“El café con leche es como el café… pero con leche”

-Paulo Coelho

Sin importar nuestro trabajo, condición social o hábitos de lectura, todos lo reconocemos. Todos hemos leído sus frases. Todos hemos oído a la crítica.  Todos nos hemos reído con las citas falsas que lo parodian por todo internet. Y aun así, nos guste o no, con una influencia que traspasa el mundo literario y se sumerge de lleno en la cultura popular, el escritor Paulo Coelho ha tomado al mundo entero como su rehén y no piensa dejarlo ir por un buen tiempo.

Habiendo vendido 150 millones de libros y luciendo 21 millones de seguidores en las redes sociales, no es difícil entender porqué este escritor brasileño despierta tanta controversia entre tantos lectores. Al tener una prosa en exceso simple, historias que pecan de repetitivas y moralejas demasiado evidentes, resulta molesto para muchas personas que Coelho haya dejado lejos a grandes de literatura latinoamericana como Isabela Allende, Gabriel García Márquez o nuestro propio nobel, Mario Vargas Llosa, en la tabla de ventas internacionales.

Hechos como estos no son inusuales en el mundo. Con la popularidad de internet y en la nueva explosión de la literatura juvenil, el mercado se ha sobresaturado con libros inmensamente populares pero cuya crítica no es del todo favorable; libros como “Crepúsculo”, “50 sombras de Grey” o cualquiera de las nuevas sagas juveniles que triunfan en el cine actualmente. Sin embargo, Coelho es un caso especial. Mientras que el objetivo de los otros libros es apelar a un público joven e inexperto que recién inicia su camino en las artes literarias, Paulo Coelho dirige su obra principalmente hacia adultos, hombres y mujeres por igual. ¿Por qué sucede esto? ¿Los nuevos lectores carecen de estándares de calidad? Bueno, sí y no. Mientras que es cierto que la gran mayoría de lectores casuales siempre han de preferir una lectura ligera a un grueso tomo enciclopédico, existen miles de libros que entran en esta categoría y, aun así, desaparecen sin dejar el menor rastro.

¿Qué hace tan especial a Coelho? La verdad, es muy simple. Toda la obra de Paulo Coelho son libros de autoayuda disfrazados de novelas. Según diversos estudios, con la llegada del nuevo siglo y el dominio absoluto de la tecnología, las religiones organizadas han ido perdiendo gradualmente mucho del poder que tenían en la vida de las grandes masas. Sin embargo, el hombre, por naturaleza siempre ha buscado un guía, alguien que pueda darle un significado a su vida, que le indique cuál es la ruta correcta. Mientras que por muchos años esa guía fue Dios, en los tiempos modernos más y más personas ponen su fe (y dinero) en gurús que prometen amor, éxito laboral y felicidad. Coelho llena este vacío en muchas personas que no están interesadas en calidad literaria, sino en consejos de vida, algo en que el escritor aparenta ser un experto.

Claro está que no se puede generalizar. Siempre habrá gente que simplemente disfruten sus historias y eso no tiene nada de malo. Habiendo leído un par de libros suyos hace ya muchos años puedo decir con total sinceridad que, a pesar de coincidir con la crítica, son libros completamente inofensivos. Sí, tienen errores y sí, son libros sin mucho valor literario, pero que algo sea “malo” no quiere decir que no pueda tener un público que lo pueda disfrutar por lo que es, y esto viene de alguien que esperó dos horas en una cola para poder llegar a la función de media noche de “Dragon Ball: La resurrección de Freezer”.

En conclusión: Coelho no es el anti cristo de la literatura, “El alquimista” no es “Mein kampf” y disfrutar de su obra no te hace menos inteligente, así como criticarla sin haberla leído no te hace más culto.

 

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