Muchas veces no nos damos cuenta pero ahí está, cuando queremos estudiar, concentrarnos, lograr obtener la nota más alta en ese curso que se nos da bien. Es cuando aparece esa voz inconsciente dentro de ti y te susurra “lo haces después”, “aún hay tiempo”, “qué aburrido, ¿y si vemos una película?”: ¡PROCRASTINA!

Siendo realistas, debemos entender que esto es algo que puede sucedernos a todos, y que no tiene nada de malo descansar luego de jornadas de estudio. Sin embargo, ¿qué pasa cuando esto ocurre de manera seguida, cuando comenzamos a aplazar todo para último momento y dejamos de tener control en nuestras acciones laborables…?

En el artículo de hoy, te traigo cinco consejos súper fáciles que te ayudarán a vencer aquello que conocemos como “procrastinar”

 

1) Semana de metas.

El primer paso es establecernos metas semanales. ¿En qué consiste? Pues básicamente en dividir tu semana en tres partes: urgente, importante y desplazable.

A continuación, en la primera sección, colocarás lo que es sumamente urgente y que tienes que hacer sí o sí esa semana (no olvides de colocar un pequeño cuadrado al lado de cada actividad al que, una vez realizada, le colocarás un check).

Luego, en la sección “importante”, colocarás lo que de la misma manera es necesario que vayas avanzando esa semana pero que, sin embargo, no es un examen importante, exposición o algo por estilo, sino más bien una lectura, algo por repasar, etc.

Finalmente, escribirás aquellas tareas que se presentarán en dos o más semanas, como exámenes, prácticas y demás. Esas que si es que no llegas a terminar en la semana puedes dejar para después y no ocurrirá un desastre; sin embargo, no olvides que luego puede que se vuelvan urgentes o importantes.

¿Cómo funciona esto? Nos ayudará a tener una visión más grande de cómo es que tenemos que organizarnos y cuáles son los pasos que tenemos que seguir para lograr terminar una semana de éxitos.

No olvides colocar un check a cada tarea realizada y verás lo motivado(a) que te sentirás al ver todos tus deberes listos.

2) Fuerza de voluntad.

No es fácil al principio. Moldear un hábito de estudio cuando nunca lo hemos tenido suele costarnos hasta el punto de decir “¡Basta! No puedo más”.
Primero, relájate, respira y piensa un momento en los beneficios emocionales que te traerá tener todo bajo control. ¿Lo ves? Una vida en donde las madrugadas sean para dormir y no pasar desvelarse haciendo un trabajo que dejaste para el último minuto.

Segundo, acomódate en el ambiente que a partir de ahora será tu refugio de estudio, puede ser tu escritorio, la biblioteca, tu sala, o en donde te sientas más cómodo y tengas al alcance lo que necesitarás.

Y por último, no cambies el ritmo a no ser que sea para mejor. Normalmente, cuando empezamos un nuevo ciclo, un nuevo trabajo, o algo tan simple como empezar a usar un nuevo cuaderno o lapicero, tenemos tendencia a hacer todo lo mejor posible. Esto es lo que pasa con el estudio, creemos que emocionándonos desde el primer día lograremos grandes cosas. Pero no olvides que esto se trata de un proceso, es necesario ir de menos a más y no viceversa. No exasperes al no ver resultados desde un inicio, pues lo importante no es cómo empiezas sino cómo es que terminas.

3) Inicia por que te gusta.

¿Qué es mejor que estudiar lo que te gusta? La idea de esto es que empieces por aquello que te motivará a seguir aprendiendo.

Cometemos el error de querer darle prioridad a ese curso o tema que no hemos entendido nada pensando que es lo primordial y terminamos frustrados al no lograr entenderlo y para colmo, al creer que ya no es necesario repasar “lo que sabemos”, también terminamos olvidando aquello.

Lo mejor es empezar por lo que mejor entendemos: ese será tu impulso a lo que vendrá después. Así, empezarás sintiéndote relajado, con ganas de querer saber más y con el pasar de los minutos, llegar a los temas más difíciles no será un caos sino te causará tranquilidad ya que, primero, no sentirás la presión de que aún te falta repasar lo demás, pues ya lo hiciste; segundo, como tu mente viene de jornadas satisfactorias, tendrás mayor efectividad y concentración con aquello que creías que era difícil.

*Adjunto cómo nos vemos cuando leemos algo a la dos de mañana y no entendemos, pero sabemos que vendrá en el examen*