Cuando el periodismo o cualquier escritor independiente entra en el campo de los temas ‘tabú’ o propensos a una discusión necesaria, las opiniones se vuelven armas de guerra y se comienza una batalla imparable. Algunos de los clásicos temas que siempre obligan a un debate por las redes o cara a cara son los siguientes: el aborto, la homosexualidad, el incesto o la alimentación según las religiones. En estos casos, no se puede hablar de una postura correcta, debido a que se trata de un intercambio de opiniones y no de una discusión de datos comprobados científicamente. En este pequeño artículo quiero hablar de un tema que recibe muchas más críticas que elogios, al menos en las redes sociales, y ha estallado por la importancia que se le dio en un trabajo de tesis: los reality show como Esto Es Guerra o Combate.

Aquí en Perú, existen estos dos programas que tratan de una dinámica de competencias físicas acompañada de las típicas discusiones de los amores y desamores de los participantes pertenecientes a la farándula peruana. La crítica central que reciben ambos programas es acerca de su valor educativo. Si bien se da el caso que existen un par de juegos acerca de preguntas de cultura general o de agilidad matemática, en su totalidad, desde mi punto de vista, no contribuyen en nada relacionado a la educación y desarrollo personal. La contraparte de esta opinión se basa en defender este tipo de programas bajo un tema: el entretenimiento. Todas las personalidades que participan en ambos programas pertenecen de alguna manera a la farándula peruana o ‘chollywood’, es decir, son parte del círculo de famosos cantantes, modelos, etc de nacionalidad peruana o que radican en el país. Lo entretenido que se le encuentra a este tipo de programas se resume en dos aspectos: (i) las respuestas de los participantes a las preguntas en algunos juegos de cultura general y (ii) cuando la vida privada de alguno de las personalidades se ve expuesta. En el primer caso, las respuestas incorrectas a capitales del mundo o a una operación matemática hacen que los involucrados sean objeto de burla. Puede que sea chistoso por un segundo, no por el hecho de que se dé una equivocación, sino por cómo se toma a este error. Sin embargo, es bastante grave el gran desconocimiento que existe; es como si no importara saber la respuesta o aprender algo, sino sólo causar risa y entretener a los demás. En el segundo aspecto, no encuentro una lógica razonada sobre cómo es que enterarse de la vida privada -que no es privada- de los demás puede ser entretenido y, sobre todo, de alguien que no ha hecho algo significativo ya sea por su círculo cercano o por el país. Obvio que esta chispa del chisme se enciende en todos nosotros, aunque sea en una porción mínima, pero hacer de esto parte crucial de la vida es algo extraño y triste.

Hablemos ahora del tema en cuestión: tener como eje de un trabajo académico la materia previamente discutida. No mencionaré ni el nombre de la universidad ni el de la persona involucrada, porque el fin de esta “crítica”, por llamarla así, no es un rechazo hacia el/la alumno/a o hacia la universidad, sino demostrar el impacto que pueden tener estos temas considerados “no académicos” en un ámbito, efectivamente, académico.

Carátula de la tesis polémica
Contenido del trabajo

Estas son las imágenes que circularon por Facebook aludiendo a una burla del trabajo académico, de la persona que lo realizó y de la universidad. Voy a recopilar con detalle cada punto que supone haber trabajado la tesis (no la he leído, sólo me guiaré por el índice que se muestra) para luego dar una opinión acerca de ello.

El título “Análisis de la reconciliación entre Sheyla Rojas y Antonio Pavón transmitida durante el programa Combate (mayo 2013)” ya supone los temas típicos de estos programas que mencioné anteriormente: (i) la exposición de la vida privada de aquellos considerados personas de la farándula peruana y (ii) el tema del amor y su conflicto visto como un chisme y un medio de entretenimiento. Como se dice, nunca hay que juzgar a un libro por su carátula, así que no sería totalmente correcto comenzar a criticar al trabajo por tener un título que abarca un asunto “superficial” o “no académico”. Pasaré a resumir las tres etapas que contiene el trabajo: (i) el marco teórico; (ii) el marco metodológico y contextual; y, (iii) el estudio del caso.

El marco teórico del trabajo ahonda en temas sociolingüísticos e históricos. Se comienza por un recuento histórico de lo que es el formato del reality show a nivel mundial y a nivel nacional, para luego entrar en un análisis del discurso y del lenguaje propiamente característico de este género televisivo. Por ejemplo, los matices melodramáticos o la selección de un lenguaje no verbal, además del elemento del sonido para crear una atmósfera de tensión o emoción.

Como marco metodológico y contextual nos encontramos con el extenso cuerpo del trabajo. Dejando de lado el planteamiento del problema y los objetivos del trabajo, creo que es el punto 2.3 (“Descripción del caso”) el que genera el mayor número de críticas. En esta etapa se analiza individualmente a las figuras de Antonio Pavón y Sheyla Rojas para luego entrar en los detalles que abarca el inicio y declive de su relación. Menciono que es esta parte la que puede generar muchas más críticas porque se hace un hincapié explícito de la “gran importancia” que tienen estas figuras en el país, o bueno, al menos para la persona que realizó el trabajo. Desde mi punto de vista, creo que ambos sujetos no han tenido un aporte significativo al país en términos, nuevamente, de educación, desarrollo o, simplemente, como un buen ejemplo. Se encargan de conducciones de programas (de índole farandulera) o son los objetos de habla en los chismes o “novedades” nacionales.

Finalmente, en el estudio del caso se revisa con evidencia física y auditiva la relación Pavón-Rojas “bajo lasombra del escándalo”. Se utiliza la grabación del programa reality Combate para apoyar la hipótesis planteada. En primer lugar, se apela al discurso de Antonio Pavón al momento de leer la carta; posteriormente, al discurso de Sheyla Rojas al ingresar a escena; y, finalmente, al discurso de Antonio Pavón luego de la intervención de Sheyla Rojas. Se tratan, al parecer, de escenas clave que refuerzan el tema del trabajo. Sinceramente, me parece un aspecto bastante trabajado, tanto así que se consideran los minutos exactos de estos momentos durante el programa.

Tras esta breve revisión, siento que el “problema” (si es que en verdad existe uno) no está en lo que aborda el trabajo, sino los prejuicios establecidos sin haber leído siquiera el índice. Efectivamente, no es una materia que se suele abordar en trabajos de esta índole, pero tal como se puede percibir en el índice, ha habido un trabajo bastante minucioso del tema, desde una revisión histórica y un análisis sociolingüístico hasta una observación detallada de las escenas del programa.  Como lo mencionó la universidad a la que pertenece el/la alumno/a realizador(a) del trabajo en un comunicado público en Facebook, “la tesis no pretende calificar la calidad del fenómeno de los realities consumidos por millones de peruanos. Su objetivo es analizar las estrategias de comunicación y la compleja articulación de recursos verbales, noverbales, paralingüísticos y melodramáticos (…)”.

Comunicado de la universidad difundido en Facebook

Por lo tanto, si bien es un tema (el de los reality show) bastante criticado y mal visto, el trabajo que se hizo viral en las redes toma como ejemplo a una pareja de farándula para explicar como fin de lo expuesto las estrategias usadas para este medio televisivo y no netamente para darle más importancia o relevancia, de la que ya tienen, a estos personajes. Hay demasiados puntos de vistas que se han formado a partir de esta tesis que circuló hace unas semanas en Facebook. Esta sólo es una opinión más de las muchas que se han generado.