El lunes 12 de noviembre del presente año ha pasado a convertirse en una fecha memorable. Despedimos a un genio. Stan Lee, icónico escritor, editor y productor del Universo Marvel, ha partido –a sus 95 años- dejándonos como legado una nueva imagen de los superhéroes que seguramente nadie olvidará. Aunque algunos medios estén ahora más enfocados en hablar sobre el conflicto familiar que hay por su herencia, preferimos enfocarnos en la entrega completa que tenía en su trabajo y para con sus seguidores. Lo cual se puede evidenciar en los muchos cameos que realizó para las películas Marvel, aún con su avanzada edad; y que lo hacen merecedor del apelativo de “Stan, The Man” (“El hombre”).

Los personajes de Lee poseen una esencia que solo él pudo retratar, con personalidades capaces de conmover al público, pero que al mismo tiempo poseían su bien conocido toque de humor. El universo Marvel era para Lee un espacio abierto a toda persona, sin límite o diferencia alguna. De esta forma, también, podemos encontrar personajes ricos en diversidad e historias que no rehúyen el protagonismo femenino, que poco a poco se han ido reivindicando en sus últimos proyectos.

El origen de las historietas se remonta a ilustraciones encontradas en templos egipcios que representaban eventos memorables para su cultura, sobre personajes importantes y crónicas de lucha. En el mundo contemporáneo, el lenguaje gráfico y sus objetivos han ido cambiando. Las historietas de hoy ofrecen incluso una mirada crítica sobre temas relevantes de la actualidad, como el consumismo y el materialismo (The Yellow Kid, 1895).

En el caso del mundo Marvel –antes Timely Comics-, su primer cómic (1939) narra las aventuras de tres personajes: Antorcha Humana, el antihéroe Namor y el Ángel, con el simple objetivo de entretener al lector y ofrecer un cómic distinto a las demás creaciones de su época. Aunque, la verdadera competencia no aparecería sino en los años 60 con la llegada de DC Comics, que motiva un retorno al género de superhéroes. Además, es por estos años cuando Stan Lee consigue formar parte -como ayudante y luego guionista- de uno de los cómics que dio inicio a su legado y al éxito de la industria: Captain America (1941). Posteriormente, se volvería reconocido por sus personajes en comics como Spider-Man (1962), The fantastic Four (1961), Hulk (1962), Iron Man (1963), Daredevil  (1964), X-Men (1963), The Avengers (1963), entre otros.

Mediante el análisis de la obra de Stan Lee -tanto en sus cómics como en su versión cinematográfica- se puede encontrar una meticulosa labor en la construcción de la masculinidad de sus personajes. Estas representaciones permiten identificar claramente los estereotipos y creencias sociales que existen alrededor de la construcción de la figura del hombre ideal, sujeto a un determinado contexto y edad. A continuación, ahondaré sobre estas nociones en el análisis específico de dos de los más aclamados héroes lanzados a la fama gracias a Stan Lee.

 

CAPTAIN AMERICA: Tiene que haber alguien que pelee por el sueño americano contra cualquier enemigo”

Si analizamos la película ‘Captain America: The First Avenger’, nos encontramos frente a un protagonista que, al inicio, no encaja para nada en la idea convencional que se tiene del ‘héroe’. Steve Rogers es un ser enfermizo y “enclenque”, que incluso es víctima de abuso por parte de sus pares más “varoniles”.  Vemos en él una búsqueda efusiva por encajar con el prototipo americano de masculinidad, que se tenía en el periodo agitado en que se ambienta la historia, la Segunda Guerra Mundial; es decir, aquel que tuviera fuerza, astucia, seriedad, velocidad y, sobre todo, compromiso con su nación. Pero, no por ansias de poder o reconocimiento, sino por razones bastante nobles.

Su sensibilidad aquí es clave, pues será su buen corazón, su valentía y predisposición a sacrificarse por el otro (a pesar de la desventaja de su condición), lo que lo hará distinto a estas otras masculinidades “más acordes al prototipo”, pero nada heroicas –en su agresividad-. Su patriotismo y ganas de ayudar son los motores que lo llevan a prestarse a un experimento para adquirir poderes que –curiosamente- cumplen con las cualidades que un “hombre” americano necesita para servir a su nación. En el camino descubrirá que es en realidad su esencia y no sus nuevos dones lo que lo hacen ‘Él Capitán América’, figura líder y esperanzadora de toda una nación.

Por otro lado, aunque podemos notar poca relevancia e impacto de la figura femenina en la trama, su cargo militar es en sí algo poco común y se guarda verosimilitud con el contexto de la historia. No obstante, es notoria la responsabilidad que se  impone Steve (como hombre y soldado) del cuidado y de aquellos riesgos que aparecen por su “culpa” que obligaron a abandonar a la mujer que amaba, la agente Peggy Carter. Es evidente que ella para el soldado representa una damisela que necesita rescate y de su protección, aunque fuera una especialista en espionaje y combate . Asimismo, podemos notar que Steve refuerza en ocasiones su imagen -la de una masculinidad segura- en la opinión de los demás, es decir, el símbolo americano que él representa y el ‘poder del súper-soldado’. Por lo cual proyecta actitudes que pretenden reafirmarlo como un hombre capaz, y muestran cierta inseguridad. Un ejemplo de ello podría ser la discusión que tiene con Iron Man en ‘Captain America: Civil War’, al mencionar que su fuerza y capacidad de batalla no dependen del traje, a comparación de Stark: “Un gran hombre con una armadura. Quítatela y ¿Qué eres?”. Sin embargo, es él quien al vivir constante tratando de reafirmar su papel como Captain America no tiene una historia que contar fuera de ello.

Pero, más allá de ver todo lo anterior como una crítica, lo debemos ver como el retrato de un ser real. Un personaje profundo y conflictuado, lejos de la unidimensionalidad. Lo cual lo vuelve interesante, una imagen con la que te puedes identificar y que deja ver los retos por lograr en el tema de la masculinidad.

 

SPIDER-MAN: “Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad

Este personaje –el favorito de Stan Lee- ha sido interpretado por distintos actores en lo que respecta al espacio cinematográfico. En el caso de los cómics, hay una gran gama de versiones y universos que plasman la vida de Spider-Man de forma futurista, en el pasado, en otros países, femenino o con un distinto tono de piel. Para este análisis, nos centraremos en las versiones masculinas que lo muestran en su etapa adolescente (16-17 años), que han tenido mayor repercusión, tanto en los cómics como en el cine. Al tener esto en cuenta, nos encontramos rápidamente con un personaje en etapa de pleno desarrollo y reafirmación de su masculinidad. Cabe mencionar que el contexto de modernidad en el que ubica Stan Lee al superhéroe se encuentra ampliamente separado al tiempo bélico y tradicional que se comentaba en ‘Captain America’.

Es por ello que existe un choque en las concepciones de masculinidad, entre la tradicional que aborda estos valores de patriotismo y fuerza tanto física como emocional; y la moderna, aún más flexible. Esta última se muestra más abierta a comportamientos sentimentales y debilidades. Spider-Man no se encuentra en un tiempo en donde la guerra es una realidad, pero la maldad sigue corrompiendo al hombre. De igual forma, el personaje tiene una necesidad de ayudar y darle un uso a sus poderes; y qué mejor que para una ciudadanía segura. Peter se muestra menos idealizado, pues carga sobre sus hombros con la muerte del tío Ben. Al ser más verosímil y cotidiano, se vuelve una figura con la que uno se puede identificar más fácilmente. He aquí la clave de su éxito.

Bajo esta lógica de una “masculinidad moderna” podemos entender la carrera universitaria que estudia Peter: en las versiones cinematográficas y en los cómics, aparece como periodista o estudiante de la rama de ciencias y tecnologías. Su labor no requiere el empleo de la fuerza o el patriotismo, sino que apela a la inteligencia. Su masculinidad se aleja del estereotipo de la fuerza como algo fundamental, para apoyarse así en lo cognitivo. En cuanto a lo sentimental, hay un fuerte vínculo e importancia para Peter en lo que respecta a la opinión y figuras femeninas. La tía May lo instruye en sus creencias sobre lo correcto y lo incorrecto; y su relación con Mary Jane, a lo largo de la historia, es significativa. En el caso de ‘The Amazing Spider-Man’, tenemos a Gwen Stacy como esta imagen representativa femenina que, al morir, marca un antes y un después en Parker. Peter conecta con la audiencia al presentarse honesto y lleno de dudas, en su búsqueda por encontrar su identidad.

_________________

Es evidente, las creaciones de Stan Lee no solo muestran historias de superhéroes; sino realidades que han ido forjando históricamente la masculinidad como la conocemos hoy en día, en toda su problemática. Un legado de superhéroes que muchas veces es reflejo de la humanidad misma.