Durante las dos últimas semanas, varios sectores sociales han pedido la renuncia del Ministro de Salud Víctor Zamora por su incapacidad para enfrentar eficazmente la crisis sanitaria en todo el territorio nacional; y por sus declaraciones problemáticas realizadas en medios audiovisuales. Por otro lado, existen sectores de la población que condenan las declaraciones públicas de Ciro Maguiña, el médico más destacado del Comité de Expertos, a causa de sus declaraciones hacia la prensa. La opinión pública se ha dividido en dos grandes sectores, y hasta el día de hoy,  los ataques verbales e indirectas aún siguen vigentes en declaraciones públicas o conferencias de prensa. ¿Cuál es el orígen de este enfrentamiento? Un pedido del Comité de Expertos, para el cual Ciro Maguiña fue el vocero público. Este pedido consistía en que el Ejecutivo ordene que los toques de queda sean interdiarios, con el fin de reducir la velocidad del contagio, y evitar el colapso del sistema de salud. Evidentemente, este pedido no fue concedido por Víctor Zamora, y a pesar de que se establecieron dos semanas más de aislamiento social obligatorio, no habría ningún otro día de toque de queda aparte del domingo. Tras las declaraciones de Zamora ratificadas en la conferencia de Martín Vizcarra, Maguiña expresó su desaprobación, y comentó que “la historia juzgará”. A este punto, existía un roce fuerte entre el vicedecano Ciro Maguiña, y el Poder Ejecutivo. Varios días después, el 9 de Mayo del 2020, Víctor Zamora concede una entrevista en medios, donde le preguntan acerca de la situación complicada que viven los médicos infectados de COVID-19 en Loreto y si es viable un traslado a Lima. A esta pregunta, él responde que, constitucionalmente, todos los profesionales están sujetos a los mismos derechos. Para el Colegio Médico del Perú, el Comité de Expertos, y Ciro Maguiña, este fue el inicio de un segundo enfrentamiento público que ahora instó a la renuncia o destitución de Víctor Zamora de la Cartera de Salud. Al día siguiente, Zamora descartó una renuncia, y en la siguiente conferencia de prensa, Vizcarra negó que se considerara su destitución del cargo. No se tomaron en cuenta los reclamos de los organismos médicos, por lo cual, el 11 de Mayo renuncia Ciro Maguiña al Comité de Expertos. A partir de este acontecimiento, el vicedecano Maguiña concedió entrevistas a varios noticieros y dominicales, en todos, critica la labor del Estado frente a la pandemia. El 17 de Mayo del 2020, se informa que seis médicos siguieron los pasos de Maguiña y renunciaron al Comité de Expertos. A día de hoy, los enfrentamientos siguen ocurriendo tanto por medios como en conferencias. ¿Cuál de las dos partes tiene la razón? ¿Los enfrentamientos tienen fundamento, o son contraproducentes para la lucha contra el COVID-19 en el Perú?

En primer lugar, no se puede omitir que las declaraciones que Zamora brindó a medios televisivos el 9 de Mayo generan problemas en la opinión pública y ponen en duda su correcto razonamiento durante una pandemia. En efecto, la vida de todos los ciudadanos es igual de valiosa, y ninguna profesión tiene preferencia acorde a la Constitución. Sin embargo, es inaceptable que el Ministro de Salud no pueda utilizar su sentido común, considerando que el Estado está atravesando una pandemia. Si bien es cierto, existen derechos fundamentales que deben respetarse, pero, la vida de los médicos debería ser prioridad en este contexto por la propia utilidad y valor que tiene su profesión en este momento. Los médicos de Loreto deben ser salvaguardados por el Estado, ya que están en la primera línea de batalla en uno de los departamentos con más contagios y menos recursos. En el dominical Punto Final, se exhibió que una doctora tuvo que suplicar que por favor puedan llevarse a Lima a uno de los doctores infectados que se encontraba en estado grave, ya que en Loreto no solo hay escasez de respiradores, también faltan plantas de oxígeno funcionales. Por ende, en esta región, los contagiados de COVID-19 agravan en un plazo de tiempo menor, y con médicos infectados, más pacientes morirán sin siquiera tener acceso a UCI por la falta de atención médica. El hecho de que Zamora declare públicamente que la vida de los médicos infectados en Loreto no tiene mayor valor a la de cualquier ciudadano, genera indignación por parte de la comunidad médica en todo el Perú a causa del desinterés del propio ministro. En esta situación de emergencia, el proceder correcto para salvar a la mayor cantidad de pacientes, es salvar a los doctores que van a tratarlos en el futuro. Definitivamente las declaraciones son incorrectas y condenables, sin embargo, la rectificación de los actos de Zamora no fue tardía. Los médicos de Loreto fueron trasladados a Lima mediante vuelos coordinados, la respuesta del Estado no fue propia ni oportuna, pero al menos fue funcional. Por consiguiente, estaría fuera de lugar exigir su renuncia de manera constante y en todos los medios posibles. La renuncia o destitución de un ministro de una Cartera tan vital como la de salud sería contraproducente para el Estado, puesto que no hay tiempo para perder en la búsqueda y organización de la colocación de un nuevo funcionario. Por otro lado, las acciones llevadas a cabo por Zamora durante los días antes a sus declaraciones estaban basadas en la experiencia previa que tuvo el Estado acoplando el “pico y género”. Sabiendo que los resultados de pico y género no fueron los adecuados, e incluso esta medida fue contraproducente por atestar los mercados diariamente, el Ejecutivo tomó una buena decisión en rechazar esta medida ya que en un país como Perú, no es viable. No se puede negar que las declaraciones del Ministro Zamora no eran apropiadas ni coherentes en nuestro contexto, sin embargo, su gestión ha sido funcional para detener en la medida de lo posible el avance de la pandemia. Fue una falta de criterio solucionada, no oportunamente, pero solucionada. En este contexto, los funcionarios disponibles serían difíciles de reemplazar. No dimitió Zamora, pero sí dimitió Maguiña por los abusos cometidos por el Ejecutivo. ¿Cuál fue el efecto de la renuncia de Maguiña en el enfrentamiento?

Ciro Maguiña es el vicedecano del Colegio Médico del Perú, y formaba parte del Comité de Expertos frente al COVID-19. Desde el inicio del estado de emergencia, su presencia en medios fue constante, sea para informar acerca de la naturaleza del virus o para explayarse acerca de las medidas que eran discutidas en el Ejecutivo. Es innegable que su papel fue útil y su rol fue importante, ya que sus contribuciones a las políticas ordenadas por el Estado y su papel en prensa para informar de fuentes fiables a la población acerca de los cuidados que se debían tener fueron funciones vitales para evitar contagios masivos. Siendo él infectólogo, brindó perspectivas acerca de posibles mutaciones, protección ante la forma de contagio del virus, velocidad del avance de la enfermedad, y sintomatología que el paciente infectado podría desarrollar en base al estado de su salud previo a la infección. No se le puede restar importancia a su rol cumplido en el Comité, mientras permaneció ahí. ¿Cuál fue su error? Tomó las negativas del Ejecutivo, y las declaraciones como un tema personal. Él habló en nombre del Colegio Médico del Perú al pedir que se haga interdiario el toque de queda, sin embargo, un análisis de la eficacia de la medida hubiera resaltado que los antecedentes demuestran que no es viable, que la medida es contraproducente porque en la sociedad peruana, el número de contagios tiende a aumentar con más restricciones de salida. La frase “La historia juzgará” expresa, además de la desaprobación hacia el actuar del ministro, un sentimiento de que el CMP está en lo correcto. Al decir que la historia juzgará, se entrevé que los médicos advirtieron acerca de la peligrosidad de permitir tránsito de personas seis días por semana, pero por el desacato del Ejecutivo hacia la medida y el posterior resultado fallido de frenar la pandemia con un disparo en la cantidad de contagios, quedará registrado históricamente que los médicos tenían razón. Maguiña demostró una actitud errada al creerse dueño de la verdad, aún después, erró en predicar e instar a que los organismos médicos se pronuncien a favor de la renuncia o destitución de Zamora. ¿Que ocurrió tras la negación de Zamora en renunciar, y el respaldo que le brindó el Ejecutivo? Ciro Maguiña salió del Comité de Expertos, y tras él, se perdieron a varios médicos neumólogos e intensivistas valiosos para el equipo. No se sabe si fue en actitud de protesta, o por seguir a Maguiña. Cabe destacar que al inicio de esta sección se mencionó el tema del uso político del reclamo, aunque no esté confirmado oficialmente, los actos del vicedecano pueden estar fundados en una motivación política propia de la oposición. Durante el pico del enfrentamiento, se descubrió que existía cierta cercanía entre Rosa Bartra y él, ¿Cómo fue esto demostrado? Mediante la promoción realizada por Rosa Bartra a su campaña en el CMP para su candidatura al vicedecanato. La constante crítica y ataque al Ejecutivo sería coherente asumiendo que proviene de la oposición, sin embargo, es una teoría porque no hay evidencia precisa. Si bien es cierto, el ataque al Ejecutivo y la proposición de medidas inviables es innegable, no obstante, atribuirlo a motivos políticos no sería seguro. Su campaña mediática motivó a la salida de médicos del Comité. y sus declaraciones aún generan conflicto en la opinión pública. Tal vez Vizcarra no debió haberle enviado indirectas en conferencia, tal vez la situación hubiera sido mejor manejada en privado, pero él aún no se rectifica por sus acciones.

Sea por falta de criterio o de habilidad para tomar las mejores decisiones en beneficio del país, las declaraciones y el enfrentamiento mediático de estos dos personajes es contraproducente para la lucha contra el COVID-19 en el Perú. En estos momentos, es poco conveniente que los poderes del estado entren en enfrentamientos políticos y que pongan primero su ego antes que su labor. La ciudadanía, en vez de reclamar por la destitución, o exponer teorías que suponen un nexo político entre el vicedecano y la oposición, deberían reclamar por la toma de medidas oportunas para enfrentar esta pandemia de la mejor manera posible y salvaguardar la continuidad del país. En estos momentos, se han sobrepasado los 100.000 infectados y 3.000 muertes a causa de COVID-19, ahora, con menos médicos en el comité de expertos, y con opciones limitadas en un supuesto caso de renuncia/destitución del ministro, la salud del país se encuentra en juego. A este punto los enfrentamientos verbales son inútiles y las luchas por el poder sobran. El país debe tener un Estado funcional con organismos médicos dispuestos a tomar las mejores decisiones en las políticas orientadas al bien común. Tal vez, ahora se siga la recomendación del Colegio Médico del Perú, y se dicte un mes entero adicional de aislamiento social. Tal vez solo se dicten dos semanas, o puede que estemos en el último periodo de aislamiento social obligatorio antes de que empiece la reactivación por sectores. Aún es muy temprano para concluir si éstas medidas se encuentran en orden, y lo que el Poder Ejecutivo necesita es tener un Comité de Expertos y un Jefe de Cartera que estén en sintonía, evaluando conjuntamente las posibilidades que tenemos. Estas semanas serán vitales, el país se está jugando sus últimas cartas para poder iniciar un posible descenso y no terminar de colapsar el sistema de salud. La política debe dejar de enfrentarse a la medicina si queremos terminar la meseta para iniciar el descenso, en el caso contrario de que sigan los enfrentamientos en torno a la elaboración de políticas de emergencia, se podría llegar a causar un rebrote.