Una esperanza tardía se esconde y asoma,
atrás, como una inquieta sombra.
Es tan duro, a veces, girar la cabeza para verla,
tan lejos, tan cerca, que muestra indicios,
que muestras señas ocultas, abiertas.

Que presente siempre, ánima al hombre.
Tal vez valga la pena intentar una vez más,
tal vez valga esperar que ocurra lo esperado,
¿por qué tanta confianza en ella?

Naturaleza propia que condiciona al hombre a soñar,
¿cómo saber aquellas historia aún no vividas?
Ay esperanza que nos mantiene a la espera,
que nos mantiene vivos y alertas.
Disimulada y latente.

Que es el hombre terco en su parecer
terco en su actuar, que niega sus profundos deseos.
Que huye con la esperanza detrás de él,
que grita adentro y no se escucha
que huye reprimiendo parte de su ser,
porque quiere evitar dolor para él.