mundo desde la derrota ante Alemania en Italia 1990. Hoy, tras derrotar por penales en encuentro cerrado -el impacto alemán caló hondo en el fútbol- a Holanda, volverá a enfrentarse a un rival que históricamente le ha hecho pasar muy malos ratos como la humillante goleada  4 a 0 en Sudáfrica 2010. Con Romero siendo figura en la tanda de penales, esta Argentina de Sabella que no cuenta con grandes defensores ni volantes creativos desde hace muchos años, supo sacar provecho al sistema defensivo con Mascherano como ancla que retrocedía para reforzar la línea de centrales. Así, neutralizaron hoy a Holanda, que mermó en su rendimiento desde fase de grupos y que deja  lejano el rendimiento casi perfecto en la goleada a España. La constante mejora en el equipo albiceleste desde el ajustado triunfo ante Bosnia, que dejó más de una duda en el equipo, ha sido suficiente para instalarse nuevamente en una final, nuevamente en un ambiente que podría ser tan hostil como lo fue en Italia y nuevamente ante Alemania.

El domingo 13 conoceremos al campeón en Brasil en una final inesperada. Argentina llega como la gran sorpresa tras decepcionantes desempeños en los últimos años. Sin embargo, este es un Mundial con resultados sorpresivos y con Messi mostrando bocetos de su mejor rendimiento que le ha alcanzado para superar a sus rivales y disputar la victoria en la final. Por otro lado, Alemania reivindica  su perfil de gran favorito y espera el domingo a Argentina para cerrar con la Copa en alto el trabajo realizado desde Sudáfrica 2010.

 

Edición: Samantha Taboada Melgar