Si se hace una encuesta acerca de cómo escribe la nueva generación, los resultados arrojarían una sola alternativa: el celular. Hoy en día, los jóvenes se pasan una gran cantidad de horas en el transporte público, atorados en el tráfico y/o aplastados unos contra otros. Con escribir no sólo me refiero a escritura creativa de cuentos o poemas, sino al simple acto de comunicación, por mensajes de texto o WhatsApp. ¿Se podría hablar del fin de la escritura (tradicional) o la transformación de ella?

En “Los pasos perdidos”, el personaje principal se va a la ciudad en buscar de un pedazo de papel para continuar su historia. Estoy segura que este personaje ambientado en el contexto actual, no iría en busca de papel, sino de un cargador para su celular, en donde escribe sus historia. Es más, ni siquiera se tendría que tomar la molestia de ir a buscar un enchufe, pues los cargadores portátiles le ahorrarían el problema.

Otra situación importante a añadir es el lugar en donde escribimos. Se pasa de escribir a mano, a escribir a máquina y ahora en el celular. Puede que utilizar este último sea una ventaja, pues se usa un dispositivo que puede ser trasladado con facilidad y, sin importar el lugar, es fácil de utilizarlo. Una máquina de escribir sería imposible usarla en un asiento de combi, y ni qué hablar de papel y lápiz, pues la escritura se vería afectada por los suaves movimientos del carro y los ligeros empujones de los pasajes por querer bajar.

La escritura del futuro está, literalmente, en nuestras manos. Las cartas quedaron en el pasado y los correos electrónicos poco a poco están siendo sustituidos por el WhatsApp. Las declaraciones de amor ya no tienen un carácter presencial y afectivo, sino uno virtual y lleno de “emojis”. En un par de años más, seguro que tenemos algún otro invento que sustituirá, de seguro, nuestra forma de hablar. Y, así como muchos están leyendo esta pequeña columna desde su celular, yo la escribí desde el mío.