Difícilmente se olvidará el 17 de julio. En un suicida intento por cumplir con las expectativas del país, el Congreso de la República creyó que acelerando el proceso de elección de los cargos vacantes en tres importantes instituciones del Estado como lo son: el Tribunal Constitucional, la Defensoría del Pueblo y el Banco Central, las críticas dejarían de ser menores. Como tantas cosas malas que caracterizan a los poderes del Estado peruano, no solo se hizo todo a la volada, la impunidad fue parte de ello.

El resultado fue el que ya todos saben: seis magistrados, unos más unos menos, tienen una cuestionada hoja de vida. Defensores de narcotraficantes, del fujimontesinismo, de alcaldes controversiales, asesores de congresistas del oficialismo, ex congresistas que tratan bravuconamente a su personal y quien opina, en su momento, que Nadine sí puede postular. Hay para todos los gustos, señores. Semejantes joyitas las que presidirán el Tribunal Constitucional. ¿Y el conflicto de intereses a todas luces visto? No se oye, padre.

No solo el Tribunal Constitucional está salpicado por la ponzoña congresal. La Defensoría del Pueblo, una de las instituciones que ha cobrado un muy relevante papel en estos dos años de gobierno y caracterizado por el profesional perfil de los defensores, también ha sido parte del botín de los otorongos. Pilar Freitas, la ahora ex militante de Perú Posible, es la nueva Defensora del Pueblo. La abogada de la PUCP tiene en su haber muchas denuncias en su contra. Como la de haber favorecido juicios en contra de Susana Higuchi o haber perseguido al empresario judío Baruv Ivcher. Todo esto cuando trabajó en el Poder Judicial durante el fujimorismo. Pesan sobre ella otros cuestionamientos a lo que la Freitas ha dicho que se trata de un cargamontón del aprismo, recordando con ello la defensa al más puro estilo de quienes hoy ocupan los curules en el Congreso. En una entrevista concedida para El Comercio, Freitas dijo que había salido bien librada de las acusaciones. Freitas, amada y odiada, es la que velará por la defensa de los derechos de la ciudadanía.

No se han puesto en tela de juicio a los tres directores que faltaban para el BCR: Yamada, Kisic y Gonzalez. Al fin y al cabo, es por todos sabido lo imperativo que es el manejo de la economía en el  Perú. Si no, pregúntenle a Cosito.

Los audios destapados el día previo a la elección despejaron toda suerte de sospecha ante la posibilidad de que se cometa un atentado contra la vida democrática del país. Las redes han sido claras: los mismos congresistas han cometido un Golpe de Estado. Sencillamente, era repudiable escuchar a congresistas de diferentes bancadas sobre cómo se repartirían la torta electiva. Vitocho Belaunde, suelto de huesos, lanzaba carcajadas. Y otros congresistas preguntaban sobre los decimales que se utilizaban. A los peruanos les gusta la calculadora. A unos para llegar al mundial, a otros para perpetuar el joder, perdón, el poder. Ante esta revelación, el Congreso -era previsible- ni se inmutó. Víctor Isla, presidente del Legislativo, comentó a los medios que la repartija era solo una “percepción”. Le robo la frase a Cateriano.

De inmediato, la gente salió a las calles. No asistió mucha, pero vaya que se dejó en claro el sentir de indignación. La ruta era el Congreso, pero un incendio producido cerca de las inmediaciones de la plaza Bolívar impidió ello. ¿Quién dijo que las casualidades no existen? De todos modos la Plaza de Armas fue escena de la defensa de las fuerzas del orden. Bombardeados por lacrimógenas y sin ningún acto de violencia de parte de los manifestantes, la policía hizo uso de la fuerza. La dignidad del país viene siendo vejada pero ¿quién la defiende?

Finalmente, el presidente Ollanta Humala, ha invitado a Sousa y a Freitas a dar un paso al costado. Curiosamente, estos son los seleccionados por el fujimorismo y el peruposibilismo para ocupar los cargos que hoy ostentan. El nacionalismo ha dado muestra una vez más de que las voces de cambio en el país se van con el viento. Uno solo espera que estos desfachatados reciban su lección.

Ayer mismo salió una encuesta en las redes sobre el descontento clasemediero en el Perú que puede desencadenar en protestas generalizadas. Ya vimos a Brasil, ya vimos a Turquía. Dejando de lado la historia de que hay más clase media en el Perú, la posibilidad está ahí. “Los cuatro suyos al Congreso” ha sonado con fuerza. Y sí, se lo merecen.

Fuente: La República, El  Comercio, Perú 21, Hildebrandt en sus trece